Segunda B

Gana aunque no lo merezcas

Iván Ania medita durante un entrenamiento de esta semana en las Instalaciones Nando Yosu. /Javier Cotera
Iván Ania medita durante un entrenamiento de esta semana en las Instalaciones Nando Yosu. / Javier Cotera

Feo pero efectivo, el Racing doblega al Vitoria en un partido duro e intenso y vuelve a la senda del triunfo

Sergio Herrero
SERGIO HERREROLlodio

Realmente fueron los cántabros los que le dieron guerra a los romanos. «Cantabrum indoctum iuga ferre nostra» –el cántabro, no enseñado a llevar nuestro yugo–. El Club Deportivo Vitoria anunció el encuentro de esta tarde con un cartel en el que el equipo vasco lo defendían Asterix y Obelix, y el Racing aparecía parapetado en sus escudos romanos. La imprecisión histórica no tardó en ser reconocida por el filial del Eibar, que sí que acertó en que lo de hoy iba a ser una batalla. Un choque tenso en el que todo estuvo a juego. Un equipo local muy intenso, un Racing feo y efectivo que quizá no mereció ni ganar, una afición racinguista metida en faena con su superioridad numérica en la grada y un colegiado que no estuvo a la altura. Y a pesar de todo el equipo de Iván Ania se llevó un triunfo para seguir mostrando su condición de aspirante. Mal o bien. Merecido o no. Tres puntos. También valen.

Aunque la Copa del Rey no volverá a aparecer hasta mediado el mes de octubre, Iván Ania parece haberle cogido gusto a las rotaciones que apenas utilizó durante la pretemporada. Quizá es una manera de tener a todo el personal con las orejas pinadas o a alguno le ha pasado factura el desastre de Merkatondoa. Ese «el que no haga lo que digo no juega un minuto más» que espetó el técnico a sus futbolistas. No parece que sea esta la razón, por un tema que parece olvidado. Pero a diferencia de en Estella, las cosas del vestuario se quedan en el vestuario. El caso es que hoy se cayeron del once Julen Castañeda –que hasta este domingo lo había jugado todo en Liga–, Quique Rivero y Olaortua. También se quedó fuera Cayarga, de una alineación en la que sí estuvieron Rulo y Jon Ander. El caso es que, como estaba previsto, el míster volvió a un 4-4-2 que le permite el buen estado de forma de un Dani Segovia que llegaba a Llodio tras mojar en los dos últimos compromisos.

Si el Racing en Merkatondoa intentó jugar al fútbol por abajo dentro de lo que el estadio estellés lo permitía, hoy, desde el pitido inicial, Ellakuri se convirtió en el frontón municipal de Llodio. A pelotazos. Al Vitoria alguna vez se le ocurría bajar la pelota al rápido césped artificial. A los de Iván Ania, con su versión obrera en el centro del campo –Kitoko y Sergio Ruiz–, parecía darle pereza tener la posesión. El caso es que el equipo vasco pareció encontrar el punto débil del Racing en defensa. A Buñuel le ganaron dos veces consecutivas la espalda. Dos acciones que terminaron con sendos remates locales que los verdiblancos solventaron con el miedo en las piernas.

Esas fueron las dos primeras, pero vista la facilidad con la que llegaban los de Igor Gordobil con esa fórmula, las diagonales locales siguieron percutiendo por la misma banda. A Buñuel se le volvió a escapar Jaime Dios y el centro lo remató de cabeza el colindrés Camus, que entró como un avión en el área racinguista. El Racing se conformaba con un mano a mano de Enzo Lombardo con el meta Areitio del que salió vencedor el arquero.

0 Vitoria

Areitio, Camus (Cipetic, min. 59), Escoruela, Malón, Kaiser, Marí, Lara (Ángel López, min. 59), Alain Ribeiro (Obieta, min. 74), Ibrahima, Ajuriagoikoa y Jaime Dios

2 Racing

Iván Crespo, Buñuel, Rulo, Óscar Gil, Figueras, Sergio Ruiz, Nico Hidalgo, Kitoko (Rafa de Vicente, min. 46), Jon Ander, Dani Segovia (Soberón, min. 71) y Enzo Lombardo (Cayarga, min. 66).

Goles
0-1, min. 24: Dani Segovia, de penalti. 0-2, min. 69: Jordi Figueras.
Árbitro
Galech Azpeteguía (Comité Navarro). Amonestó al local Kaiser y a los visitantes Cayarga, Iván Crespo y Jordi Figueras. Expulsó con roja directa a Rafa de Vicente en el minuto 77. También mandó al vestuario a Iván Ania.
El público
Unos 600 espectadores en las gradas del estadio de Llodio, con cerca de 400 seguidores cántabros desplazados hasta la localidad vasca para acompañar a su equipo.

Sin embargo, cuando menos lo merecía el equipo cántabro, Nico Hidalgo fabricó un penalti para cambiar por completo el decorado. El andaluz encaró dentro del área y, para detenerle, la zaga tuvo que derribarle. No hubo discusión sobre el lanzador. Dani Segovia agarró la pelota y con su peculiar pero efectivo estilo para ejecutar las penas máximas puso al Racing por delante en el marcador. El madrileño está en racha. Tres de tres.

A partir de ahí, la historia siguió con un guión similar, aunque en un contexto completamente diferente. Porque el Vitoria seguía dominando, pero la renta obtenida gracias al penalti anterior permitía al flojo Racing vivir un poco más cómodo en un choque que el filial del Eibar se encargó de hacer intenso y muy físico. Un remate a la media vuelta de Jon Ander tras un saque de falta de Buñuel fue lo más destacado antes del descanso. Eso para los verdiblancos, porque un error en el marcaje permitió a Alain Ribeiro recibir completamente solo dentro del área. Su disparo se marchó por encima del larguero. Una acción en la que Kitoko resultó lesionado, alterando los planes de Iván Ania. Rafa de Vicente fue el sustituto del congoleño.

Causalidad o casualidad, el Racing mejoró en el inicio de la segunda mitad. El equipo cántabro, quizá también por el cambio inesperado, empezó a tener más posesión sobre el césped. Pero no fue más que un espejismo. Justo entonces fue cuando llegó una gran ocasión para el Vitoria. Una falta botada al área la controló con el pecho Kaiser, y su remate, que se iba directo a la portería, lo sacó Óscar Gil bajo el larguero. El Racing funcionaba como el cronómetro del marcador de Ellakuri, que se quedó atorado en el 45:24.

La calidad se tiene o no se tiene y el equipo de Iván Ania, cuando le dio por jugar la pelota, estuvo a punto de sacar rédito. Más paciencia. El equipo verdiblanco tocó y circuló. Figueras mandó una diagonal hacia Buñuel y el navarro enfiló hacia el área. Su disparo, cruzado, se marchó fuera. De momento sólo marca si la toca un rival.

Y otra vez, como en la primera mitad, aunque el Racing no estaba haciendo méritos para llevarse la victoria, llegaba un nuevo tanto verdiblanco. También a balón parado. En un córner. Cayarga colgó la pelota, Dani Segovia no alcanzó el balón, pero éste le llegó a Jordi Figueras quien, con el interior, la puso en la misma escuadra. El equipo cántabro dejaba el partido en capilla casi sin querer. Y ganaba una tranquilidad impagable, pese a que con el 0-2 a Iván Ania aún se le llevaban los demonios. Tanto, que en un aspaviento, el asturiano se fue al suelo.

Al final tenía razón el míster para no relajarse, porque el tema no iba a ser tan sencillo para el Racing. El colegiado Galech Apezteguía tiene un ingrato recuerdo para el equipo cántabro. Fue uno de los protagonistas de aquel 1-4 contra el Barcelona B que supuso una auténtica bofetada para el racinguismo, aunque aquella tarde el juez sólo se unió al absoluto despropósito que fue el conjunto verdiblanco. Está feo hablar de los árbitros, pero ayer Galech Apezteguía tampoco tuvo su tarde. Una sesión vespertina culminada con la expulsión de Rafa de Vicente. El malagueño hizo una entrada dura. Amarilla de libro en un partido repleto de codazos y patadas sin sanción. Los once futbolistas del Vitoria arrinconaron al colegiado, que ante la presión se echó la mano al bolsillo y sacó la roja.

Por fortuna para el Racing, el Vitoria ya estaba demasiado ofuscado como para sacar provecho de su superioridad numérica y los de Iván Ania, con un futbolista menos, se hicieron fuertes para gestionar la jugosa renta. La bronca de Merkatondoa estaba demasiado fresca como para repetir lo que pasó ante el Izarra. Ibrahima tuvo dos tímidas opciones para marcar. Y Cayarga pudo sentenciar cuando el choque ya estaba roto y Ania ya había sido expulsado. El marcador no se movió.

 

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