Hambre, sudor y sed

Sergio García ultima su preparación de cara al combate del sábado (19.30 horas) centrado en superar el pesaje

El saco es el principal compañero de fatigas del torrelaveguense Sergio el 'Niño' García. / Foto: Alberto Aja | Vídeo: Pablo Bermúdez
Sergio Herrero
SERGIO HERREROTorrelavega

Es la semana más dura, porque la suerte está echada. Porque las horas son lentas. Porque cada gramo cuenta. No hay hambre suficiente, ni sudor inútil ni tiempo que perder. Sergio García, el 'Niño' que ha madurado a base de golpes dentro del cuadrilatero, vive estos días previos al gran combate como una cebolla. Envuelto bajo capas y capas de ropa. Con el pesaje de este viernes como primera meta indispensable antes de que el sábado la campana dicte el inicio de las hostilidades. Da igual Attou, Beaussire o quien se ponga delante.Está en juego un cinturón. Un título de campeón de Europa (este sábado, a partir las 19.30 horas en el pabellón Vicente Trueba). Pero también meses y meses de preparación que se pueden ir al garete por un golpe mal encajado

La receta del entrenador del púgil torrelaveguense, Víctor Iglesias, es tan sencilla como demoledora. «Un poco de carrera por la mañana, aspectos técnicos por la tarde, mucho hambre y sed», explica mientras su pupilo se camufla sobre el ring del Gimnasio Kronk de Torrelavega debajo de tres chaquetas. Como Kenny en 'South Park', aunque en este caso es el 'Niño' de la capucha el que tiene que acabar con su rival.

Un gimnasio de boxeo es como una orquesta improvisada. La campana marca el fin de los descansos y el comienzo de la intensidad. Los rítmicos golpes hacen los coros a las profundas expiraciones acompasadas. A Charli estos días le toca hacer de actor secundario y de víctima propiciatoria. Sparring camaleónico. Porque si hasta hace unos días tenía que moverse sobre el cuadrilatero para emular el estilo dinámico de Attou, ahora debe ser mucho más agresivo y directo para que Sergio García tenga delante lo más parecido a Max 'el Conquistador'. «Después del disgusto que nos llevamos cuando Attou se echó atrás, que puso en peligro la pelea, ahora tenemos que ir a por todas. No podemos fallar», dice Charli tras quitarse el casco, el protector bucal y recibir de buena gana el castigo necesario por parte de su compañero de fatigas. Porque el 'Niño' es el auténtico protagonista de toda esta película, pero todo su equipo se siente partícipe de la que será una cita histórica para el boxeo cántabro.

El 'Niño' recibe instrucciones por parte de su entrenador, Víctor Iglesias..
El 'Niño' recibe instrucciones por parte de su entrenador, Víctor Iglesias.. / Alberto Aja

En el gimnasio Kronk aún cuelga algún cartel con el hasta el sábado campeón de Europa del peso superwelter: 'Zakaria Attou vs. Sergio García'. El precipitado cambio de guión, más allá de los quebraderos de cabeza por dejar la disputa del combate contra las cuerdas, tampoco ha cambiado demasiado la preparación del púgil cántabro. El aspecto físico es el mismo. Todo encaminado a estar por debajo de los 69,853 kilos que no puede sobrepasar la báscula en la tarde de mañana en el Hotel El Muelle de Suances. «Esta semana es la más sacrificada», reconoce el púgil. «Pero es algo que ya sabemos combatir y lo importante es hacerlo bien el sábado». Porque de esto trata este deporte, de pelear y vencer. De no besar la lona, aunque ayer tuviese ganas de echarle un poco de sal y alimentarse con ella.

Para llegar al peso justo, a García le queda un último empujón antes de cumplir con el objetivo. Está cansado. Muy cansado —no llegará así al combate–. El hambre y la sed pasan factura. Pero el torrelaveguense siempre quiere un esfuerzo más. «Sergio, ¿paramos para la entrevista?», sugiere su entrenador. «Dame un asalto más», responde el peleador. No ha llegado hasta aquí para andarse con remilgos. De hecho, no se quita las chaquetas (sí, las chaquetas en plural) ni para atender al periodista. Nunca una entrevista deshidrató tanto. Cada gota cuenta.

El púgil torrelaveguense espera recuperar unos seis o siete kilos antes de la velada del sábado (19.30 horas) en el Vicente Trueba

Desde el pesaje hasta la pelea le tocará recuperar lo perdido. Efecto acordeón. Cada gramo de pegada es un argumento más para acabar con el contrincante. «Una vez que hayamos cumplido con el peso, empezaré a comer cada poco tiempo, mucho carbohidrato y en pequeñas cantidades, porque el estómago estará cerrado después de los últimos días. De cara a la pelea espero recuperar seis o siete kilos», reconoce.

Se acerca el gran día y el boxeador cántabro quizá lo esconde debajo de sus tres chaquetas o tal vez se come la ansiedad para tratar de calmar el hambre. «Los nervios son lo de menos. Después de una buena preparación, los únicos nervios que puedes tener son por querer cumplir bien el papel de todo lo que has estado entrenando», afirma calmado entre toda la sana tensión que viven quienes le rodean.

Torrelavega está de moda

Torrelavega está de moda en el aspecto deportivo. El ascenso de la Gimnástica, la Vuelta Ciclista a España y ahora también el boxeo. Sergio García, desde su búnker del Gimnasio Kronk, no es ajeno al revuelo que se está montando en la ciudad alrededor de su combate. Tanto el púgil como su entrenador saben que pelear en casa es «una moneda de dos caras. Un aliciente y a la vez una responsabilidad». Defraudar a sus vecinos no entra entre sus planes. Charli estos días, además de sus labores como saco de golpes, también se está encargando de dispensar entradas. «Estoy vendiendo muchas y a gente que nunca ha visto un combate de boxeo. Eso es muy bueno», comenta. Al 'Niño' también le está llegando esa onda: «La verdad es que está siendo bastante mediático, la gente se está animando. Espero que el pabellón sea una bombonera y puedan presenciar un bonito espectáculo».

Hinojedo y Revilla acogerán sendas veladas

El boxeo cántabro quiere aprovechar la ola favorable formada por el combate de Sergio García contra Maxime Beaussire y en las próximas semanas se celebrarán dos nuevas veladas, en Hinojedo y Revilla de Camargo. En la primera de ellas, prevista para el viernes 28 a las 20.00 horas, el principal atractivo será la participación del suancino Jesús Laso, el 'Pura sangre', que combatirá por primera vez ante sus vecinos frente a Marcos González, dentro de los pesos superligeros. La noche contará con otras cinco peleas.

Por su parte, el día 6 de octubre, a las 20.00 horas, el polideportivo de Revilla será el escenario de una velada en la que se enfrentarán los combinados femeninos de España y Cantabria. La selección regional estará representada por Cristina Mena, Marián Herrería, Diana de Miguel, Mari Luz Peral y Alba Cascajo. El boxeo está de moda en Cantabria y las veladas quieren aprovechar el tirón.

El crío se ha hecho mayor. «Del 'Niño' ya sólo queda el apodo», bromea Víctor Iglesias mientras su pupilo sigue fajándose en el cuadrilatero durante el entrenamiento de ayer. Como los gladiadores en la arena, alea jacta est. Sergio García tiene encima la presión que él mismo se quiera meter. Pero también tiene detrás a una ciudad ávida de éxitos deportivos que se dejará la garganta el sábado en el Vicente Trueba para animar a su futuro campeón de Europa. Y en los guantes del 'Niño' reposa una gran parte del porvenir del boxeo de Cantabria. Ese que vivió una época de esplendor tiempo atrás. «He escuchado mucho estos días los nombres de Uco Lastra o de Javi Martínez, entre otros. Gente que ha hecho cosas grandes y a la que espero unirme pronto», comenta García.

Un deporte que ha sido llevado numerosas veces del cuadrilátero a las pantallas de cine. «¿Cuál es la película de boxeo que más le gusta?», le preguntan al púgil torrelaveguense. «Las de Rocky motivan mucho, pero la que más me gusta es 'Million Dollar Baby'». Una cinta durísima. Muy recomendable.

Ficciones aparte, Sergio García sigue esperando con ansia el sonido de la campana que le diga que puede lanzarse a por el cinturón de campeón de Europa. Para colgarle en el Gimnasio Kronk de Torrelavega junto al que ya luce del título Silver de la WBC en la pared. Para que lo vean todos los deportistas que pasan por allí y miran estos días con admiración a su habitual compañero de entrenamientos. «Llegamos al cien por cien. Confío totalmente en mi boxeador», afirma Víctor Iglesias. Hambre es sinónimo de ambición.

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