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Todo pegada

Julen Castañeda salta a por el balón en la sesión del jueves. /María Gil
Julen Castañeda salta a por el balón en la sesión del jueves. / María Gil

El Racing compensa con su efectividad de cara a gol una mala primera parte en casa del colista

SERGIO HERRERODurango

«Bienvenido a Tabira», le decía con ironía un aficionado racinguista a otro junto a la taquilla del estadio durangués. Hierba artificial, los pilares de un viaducto tras una de las porterías, una grada de hormigón completamente desnuda... Otro campo más para la colección. Otro enclave que los seguidores verdiblancos no quieren volver a pisar nunca más. Jamás. Como tantos de esta maldita categoría. No porque el anfitrión no fuese hospitalario ni porque el viaje no fuese divertido ni porque al Racing le fuese mal ayer en tierras vizcaínas. Es simplemente por sufrimiento. Por el malestar de vivir en un lugar que no corresponde. La pegada decantó la contienda de ayer frente a la Cultural de Durango. Porque los locales iban con tirachinas y los cántabros con tanques y portamisiles. Pese a no completar un buen partido y ser superado en gran parte del encuentro por el último clasificado, 0-4 y sexto triunfo consecutivo. Un día menos para abandonar este pasaje de los horrores.

Una de las imágenes que más llamó la atención antes del encuentro fue la de Enzo Lombardo sentado en el banquillo. Poco expresivo, como siempre, era difícil distinguir si el francés estaba mosqueado en su tercera suplencia consecutiva. Viendo lo competitivo que es el galo, seguro que no estaba especialmente contento. Buñuel regresó al lateral derecho; Julen Castañeda recuperó su puesto en el carril zurdo y le dejó el hueco central a Olaortua; Mario Ortiz se estrenó como titular junto a un Quique Rivero que se ha ganado más protagonismo y Noguera, Nico Hidalgo y Cayarga escoltaron a Barral.

La primera jugada de la Cultural de Durango fue una advertencia. Colista sin complejos. Una buena combinación exigió a los futbolistas verdiblancos a emplearse a fondo casi recién colocados sobre el césped. Pero los de Iván Ania le han visto los beneficios y lo saludable que es eso de adelantarse pronto en el marcador. Minuto 3. Noguera habilitó con el exterior a David Barral. El gaditano, a lo suyo. Latigazo al poste. El rechace le cayó al centrocampista madrileño, que remachó a la malla.

Roles cambiados

Lo cierto es que el conjunto vasco sólo tiene de colista el puesto en la clasificación. Ylo que más desasosiego crea en el rival es ese aspecto impasible diga lo que diga el marcador. El fútbol blanquiazul era mucho más vistoso que el de los cántabros sobre un césped rapidísimo después de litros y litros de riego en los instantes previos. El problema para los vizcaínos es que de eso no se vive. Aunque más allá de la línea de tres cuartos pareciese el Pennzoil Marsanz de Paulo Roberto, pero sin el tío 'maravillas' allí en el área para enchufarla. La Cultural tuvo dos ocasiones buenísimas. Un córner botado desde el lado derecho del ataque no lo despejó nadie en el primer palo y la fortuna verdiblanca quiso que la pelota se encontrase con el cuerpo de un Iván Crespo completamente desorientado. Sobre la línea. Poco después, una preciosa acción local fue culminada con un taconazo de Ekain dentro del área que Amorrortu remató cerca del poste izquierdo de la meta cántabra.

Al Racing daba bastante pereza verle jugar. Demasiadas dudas en defensa; sin control en el centro del campo y con contadas comparecencias en el campo rival. Pero el equipo cántabro tiene lo que tiene. Pólvora en la recámara. Los verdiblancos pudieron ampliar su renta en un centro hacia atrás de Nico Hidalgo que Barral trató de rematar con un taconazo, pero no conectó lo suficiente como para dirigir la pelota al agujero. Amorrortu, de tijera, puso la réplica pero su tiro fue demasiado centrado, a las manos de Iván Crespo. Sólo el tempranero gol de Noguera mantenía enjaulada a la paparda.

Igual que se acercaba el descanso, Barral llegaba al banquillo para pedir la atención del fisioterapeuta. Mala señal. Otro veterano tocado. Ania envió a calentar a Dani Segovia y Jon Ander durante el intermedio. El vasco fue el elegido. Especialista en emboscadas y otras situaciones de peligro. Ahora a ver hasta dónde llega la lesión del andaluz. El primer diagnóstico, molestias en el sóleo y riesgo de perderse el choque del próximo sábado contra el Barakaldo.

La segunda mitad continuó con los roles cambiados. Un líder triste y endeble y un colista valiente y brillante. Los vascos seguían acercándose aunque sin excesivo peligro a la meta de Iván Crespo. La inocencia culturalista fue la principal amiga de los cántabros. El Racing sí que tuvo una buena posibilidad en una pared de Cayarga y Noguera, con taconazo incluido del asturiano, que desbarató un defensa a última hora. Entre el tedio racinguista y el recurrente olor a marihuana que aparecía de vez en cuando por la grada, los bostezos eran banda sonora en Tabira.

Pero la mejor droga racinguista es el ansia de Jon Ander. Nada de cigarritos de la risa. Un centro fantástico de Buñuel desde la derecha lo cabeceó el máximo goleador verdiblanco en el primer palo. Al caldero. La moral vizcaína se fue al garete y Cayarga, unos instantes después, hizo el tercero. La pegada racinguista comienza a ser rutinaria. Legendaria, que diría Barney Stinson.

Ahora sí, el Racing pareció lo que debía parecer. La diferencia entre ambos equipos se hizo patente. Quizá también porque a los blanquiazules, además del ánimo, se les agotó también la gasolina. Aunque todavía tuvieron una ocasión con un remate duro de Amorrortu que detuvo Iván Crespo. Al equipo cántabro le tentaba la idea de relajarse, pero Ania se desgañitaba para presionar a sus futbolistas. «Sigue, sigue», le gritó a Quique Rivero cuando el meta Errasti iba a recibir un balón con el pie. La ambición del técnico iba a tener premio, porque una jugada entre Noguera y Jon Ander terminó con gol del futbolista vasco. Para responder al triplete de Barral seis días antes. Competencia por el 9.

El colegiado señaló el final de un encuentro que ya llevaba un rato sentenciado. Y la renta verdiblanca al frente de la clasificación se mantiene intacta. Una ventaja que es de forma virtual de doce puntos y traspasa la presión a un Mirandés que juega mañana en Mareo frente al Sporting B. Trece jornadas por delante. 39 puntos por disputar. Cada vez más cerquita. Los racinguistas no ven la hora de salir de aquí. «Adiós Tabira, Merkatondoa, Gobela, O Vao, Mutilnova y demás». Eso es lo que está deseando decir el racinguista antes de saludar por fin, de nuevo, al fútbol profesional. Queda muchísimo, y un cuarto de hora tonto en el play off lo puede mandar todo a la basura. Por experiencia propia. Pero el aficionado verdiblanco ya empieza a abandonar las precauciones para lanzarse a soñar con el ascenso. Se lo ha ganado.

0 C. Dutrango

Errasti, Javi Alonso, jagoba, Galarza, Aranda, Iparra, Zuazo (Abasolo, min. 72), Ekaitz (Aritz, min. 68), Pradera (Unai, min. 60), Ekain y Amorrortu.

4 Racing

Crespo, Buñuel, Julen, Gil, Olaortua, Mario Ortiz, Quique Rivero, Nico Hidalgo (Enzo Lombardo, min. 72), Noguera, Cayarga (De Vicente, min. 65) y Barral (Jon Ander, min. 46).

detalles
David Barral, que tuvo una buena ocasión que mandó al poste, se retiró lesionado durante el descanso, con molestias en el sóleo y podría perderse el choque de la semana que viene frente al Barakaldo.
goles
0-1, min. 3: Noguera. 0-2, min. 62: Jon Ander. 0-3, min. 64: Cayarga. 0-4, min. 87: Jon Ander.
árbitro
González Francés (Comité Canario). Amonestó a los locales Galarza y Pradera y al visitante Olaortua.
incidencias
Tabira. Césped sintético. Tarde soleada y fresca.
público
Unas mil personas en las gradas. De ellas, más de 150 aficionados verdiblancos que se desplazaron con su equipo hasta Durango y disfrutaron con la victoria verdiblanca.