Racing / Fútbol

Con aspecto de líder

:/Javier Cotera
: / Javier Cotera

El Racing asalta el fortín de Lasesarre en un choque intenso y se coloca en solitario al frente de la clasificacion

Sergio Herrero
SERGIO HERREROBarakaldo

Carlos Ibáñez López tiene una calle en Baracaldo. Era barbero, aunque su reconocimiento llegó por su laboriosa recolección de la historia del club de la ciudad. Si ahora el peinado de Cristiano ocupa páginas, minutos de televisión y millones de tuits, en la temporada 1972-73 un Racing de Segunda División se hizo famoso a cuenta de un mostacho. De unos cuantos, mejor dicho. El Racing 'de los bigotes'. Aquella promesa de «no nos afeitamos mientras sigamos imbatidos». En noviembre de aquel 1972, ante la visita del Racing al Barakaldo, a Ibáñez se le ocurrió la simpática idea de fabricar una navaja simbólica para afeitar los bigotes a los futbolistas verdiblancos con una victoria vasca. Barbería 'low cost'. Aquel día los componentes del equipo mantuvieron el 'look' intacto con un empate a cero y la navaja se quedó sin usar. Lo de ayer iba de cortar la cabeza al enemigo para ponerse la corona en la testa propia. La de rey momentáneo del campeonato. El Racing fue serio, inteligente, certero y hasta supo sufrir. Salió de la barbería gualdinegra con aspecto de líder. Todos ellos elementos indispensables para ser un líder. Para, en el futuro, poder ser campeón. El equipo cántabro fue este sábado el primer visitante en vencer en Lasesarre después de 23 encuentros ligueros. El primero desde abril de 2017. Queda todo dicho.

Efectivamente, tal y como había dejado entrever Iván Ania en rueda de prensa, el entrenador asturiano mantuvo la idea anterior. Fiel al 4-2-3-1. Pese a que el césped de Lasesarre necesita urgentemente un cambio de imagen y a que las intensas lluvias no hicieron más que añadirle algo más de épica al asunto. Fútbol del norte. Sólo hubo un cambio con respecto al choque frente a la Cultural de Durango y fue la entrada de Rafa de Vicente en lugar de Quique Rivero.

La lesión de Rulo en los primeros minutos del choque trastocó los planes de Ania –quien presenció el partido desde la grada por su segundo encuentro de sanción–, que tuvo que dar entrada a Julen Castañeda en el lateral izquierdo. Ambos contendientes expusieron pronto los roles que tenían pensado asumir. El Racing buscaba mandar, pero sólo lo hizo hasta donde le dejó el Barakaldo y el terreno de juego tampoco ayudó. Por su parte, el conjunto vasco persiguió esa solidez ya intrínseca del club fabril. Juego directo, orden y una apariencia rocosa en cada acción y en cada duelo. Los de Aitor Larrazábal fueron los primeros en disponer de una ocasión. Barbosa, muy escorado, disparó raso e Iván Crespo atrapó la pelota.

0 Barakaldo

Viorel, Óscar Prats, Galán, José Picón, Erik Ruiz, Carles Marc (Cuerva, min. 65), Barbosa (Sarkic, min. 78), Antonio Sánchez, Sergio Benito, Fran García (Dopi, min. 60) y David de Paula.

1 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Rulo (Julen Castañeda, min. 6), Óscar Gil, Figueras, Sergio Ruiz, Nicolás Hidalgo, Rafa de Vicente, Dani Segovia (Kitoko, min. 78), Enzo Lombardo y Cayarga (Jon Ander, min. 66).

Goles
0-1, min. 24: Dani Segovia, de penalti
Árbitro
Ávalos Martos (Comité Catalán). Amonestó al local Erik Ruiz y a los visitantes Rafa de Vicente y Dani Segovia.
Incidencias
Estadio de Lasesarre. En tarde lluviosa y desapacible y con césped en mal estado
Público
Unos 4.000 espectadores en las gradas del estadio baracaldés. De ellos, aproximadamente 2.000 seguidores verdiblancos desplazados junto a su equipo

Como una boa constrictor, el Barakaldo se fue cerrando alrededor del cuello racinguista para ir ahogando las pocas ideas que tenía el equipo cántabro. Sobre todo, cerrando las bandas para evitar los centros laterales. Pero los hilos de oxígeno que llegaban al cerebro verdiblanco permitían alguna que otra acción de peligro para los cántabros. En una de ellas, el colegiado catalán no señaló un más que posible penalti sobre Cayarga. La acción pinó las orejas de los de Ania y un centro de Julen Castañeda al área estuvo cerca de cazarlo Dani Segovia en el área después del error de Viorel en la recepción.

Entonces el Racing tiró de astucia. Cayarga y Nico Hidalgo pergeñaron una jugada de pillos. Falta a favor de los verdiblancos. El asturiano se prepara para colgar al área, pero saca por fuera de la barrera para el desmarque de Nico Hidalgo. El andaluz fue derribado y, esta vez sí, el colegiado señaló los once metros. Aunque lo hubiese, no hacía falta VAR, porque fue clarísimo. Hasta con tres cervezas de más. Dani Segovia, con su particular estilo, puso por delante en el partido y como líder en solitario al Racing.

El conjunto visitante pudo marcharse con una ventaja ostensible al vestuario si Cayarga hubiese estado un pelín más rápido. Óscar Prats cedió mal de cabeza a Viorel. La pelota se quedó corta y el extremo avilesino llegó antes, pero el meta ya se le había echado encima evitó el segundo tanto racinguista. De todas formas, no estuvo mal irse al descanso y refugiarse de la lluvia por delante en el marcador. A partir de ahí tocaba no hacer la de Estella y mantener la renta. Permanecer con la cabeza sobre los hombros.

El segundo periodo comenzó con el viento y el Racing arreciando a partes iguales. No se había cumplido el primer minuto desde la reanudación cuando el equipo cántabro dispuso de su primera ocasión. Un buen centro de Nico Hidalgo desde la derecha lo remató Dani Segovia con un certero cabezazo que Viorel se quitó de encima. Segundos después, el asistente anuló la jugada por fuera de juego del madrileño. Y poco más tarde los jugadores del equipo cántabro pidieron dos posibles penaltis en una misma jugada que el colegiado obvió.

El Racing siguió a lo suyo apoyado por un aire que ahora soplaba por su espalda. Pese a la renta favorable, continuó percutiendo para conseguir un mayor botín y, por consecuencia, una mayor tranquilidad. Enzo Lombardo dispuso de su ocasión. El francés recogió un rechace dentro del área y su disparo, duro, tocó en Carles Marc y llegó amortiguado a los dominios de Viorel.

Un Barakaldo desbordado trataba de recomponerse para volver a igualar la contienda. Para no perder el liderato y para no ver quebrada su brutal racha de encuentros sin perder en casa. Pero el Racing tenía las hechuras de un claro aspirante al ascenso. En medio del dominio cántabro, Barbosa tuvo una ocasión que, como en la primera parte, desbarató Iván Crespo.

Ania dio entrada a Jon Ander en lugar de Cayarga. Hubo desajustes en las marcas y en las basculaciones defensivas y el Racing dio un paso hacia atrás. El Barakaldo volvió a tener una importante presencia de mediocampo hacia adelante y la temperatura subió varios grados en Lasesarre. Hay que reconocer que todos los ingredientes y los condicionantes eran perfectos para cocinar un partido intenso, emocionante y bonito y así fue, pese a que las ocasiones en ambas áreas no fueron numerosas.

El equipo cántabro empezaba a sufrir ante el acoso del Barakaldo, pese a que el conjunto vasco no se personó demasiado en el área de Iván Crespo. Así que el técnico asturiano, a través de su segundo, César Negredo, decidió dar entrada a Jerín y realizar un nuevo rediseño. 4-1-4-1 para recuperar el empaque.

Un líder, un aspirante a campeón, también tiene que saber sufrir. No todo van a ser chocolate y rosas. Y el equipo cántabro también hizo una demostración de cómo llevar con entereza la agonía de un partido. Porque, en su lucha por permanecer protegido cerca de su área, los verdiblancos apenas permitieron acercamientos a un Barakaldo que a esas alturas se la jugaba ya al corazón, al coraje y a alguna acción aislada. Un remate de cabeza de Dopi, muy centrado, que Iván Crespo atrapó con problemas.

Al meta de Viveda se le escapó un balón a la salida de un córner y la zaga racinguista despejó como pudo. Porque los verdiblancos estuvieron con el barro al cuello hasta el último minuto. Sin duda, y más allá de las cosas a corregir, lo de esta tarder fue una nueva enseñanza de cara a los exámenes finales del próximo mes de mayo. Porque los partidos en los que está el juego el liderato. Los choques de play off de ascenso se juegan y se ganan. El reto es fracaso. Volver a empezar. Repetir curso. Y Buñuel tuvo que salvar una última opción tras un fallo de Óscar Gil que pudo tirar a la basura todo lo remado durante la tarde. El pitido final del colegiado selló un abrazo colectivo bajo la lluvia. La lucha y el sufrimiento tuvieron premio. El Racing es líder en solitario. Que no lo suelte.

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