El Mundial de Pochettino

Pochettino, en un partido del Tottenham./Reuters
Pochettino, en un partido del Tottenham. / Reuters

El Tottenham, que dirige el argentino, cuenta con nueve futbolistas entre los cuatro semifinalistas

Pedro M. Campos Dubón
PEDRO M. CAMPOS DUBÓN

A veces es mejor ser que estar. Mauricio Pochettino no se encuentra en Rusia pero su presencia es dominante. El entrenador argentino, con su selección ya en casa, quiera igual a papá, a mamá y a la abuela. Al abuelo no lo conoció. El Tottenham que dirige el que fuera central del Espanyol tiene a nueve futbolistas en tres de los cuatro semifinalistas de Mundial. Disfrutará igual si el éxito se va a Inglaterra, Bélgica o Francia. Gozará menos si es Croacia la vencedora. Pero no solo es protagonista por el número de discípulos, también por la influencia táctica en el alzamiento de la selección británica, que disputará una semifinal 28 años después.

Sam Allardyce se mostró incapaz de encontrar fortuna con el equipo inglés. Era uno más de la ristra de entrenadores que dejaban a la selección en un quiero y no puedo. La Federación decidió tirar por la calle del medio y pensó en un argentino (al revés, que un inglés dirigiera la albiceleste, sería impensable). Mauricio Roberto Pochettino Trossero (Murphy, Santa Fe, Argentina, 2 de marzo de 1972) triunfa en el Tottenham después de hacerlo en el Southampton (temporada 2013-2014) con un camada de canteranos y gente desconocida. Sin realizar compras, el equipo de Londres jugará la tercera Liga de Campeones consecutiva y ha nutrido a la selección. Pero el argentino se lo pensó mejor y el elegido fue Gareth Southgate, que lideraba una pujante sub-21. El nuevo tomador del banquillo fue inteligente, ha replicado el ecosistema del Tottenham y se ha valido para ello de hasta cinco futbolistas blanquinegros: Trippier, Danny Rose, Eric Dier, Dele Alli y el cazagoles Harry Kane.

Paul Scholes ha abierto el debate sobre qué entrenador ha tenido más ascendiente sobre Southgate. El histórico mediapunta del Manchester United se ha decantado por Guardiola. Pero los hechos conceden este mérito a Pochettino. El argentino desterró el famoso seven-eleven (balón largo a los extremos para que centraran al típico delantero centro armario) por un grupo de mediapuntas y volantes con libertad para buscar la aparición con combinaciones rápidas. Y así juega Inglaterra. Tal cual. También lo ha admitido Southgate: «Sus jugadores nos permiten jugar el fútbol de presión que queremos desarrollar».

En la nueva Bélgica de Roberto Martínez dos de los tres centrales titulares son del Tottenham (Toby Alderweireld y Jan Vertonghen), con el centrocampista Mousa Dembélé como aspirante a tener minutos. Y en Francia el guardián de la portería, Hugo Lloris, hace lo propio en White Hart Lane. Pero el influjo es mucho mayor. Kyle Walker, titular en la tripleta defensiva británica, ahora en el Manchester City, creció con Pochettino, al igual que el belga Nacer Chadli (actualmente en el West Bromwich) o el croata Dejan Lovren (que estuvo con el argentino en el Southampton). Ya fuera están el danés Christian Eriksen, el colombiano Davinson Sánchez y el coreano Son Heung. Y la cuadratura del círculo hubiera llegado si el selección argentino, Jorge Sampaoli, no se hubiera cargado en el último corte a Erik Lamela.

Dominio de la Premier

Los otros clubes numéricamente bien representados en semifinales son el Manchester City y el United con siete futbolistas, el Chelsea con seis y el Liverpool con cuatro. Y es que la Premier es dominante: 40 jugadores. La Liga española se queda en doce (del Barça están Umtiti, Dembélé, Rakitic y Vermaelen; del Atlético están los franceses Lucas Hernández, Griezmann y el croata Vrsaljko; el Real Madrid cuenta con Varane, Modrid y Kovacic; y los otros 'españoles' son Januzaj y N'Zonzi, de la Real Sociedad y el Sevilla, respectivamente), la Ligue 1 francesa con once, la Bundesliga con nueve y la competición italiana se queda en ocho.

Pochettino ya prepara el debut del Tottenham contra la Roma el 26 de julio en San Diego, donde el club británico realizará la pretemporada. No llegarán todos porque estará todavía fresco el Mundial que ha dirigido desde el sofá de su casa. No será la primera vez que ocurren cositas en su vivienda. Cuando residía con sus padres en Murphy se presentaron allí Marcelo Bielsa y Jorge Griffa para ver si era verdad lo que decían de un chaval espigado que aspiraba a defensa de referencia. Llegaron cuando el joven ya dormía plácidamente. No quisieron despertarlo pero tuvieron la opción de verle descansando. «Mira qué piernas tiene», cuenta la leyenda que dijo Bielsa. Tanto le impactó que le hizo debutar con 18 años. Piernas, cabeza y fidelidad. «Nunca voy a entrenar a Central, Barcelona o Arsenal», ha comentado. Pero al menos a Inglaterra sí lo hace en espíritu.

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