Peonza reivindica la poesía «que siempre vuelve» en su primer número del año

La ilustradora Mónica Gutiérrez Serna ha dibujado los poemas de Bécquer y Lorca, entre otros. /SANE
La ilustradora Mónica Gutiérrez Serna ha dibujado los poemas de Bécquer y Lorca, entre otros. / SANE

La revista de literatura infantil y juvenil repasa la influencia de este género literario en la música, el aula o la ilustración

Lola Gallardo
LOLA GALLARDOSantander

Peonza, la revista de literatura infantil y juvenil, inicia el año con el tercer monográfico sobre poesía, en un intento de prestar especial atención a los poemarios «que de manera modesta y sin hacer ruido llegan a las librerías sin asomarse a los escaparates o dormitan en las estanterías de las bibliotecas públicas, colegios o institutos». Un número que pretende ser una llamada a los lectores para que «calienten sus corazones, los de sus hijos, alumnos o amigos con las palabras mágicas que han rescatado los poetas de otras épocas».

Canciones de cuna, nanas... la poesía está presente en la vida de las personas desde su más tierna infancia, según relata la revista. Acompaña a los niños en los juegos escolares y a los adolescentes en sus cuadernos cuando se llenan de ripios amorosos. Cuenta Peonza que, con la madurez, los poemas hablan de las nuevas preocupaciones como el paso del tiempo, la complejidad del amor, la proximidad de la muerte o, incluso, dan forma a los misterios y las creencias.

Y pese a su importancia, «nos alejamos porque su lectura precisa de un estado de ánimo y una actitud de abandono que nos aleja de lo prosaico de nuestra existencia y de atrevernos a vivir con mayor intensidad». Sin embargo, «la poesía siempre vuelve», indica. Porque para el equipo de Peonza, la poesía llega con un lenguaje elaborado y pulido que emplea todo tipo de símbolos, metáforas y demás recursos literarios para poder nombrar lo innombrable y para poder adentrarnos en los sentimientos, los miedos y las preocupaciones que albergamos en lo más oculto de nuestro interior.

Poetas y maestros de poetas, poesía infantil, en el aula y en la música... Por las páginas del nuevo número de Peonza desfilan autores como Ana Serrano, Antonio Rubio, Luis Alberto Salcines o José Luis Polanco y Manuel Valero Gómez, Paciano Merino y Dolores Madrid. Una decena de artículos, junto a las secciones habituales, dan forma a las 136 páginas de la revista.

La entrevista es, en esta ocasión, a la ilustradora Mónica Gutiérrez Serna (Santander, 1967), que ha dibujado a multitud de poetas, desde Bécquer hasta Lorca, pasando por Neruda o Miguel Hernández. Para ella, la poesía «es un vehículo extraordinario para ilustrar desde la emoción». Porque esta ilustradora entiende que «para que la creación fluya es importante perder el miedo a equivocarte, trabajar como si lo fueras a romper, conmoviéndote. Y si no funciona, a la basura y vuelves a empezar». Reconoce que sus primeros libros «surgieron desde la osadía y el desconocimiento de la literatura ilustrada. Me divertía pero no volcaba ninguna emoción en el proceso». Evolucionó, experimentó, avanzó, ganó confianza y el respeto de las editoriales: «Sólo trato de que mi trabajo sea un reflejo honesto de lo que sé y de lo que soy haciendo lo que me hace feliz, que es fusionar arte y vida», responde.

Gutiérrez Serna se declara interesada en conceptos como «la libertad, el gesto, la sinceridad, la composición y el color y la capacidad que tienen todos ellos para comunicar desde la intuición». Doctora en Bellas Artes, en la especialidad de Pintura, por la Universidad Complutense de Madrid, trabajó hasta el año 2000 como artista plástica y, desde entonces hasta la actualidad, se dedica a la creación e ilustración de libros. Ha ilustrado alrededor de 40 libros, algunos escritos también por ella, para las más importantes editoriales españolas, Asia y América Latina. Su obra se ha expuesto en numerosas ocasiones y su trabajo ha sido reconocido con importantes premios de Ilustración.

El equipo de Peonza, formado por un grupo de maestros y profesores que editan la revista del mismo nombre y trabajan en diferentes niveles de otros tantos centros educativos de Cantabria, tiene como sello la publicación de la revista desde hace ya más de tres décadas. La animación a la lectura y la literatura infantil y juvenil acaparan sus actividades y convocatorias.

Peonza nació en diciembre de 1986 como boletín de literatura infantil, dentro de un programa del Ministerio de Educación y Ciencia, orientado a apoyar a las escuelas rurales y a superar su aislamiento y su escasez de recursos pedagógicos.

En su comienzo, fue un medio de información y de intercambio de experiencias entre maestros (que incluía la participación de los niños), al servicio de la animación a la lectura. Su periodicidad es trimestral y la tirada es de dos mil ejemplares. Su distribución se realiza por medio de suscripciones y la venta en librerías. Sus destinatarios son los maestros y profesores, bibliotecarios, libreros, padres, editores, autores e ilustradores, y en general, todas las personas interesadas por la literatura infantil y juvenil y la animación a la lectura.

 

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