Jornada 19

Ceballos evita otra hecatombe

Dani Ceballos, levantado por el capitán Sergio Ramos. / Reuters

Un tanto de falta del utrerano en la recta final del choque salva a la escuadra de Solari un día en el que el argentino revolucionó el once y el esquema

Óscar Bellot
ÓSCAR BELLOTMadrid

Convertido en un equipo menor durante casi una hora en la que se conformó con intentar amarrar la pírrica ventaja que había cobrado gracias a un latigazo de Modric desde fuera del área, el Real Madrid evitó un nuevo tropiezo merced a un magistral tanto de falta de Ceballos que, ante el que fuera su equipo y en el estadio que un día le aplaudió, evitó otro despropósito después de que su escuadra se dejase empatar con un tanto de Canales, anulado primero por el linier y validado luego por el VAR, que amenazaba con confrontar de nuevo a los blancos con sus demonios. Lo impidió el ex del Betis, facultando así un triunfo sin brillo pero con oficio en un duelo al que compareció el conjunto de Solari con numerosas bajas.

Dio un golpe de timón el argentino en el Benito Villamarín. Volvió a dejar en el banquillo a Isco, ratificando su condición de mera comparsa con el rosarino. Ni la impresionante ristra de bajas motivó al argentino a dar una oportunidad al malagueño, aunque para ello tuvo que alistar a Vinicius, mermado por la gripe, cambiar el esquema para innovar una defensa con tres centrales que sólo tuvo continuidad en el Real Madrid en los tiempos de Vicente del Bosque -también Zidane coqueteó con él a inicios de 2017- y revolucionar el once prescindiendo de otro peso pesado como Marcelo, que dejó su puesto en el carril izquierdo a Reguilón. El canterano adelantó al brasileño, protagonista de groseros errores que han costado un reguero de puntos y lejos de su mejor forma como el '22'. También Fede Valverde se ha colado entre los preferidos de Solari, que le eligió como volante antes que a Ceballos, héroe al final con el cambio de cromos a la desesperada cuando suplió a Reguilón.

Paradójicamente el preparador del Real Madrid replicó la habitual arquitectura defensiva del Betis el mismo día en que Setién volvió a la zaga de cuatro que abandonó hace un año con la llegada de Bartra para solidificar a un conjunto que encajaba muchos goles. El problema del cántabro está ahora más en campo contrario, ya que a su equipo le cuesta mucho plasmar su dominio en el marcador.

1 Betis

Pau López, Barragán, Mandi, Bartra, Francis (Tello, min. 66), William Carvalho, Guardado (Boudebouz, min. 84), Canales, Lo Celso, Joaquín y Sanabria (Loren, min. 87).

2 Real Madrid

Keylor Navas, Carvajal, Varane, Sergio Ramos, Nacho, Reguilón (Ceballos, min. 73), Casemiro, Modric, Valverde (Brahim, min. 81), Vinicius y Benzema (Cristo, min. 46).

GOLES:
0-1: min. 12, Modric. 1-1: min. 67, Canales. 1-2: min. 87, Ceballos.
ÁRBITRO:
Hernández Hernández (Comité Las Palmas). Mostró amarilla a Guardado, Modric, Sergio Ramos, Valverde y William Carvalho.
INCIDENCIAS:
Partido correspondiente a la decimonovena jornada de Liga, disputado en el Benito Villamarín ante 55.187 espectadores.

El movimiento de piezas en el Madrid centró la posición de Vinicius, acompañante de Benzema en la delantera y punta de lanza en la presión con que los blancos trataban de atenazar la salida de balón del Betis. La circulación ordenada es innegociable para Setién, enemigo de los pelotazos. Con un central más o uno menos, el plan del cántabro es meridiano, todo lo contrario que el de Solari, aún nebuloso. El conjunto de Chamartín queda así abonado a los imponderables, como volvió a ocurrir en Heliópolis, donde apenas había amenazado hasta que Modric se topó con un rechace a disparo de Carvajal y colocó la bola en la red.

Ni un minuto para Isco

La diana le sacó de la zozobra. Como la temporada anterior, el Real Madrid se ponía raudo en franquía el marcador en su visita al Villamarín. El mejor analgésico para sus cefaleas ligueras. Con un Betis sumido también en un mar de dudas, el gol dio paso a un Madrid mejor coordinado. Benzema trababa la salida del cuadro local; Valverde y Casemiro sellaban la medular. Más liberado, Modric se alejaba de la mustia versión que ha ofrecido en los últimos meses y daba sentido al juego del campeón de Europa. El Betis sobaba el balón sin amenazar, primando el pase horizontal; el Madrid avisaba por la vertical. De no perdonar Valverde en un mano a mano en el que Pau López se le echó encima antes de que pudiese ajustar el taconazo para Benzema, la escuadra de Solari se hubiese ido más tranquila a vestuarios.

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Regresó del intermedio el Madrid sin Benzema, con una fractura en el dedo meñique a causa de una mala caída y que dejó su sitio a Cristo, pero reforzado por la consistencia que exhibió a partir del gol de Modric. No es fácil asumir tan rápido un cambio como el que aplicó Solari sin automatismos previos. Que se lo digan al Betis, que perdió profundidad por las bandas al resguardarse con cuatro en la zaga y se volvió previsible con un juego muy lento, embotellado por el centro. A Canales correspondió el único tiro de los béticos en el primer tiempo, ya en la prolongación. Magro balance para un equipo que gozó del 71% de la posesión antes de visitar la caseta.

Pero este Real Madrid deja vivo a casi cualquier adversario. Mejoró el Betis en el segundo tiempo. Alicató Setién su propuesta con algo más de pimienta y pudo obtener premio en una formidable volea. Se le marchó a Guardado por centímetros. Y por centímetros obtuvo al final la escuadra andaluza el premio que merecía con su paso adelante, los que habilitaron a Canales para poner el empate ante sus ex.

Pero Ceballos, otro con cuentas pendientes, rescató al final al cuadro de Solari, que esta vez no metió a Isco ni unos minutos. La inquina que se tienen es total.

 

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