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El ritmo va en aumento

El ritmo va en aumento
Daniel Pedriza

El Racing aprovecha su gran estado de forma para golear al Langreo en un muy buen partido, se mantiene líder y abre brecha frente a algunos rivales

SERGIO HERRERO , ASER FALAGÁN y Santander

La aparición de la 'San José XV' de Astillero sobre el césped de los Campos de Sport fue todo un aviso a navegantes. Porque el remo es sacrificio, es dejarse la vida hasta la última palada y es mantener la tensión del primer al último eslabón de la cadena. Si uno falla, pierden todos. Deporte de equipo. Como una temporada en el inestable mar abierto de la Segunda División B. Cada golpe de riñón cuenta. Cada champa puede ser la última. Las ciabogas deben ser milimétricas. Y hasta que la bandera del ascenso no está bien agarrada, dejarse llevar es un error mayúsculo. Ayer el Racing protagonizó otra prometedora tarde ante el Langreo que aumenta la fe en ese lema de 'Este año sí'. Una goleada para seguir al frente de la regata liguera.

El patrón de la nave verdiblanca, como ya había advertido en la previa, apenas hizo cambios en su tripulación. No reservó casi nada para el partido de Copa del próximo miércoles frente a la Unión Deportiva Logroñés. La entrada de Olaortua en el centro de la defensa por el habitual Óscar Gil fue lo único reseñable en una cita, la de ayer, en la que el Racing tomó la salida sabedor de que, hiciese lo que hiciese frente al Langreo, iba a llevar a todos sus enemigos a popa. Y con posibilidad de abrir aún más distancia con alguno de sus perseguidores después de la derrota del Bilbao Athletic frente a la Real Sociedad B.

4 Racing

Crespo, Buñuel, Julen, Olaortua, Figueras, Sergio Ruiz, Nico Hidalgo (Quique Rivero, min. 54), De Vicente, Dani Segovia (Jon Ander, min. 26), Enzo y Cayarga (Cejudo, min. 66).

1 Langreo

Imanol Elías, Cristian, Dani López, Alain, Zubiri, Lavsamba, Nacho Calvillo, Aimar (Omar, min. 26), David González (Ríos, min. 69), Riki y Dani Ábalo (Cabranes, min. 59).

El detalle
El Racing rindió homenaje durante el descanso del partido a la trainera de Astillero por su reciente ascenso a la Liga ACT de remo. La 'San José XV' aparcó durante unos minutos sobre el césped de los Campos de Sport.
goles
1-0, min. 28: Jon Ander. 2-0, min. 43: Jordi Figueras. 3-0, min. 62: Cayarga. 4-0, min. 81:Cejudo. 4-1, min. 84:Ríos.
árbitro
Pinto Herrera (Comité Tinerfeño). Amonestó al visitante Lavsamba.
incidencias
Campos de Sport de El Sardinero. Tarde soleada y césped en buen estado. Se guardó un minuto de silencio en memoria de los fallecidos en las inundacione de Mallorca.

El Racing hizo todo lo posible desde el inicio para remar a favor de ola. Nada de especular. En apenas diez minutos, el equipo cántabro ya dispuso de sus tres primeras ocasiones. Un balón perdido en la frontal del área lo pegó Julen Castañeda con todo. La pelota se marchó alta. Enzo Lombardo intentó un tiro con rosca que atrapó Elías y, poco después, una buena pared entre Cayarga y Sergio Ruiz terminó con un remate del astillerense que se marchó al lateral de la red tras tocar en un defensa.

En el Racing de las marejadas y los naufragios recientes, todo fluye a día de hoy. El equipo de Iván Ania ha cogido la calle buena y la corriente le empuja hacia adelante. La plantilla tienen hambre, las victorias se suceden y la afición alienta desde la grada el bogar verdiblanco. El técnico asturiano eligió al insustituible Sergio Ruiz y a Rafa de Vicente para manejar el remo de trincar. Y la nave racinguista fue un fueraborda ante un flojo Langreo. Precisamente, el astillerense y el malagueño fueron los protagonistas de las dos siguientes oportunidades. Primero, el andaluz. Su duro lanzamiento desde fuera del área se lo quitó de encima el meta Elías con una buena mano. Posteriormente, Sergio Ruiz agarró la pelota en la medular, fue sorteando rivales y al último lo dejó clavado con un caño sobre la línea frontal. Sin embargo, con todo a su favor, echó el balón fuera cuando encaró al arquero visitante.

En el minuto 27, Iván Ania tuvo que hacer un cambio obligado en su bancada en plena regata. Lo que iba para contratiempo acabó siendo un regalo instantáneo. Dani Segovia se marchó tocado. Su sustituto fue Jon Ander. En Vitoria no hay mar, pero el delantero vasco siempre rema hacia adelante. Con la portería entre ceja y ceja. El córner pendiente antes de la sustitución racinguista lo remató para hacer el 1-0 y llevar la lógica al marcador. Porque las primeras competiciones de traineras fueron entre pescadores. Un chicharro a la red.

El Langreo, hasta entonces, hizo poco más que achicar balones de su territorio. Un tiro raso de Aimar y un mano a mano de Dani Ábalo, ambos detenidos por Iván Crespo, fueron lo único destacable para los visitantes en medio del soliloquio racinguista. Porque ayer en Santander hubo dos espectáculos de monólogos de forma simultánea. Uno con JJ Vaquero, Raúl Cimas y Dani Mateo en el Palacio de Festivales y otro con el Racing en el estadio de El Sardinero. Los asturianos intentaron hacerse acreedores de algo más, pero el Racing cortó cualquier rebeldía por lo sano. En el fútbol, como en el remo, la veteranía es un grado. Figueras tiene hechuras para el banco fijo. El ilerdense se sumó al ataque. Jerarquía. La defensa reculó y el central verdiblanco levantó la cabeza. Miró al horizonte y vio una baliza en la escuadra. Allí la colocó el otro 'pichichi' racinguista. Lleva tres. Cada vez que sale de la cueva es para llevarse algo que merendar del área rival.

Con la renta obtenida, el Racing salió tras el descanso ciertamente relajado. Iván Ania empezaba a mosquearse cuando el Langreo dispuso de dos opciones nada más abandonar el vestuario. Sendos remates sin éxito de David González y Dani Ábalo fueron el fruto del bajón de cadencia racinguista. Así que al técnico ovetense le dio por cambiar la hoja de ruta en busca de un acicate para sus futbolistas. Retiró a Nico Hidalgo, dio entrada a Quique Rivero y cambió el dibujo a una especie de 4-3-3.

Aún a medio gas, el Racing tenía capacidad suficiente para aumentar la brecha con respecto a un Langreo lastrado por la impotencia. Quique Rivero remaría en La Concha con traje y chistera. El cabezonense se ajustó la pajarita y vio el desmarque de Cayarga por la derecha. El avilesino pinchó la pelota y la puso por encima de Elías ante la salida desesperada del guardameta. 3-0.

Con ese escenario y con el Racing desatado, a la grada le dio por hacer la ola. Tímida, porque a la euforia la aplacan todavía la prudencia de lo tempranero y las reiteradas malas experiencias de los últimos años. Iván Ania aprovechó la situación par reingresar en la dinámica verdiblaca a un Álvaro Cejudo que llevaba más de un mes y medio en el dique seco. El cordobés se sumó al cómodo recital de regates, pases y regustos varios en que se había convertido la velada en el campo de regatas racinguista.

Un golazo más

Ysi Figueras y Cayarga habían tenido su golazo; si Quique Rivero había aportado una asistencia de lujo; Enzo Lombardo sacaba –y abusaba de– su catálogo de regates imposibles y Rafa de Vicente ciabogaba ante la agonía rival en el centro del campo, un futbolista de la categoría de Cejudo debía tener su momento de gloria en una tarde de fiesta. El andaluz recibió un pase de Buñuel en la frontal. La lógica hablaba de un remate de primeras, pero el atacante verdiblanco le puso una dosis de suspense y doble ración de calidad. Recortó a su par y con una sutil vaselina colocó la pelota por encima de Elías para hacer el cuarto.

El Racing –y el racinguismo– estaba ya en ese momento de éxtasis en el que al hedonismo y a la soberbia les separa una línea ínfima. El equipo cántabro la cruzo e Iván Ania, en medio del deleite general, todavía tuvo tiempo par echar una bronca seguramente merecida. «Dos para uno», gritaba el asturiano desde su banquillo buscando explicación. Con el 4-0 ya en el marcador, Figueras y Olaortua se confiaron demasiado y Ríos les montó el lío en un momento. Borrón en un partido que iba para inmaculado. El Langreo, con muy poco, afeó ligeramente la goleada racinguista.

Pero, aunque el míster les recordará durante unos días a sus futbolistas la momentánea distracción como lección para el futuro, el tanto asturiano no mermó la fiesta en la grada entre una afición ávida de alegrías y cuya comunión con el equipo sigue en aumento. «Invasión en El Molinón», llegó a cantar La Gradona en algún momento del encuentro en referencia al próximo encuentro liguero ante el Sporting B. Pero antes, habrá otra bandera que conquistar entre semana. El miércoles, frente a la Unión Deportiva Logroñés, en El Sardinero hay en juego un boleto ganador para el gordo de la lotería. Y con la fortuna de cara como la tiene el Racing ahora mismo, no apostar sería absurdo.

 

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