Fútbol | Racing

Un título en diferido

El Leioa empató en el último minuto./Daniel Pedriza
El Leioa empató en el último minuto. / Daniel Pedriza

El Racing estropeó un gran partido en el último minuto y tuvo que esperar para ser campeón

SERGIO HERREROLeioa

Dicen, cuentan, que a apenas unos kilómetros de Sarriena nació la palabra alirón. Aunque los relatos no saben si centrarse en Ortuella o en Muskiz. Tampoco importa mucho. Los mineros de una empresa inglesa que explotaba un yacimiento de hierro buscaban la mejor materia prima, porque, cuanto más pura, más dinero se llevaban al bolsillo. Así que, cuando encontraban una buena mena de hierro, lo que estallaba no era la dinamita, sino la euforia de los trabajadores: «All iron! All iron! (¡Todo hierro! ¡Todo hierro)», gritaban. Motivos para celebrar. Y el Racing se aseguró esta tarde en Leioa tocar metal. Bueno, realmente se lo agenció ya casi en el autobús de vuelta a casa. Después de un gran partido, con momentos de lo mejorcito de la temporada, se dejó llevar en los últimos minutos y permitió el empate local en el minuto 89. Pudo hasta perder. Así que tuvo que ser el tropiezo del Mirandés, cerca de las 20.00 horas, el que certificó el campeonato.

Para picar piedra en Sarriena, Iván Ania se inventó una nueva alineación. Y van 35. El asturiano mantuvo la lógica en defensa; le dio la titularidad a Kitoko y Alberto Noguera junto a Mario Ortiz en el centro del campo y Cejudo, Barral y Nico Hidalgo repitieron tridente de ataque. Recuperó el 4-2-3-1 con la lección aprendida del rocoso choque frente al Amorebieta seis días antes.

1 Leioa

Iturrioz, Mikel Fernández, Crespo (Cortés, min. 46), Córdoba, Juaristi (Luáriz, min. 46), Egiluz, Chirri Monje, Gorka Garai (Ibrahima, min. 74), Yurrebaso, Fran Sota y Morcillo.

1 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Julen, Óscar Gil, Olaortua, Kitoko, Mario Ortiz, Nico Hidalgo (Cayarga, min. 65), Noguera (Sergio Ruiz, min. 77), Cejudo y Barral (Tresaco, min. 83).

Árbitro
Mena Gimeno/García Gallegos (Comité Valenciano). Amonestó al local Crespo.
Goles
0-1, min. 16: Noguera. 1-1, min. 89:Luáriz.
Incidencias
Sarriena. Con césped blando, en una tarde fría, desapacible y lluviosa en algunos momentos
El Público
Unos 700 espectadores en las instalaciones del club vizcaíno, de ellos, más de 500 aficionados racinguistas que acompañaron a su equipo
El detalle
El colegiado principal se lesionó en el minuto 34 de partido. Se solicitó un árbitro por megafonía, pero ante la ausencia de otro posible juez, el resto de la primera parte fue dirigida por uno de los asistentes, con la ayuda de uno solo de sus compañeros desde la banda. Después se encontró un sustituto.

El Racing, pico y pala, salió fuerte. Se camufló dentro de ese fútbol de hollín y barro que sabía se iba a encontrar en la tarde de ayer. En este intento eterno por salir del túnel. Presión alta, robo y castigo... Quizáel equipo verdiblanco necesitaba una motivación especial como la del título liguero al fondo de la galería para mostrar su mejor cara. Barral tuvo una ocasión clarísima en la parte inicial del choque. Un centro desde la derecha de Buñuel lo remató de cabeza el gaditano, pero la pelota se fue al lateral de la red. No entró, aunque sí ofreció luz sobre el camino que debía seguir el Racing.

Sin embargo, y pese a que los minutos del conjunto cántabro eran realmente buenos, un despiste en el minuto diez permitió al Leioa meterse en el área visitante en busca de algún botín. Prospección. Gorka Garai encontró un recoveco en la defensa racinguista y su remate, raso, lo atrapó Iván Crespo junto al palo izquierdo de su meta. La Segunda B, como cualquier mina, no tiene nada que ver con Eurodisney.

El Racing bajó al pozo de Sarriena con chaqué verdiblanco en lugar de con buzo azul. Y en medio de la oscuridad que ofrecía la poblada defensa del Leioa, el equipo de Iván Ania fue capaz de elaborar una jugda espectacular. De lado a lado. Toque y toque. El juego que echaba de menos la parroquia verdiblanca. Dentro del área, entre un infinito de piernas, Barral sacó un taconazo que habilitó la entrada de Noguera. El madrileño lo hizo fácil. Al costado derecho. 0-1. El conjunto cántabro se metía en la jaula ascensora y subía de nivel. La copa de campeón estaba un poquito más cerca.

El Leioa, en lugar del pico sacó la guadaña. Dos entradas feísimas consecutivas sobre Julen Castañeda y Cejudo –el cordobés ya se llevó otra minutos antes–. Por suerte no se lesionó ninguno. Del Racing, porque quien se tuvo que retirar fue el colegiado. No sacó tarjetas, pero paró el partido para que le buscasen un sustituto. Como en aquel Racing-Compostela en los Campos de Sport de El Sardinero en 2014, por megafonía se dijo aquello de 'hay un árbitro en la sala'. Nadie dio el paso adelante y finalmente Mena Gimeno, fue sustituido por uno de sus asistentes y la banda del ataque racinguista se quedó huérfana hasta que en la segunda parte se encontró un inquilino. El árbitro principal se retiró, con una intensa cojera y una aparatosa bolsa de hielo en el gemelo. El encuentro estuvo detenido ocho minutos.

El suceso cortó el ritmo del partido y también de un Leioa que había avanzado sin mucho peligro en busca del empate. El Racing aprovechó los huecos dejados por el equipo vasco y en una contra llevada por Noguera, Barral entró por el vértice del área, pero el tiro del andaluz se marchó demasiado cruzado, justo antes del descanso.

El equipo cántabro inició la segunda parte con otra acción de oro de muchos kilátes. All gold! Cejudo y Noguera se la inventaron. Hicieron un rondo entre la defensa local. El tiro final del andaluz desde la frontal se marchó por encima del larguero. Instantes después fue Nico Hidalgo el que probó fortuna con la misma suerte. Mientras tanto y aunque al Racing por delante en el marcador le importaba poco, la Unión Deportiva Logroñés cogía ventaja en Las Gaunas frente al Mirandés. El nombre del club cántabro empezaba a grabarse en la peana del trofeo.

El Leioa lo intentó con una espectacular volea de Morcillo desde más de treinta metros que Iván Crespo embolsó para atajar y el Racing respondió con un remate de cabeza de Barral a la salida de un córner que pasó por encima del travesaño. Momento que Ania aprovechó para dar descanso a Nico Hidalgo y minutos a Cayarga.

Las claves

1
Gran nivel. El Racing completó algunos de los mejores minutos de la temporada durante gran parte del partido, pero no estuvo fino de cara a gol.
2
Despiste final. El equipo verdiblanco se dejó llevar en los últimos minutos. Le empataron y pudo incluso perder después de una buena actuación.
3
Fiesta estropeada. El gol del Leioa impidió que los aficionados verdiblancos y su equipo disfrutasen juntos de la fiesta por el título liguero.

El Racing se aficionó a lo brillante y volvió a ejecutar una acción de pura magia. Una triangulación en la banda derecha le llegó a la internada de Buñuel. El centro atrás del navarro lo remató Barral, pero su intentó lo despejó el meta Iturrioz a saque de esquina. Otra oportunidad que tuvo contestación vasca, con un tiro mordido de Luáriz que atrapó Iván Crespo.

Pensando ya en amarrar el punto de torneo que afrontaba el Racing, el técnico verdiblanco metió aún más músculo en el centro del campo. El míster retiró a Noguera e introdujo a Sergio Ruiz. Los minutos corrían en favor de los visitantes, ante el arreón del Leioa en busca de un tanto de última hora que dejase algo en casa. Otra gran ocasión para el conjunto cántabro, que pecó de algo de falta de pólvora en los metros finales. Barral la pegó fatal con la izquierda, solo delante de la portería. Fuera. No supo matar el choque.

Al garete

Con los deberes hechos, el Racing ya casi pedía la hora y se dejaba llevar sólo en alguna contra que pudiese cerrar definitivamente la contienda. Ya hasta por la megafonía de Sarriena daban por hecho el título del conjunto cántabro y anunciaban la prohibición a los aficionados de saltar al césped, pero los verdiblancos le quitaron la emoción a la tarde. En el minuto 89, Luáriz vio caer el balón entre los centrales racinguistas y lo mandó al caldero. La celebración debía ser en diferido, a la espera de que el Mirandés no diese la vuelta al marcador en Logroño. Y gracias, porque Olaortua cometió un penalti clarísimo en el tiempo añadido.

Cara de tonto y a esperar. Auricular en la oreja o a actualizar una y otra vez alguna web en el télefono. Finalmente, el Mirandés no fue capaz de ganar en Las Gaunas. Hubo alirón. Un poco insulso, pero se cantó. Y aunque la Real Academia de la Lengua dice que la palabra alirón procede del arabismo 'al'il'lān' (proclamación), la otra historia, la de los mineros, es mucho más atractiva. Casi tanto como la que tiene opción de escribir el Racing de aquí en poco más de un mes.