Voleibol

Un ascenso que sale caro

Las jugadoras del Voleibol Torrelavega posan en el pabellón de La Habana Vieja. /Luis Palomeque
Las jugadoras del Voleibol Torrelavega posan en el pabellón de La Habana Vieja. / Luis Palomeque

El Voleibol Torrelavega no sabe si conseguirá el respaldo económico suficiente en caso de llegar en marzo a la Superliga

Leila Bensghaiyar
LEILA BENSGHAIYARSantander

Dinero y deporte son dos protagonistas de una relación de amor-odio. Industrias como la del fútbol generan y mueven grandes cantidades de efectivo en su categoría profesional. Mientras que otros deportes sufren cada vez que miran sus cuentas corrientes. Un ejemplo cercano lo vive la directiva del Voleibol Torrelavega, segundo en la clasificación de Superliga Femenina 2 -lo que equivaldría Segunda División en fútbol-, que cuenta con muchas opciones de ascender a Superliga la próxima campaña. Pero aún vive en un suspiro porque no sabe si contará con un respaldo económico que le permita afrontar el ascenso. «Queremos saber muy bien qué presupuesto necesitamos para poder ascender si es que nos ganamos el derecho. La Liga termina en marzo y comienza de nuevo en septiembre; hay tiempo suficiente para presentar el proyecto y ver qué posibilidades reales hay de que se pueda asumir», explica el presidente del club, Ángel Neila, que en su larga trayectoria al frente de la entidad las ha visto ya de todos los colores. «Plantearíamos a los colaboradores y patrocinadores mantener o aumentar la cantidad que aportan ahora».

El Voleibol Torrelavega cuenta para esta temporada con un presupuesto de casi 70.000 euros, 67.800 para ser más exactos. Para hacer frente a lo que supone disputar la Superliga Neila estima que «hace falta prácticamente el doble», es decir, unos 140.000 euros. Casi nada. Los gastos federativos, las exigencias que pide la Federación, los desplazamientos... Todo suma. Por no hablar de los fichajes. «Eso es un capítulo a parte, por que claro, nadie te viene gratis a jugar», reconoce Neila, que asume que otro de los males del equipo es que «cuando una jugadora sale buena, como la internacional Cristina Sanz, las hacen ofertas y se van claro, porque nosotros no podemos pagarlas». La rebelión de los modestos es un hecho sobre la pista, pero en el aspecto económico la cosa cambia. «Nosotros en vez de fichar o retener a jugadoras nos las llevan porque no podemos hacer frente a una oferta para que se queden».

En cifras

140.000
euros de presupuesto aproximadamente necesitaría el Voleibol Torrelavega en caso de ascenso para hacer frente a una temporada en la Liga Iberdrola.
67.800.
euros de presupuesto tiene el club para esta temporada en Superliga Femenina 2. Proviene de subvenciones y aportaciones de patrocinadores.
40.000
euros aporta el Ayuntamiento, aunque todavía no se ha ingresado la cantidad que corresponde a 2018 ya que hay un retraso en los pagos.
24.000
euros es la cantidad que ha sido asignada por la Consejería de Cultura y Deporte del Gobierno de Cantabria, pero el pago de 2018 aún no se ha efectuado.

Hace cinco años que el Voleibol Torrelavega no realiza un fichaje. Todas sus jugadoras son canteranas, juveniles muchas de ellas, una situación que no podría sostenerse de lograr el ascenso a la máxima categoría. Aunque están demostrando su valía sobre la pista el ascenso supone un paso muy grande, casi de gigante para la mayoría. Habría que remodelar la plantilla con algunas excepciones, como Aroa, la capitana, Noelia Neira, María Segovia y Salazar, que ya jugaron años atrás en Superliga, lo que supondría incorporar a mínimo diez jugadoras. Y claro, fichar profesionales cuesta dinero. «Es muy complicado. Son presupuestos de guerra», señala.

«Son unos prespuestos de guerra. El club ahora está tirando con dinero de la directiva»

Resiliencia

Pero que las cifras no distorsionen la realidad. A resiliencia al Voleibol Torrelavega no le gana nadie. Optimización máxima de los recursos y un grupo comprometido. Las jugadores realizan un esfuerzo titánico cada fin de semana. A base de enseñar el colmillo las de Rubén Piquet han logrado situarse en la zona alta de la tabla en el grupo más competitivo de la Superliga Femenina 2 y esperan aguantar el ritmo al 100% durante las seis jornadas que restan hasta el final de competición. Corazón y garra cuando llegan los malos momentos. «Aunque está todo muy abierto, hay seis equipos que tenemos posibilidades de clasificarnos para el play off», explica Neira. Los dos primeros de cada grupo disputan fase de ascenso y de conservar esa posición el equipo pondría el merecido sello en su pasaporte al play off.

El club aún no ha cobrado las cantidades de 2018

El Ayuntamiento de Torrelavega es el principal baluarte del equipo del Besaya. El club debe percibir 40.000 euros del Consistorio, que corresponden a 2018, de los que el 30% (12.000 euros) se destinan a las Escuelas Municipales de Voleibol, de las que el club es gestor, y 28.000 se queda el equipo para sus gastos, entre los que se encuentra el alquiler del pabellón, que es del propio Ayuntamiento. Eso supone un gastos de 5.000 euros, a razón de 700 euros al mes durante siete de competición, con lo que quedan 23.000 euros para gastos deportivos. Por otra parte, el Ejecutivo regional asignó 24.000 euros de la partida de 2018 al club que tampoco se han cobrado aún.

Eso sí, aquí el hombro lo arriman todos. Las jugadoras sobre la pista y la directiva con el 'cash'. «El club ahora está tirando con dinero de la directiva», dice Neira, que suspira aliviado por haber sido previsor y dejar un remanente de 23.000 euros de la temporada pasada para afrontar esta. Y es que el club aún no ha recibido las cantidades que le aporta el Ayuntamiento de Torrelavega y el Gobierno de Cantabria correspondientes a 2018. «Pensamos que se iban a retrasar los pagos, que es lo que al final ha pasado. Si no hubiésemos hecho eso ni siquiera hubiéramos empezado. Buena parte de ese dinero se ha ido en fichas, pagos de arbitrajes, equipaciones...». Por eso la planificación de la próxima campaña es tan importante.

No quieren que haya una tercera vez para algo que ya vivieron en 2014 y 2015. Por aquel entonces el equipo dio un silencioso salto a la élite. Más que silencioso fue mudo, porque a pesar de que las jugadoras se ganaron el derecho al ascenso sobre la pista, el club tuvo que renunciara él por no contar con el respaldo económico que necesitaban para jugar la Liga con garantías. «Supone una desilusión porque las jugadoras se dan cuenta de que todo el esfuerzo de un año completo de competición se pierde. No entienden como nadie puede apostar por ellas». Por eso buscan que esta campaña sea distinta. La temporada en que los pequeños toman el mando y mantienen intacto el sueño de jugar de nuevo en la élite.