Fútbol | Racing-Barakaldo

El Racing pide un deseo

Los jugadores del Racing se felicitan tras el gol de Sergio Ruiz/Roberto Ruiz
Los jugadores del Racing se felicitan tras el gol de Sergio Ruiz / Roberto Ruiz

El equipo cántabro sopla las 106 velas de su cumpleaños con una victoria seria frente al Barakaldo | Los verdiblancos amplían su racha y ya acumulan siete triunfos consecutivos gracias al gol de cabeza de Sergio Ruiz

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Lo de soplar las velas cada cumpleaños es una tradición casi irrenunciable y el racinguismo tiene pulmones para apagar 106 candelas. Un ritual este que, se dice, procede de un festejo alemán llamado Kinderfest. Allá por el siglo XVIII. En su origen, se colocaban dos velas sobre la tarta. Una como representación de la luz de la vida del homenajeado. La otra, para iluminar los años que vendrán. Aquello desembocó en el proceder actual. Y el Racing este sábado, con momentos de buen fútbol, con capacidad de sufrimiento y ante un rival duro de doblegar, logró encender las velas para soplar. Brindis por un porvenir mejor. Para apagarlas y pedir un deseo. Da mala suerte revelar el secreto, pero todo el mundo sabe que el pedido tiene que llegar en junio. Un triunfo, el de este nuevo 23 de febrero, que supone el séptimo de la fantástica racha racinguista y que iguala el mismo guarismo que el del equipo de Ángel Viadero en la 2016-17, la campaña del récord. Aunque en aquella ocasión, el deseo no se cumplió.

1 Racing

Iván Crespo, Buñuel (Enzo Lombardo, min. 59), Julen Castañeda, Óscar Gil, Figueras, Sergio Ruiz, Mario Ortiz, Nico Hidalgo, Cayarga, Noguera (Cejudo, min. 71) y Jon Ander (Dani Segovia, min. 83).

0 Barakaldo

Viorel, Óscar Prats, Manel Royo, José Picón, Arencibia, Antonio Sánchez, Agirrezabala (Carles Marc, min. 76), Raúl Hernández, Sarkic (Sergio Benito, min. 59), Fernán (Villacañas, min. 76) y Barbosa.

Goles:
1-0, min. 62:Sergio Ruiz.
Árbitro:
Montes García-Navas (Comité Madrileño). Amonestó a los locales Dani Segovia y Mario Ortiz y a los visitantes Fernán, Carles Marc, Prats, Manel Royo y Agirrezabala.
Incidencias:
Campos de Sport de El Sardinero. Cesped en buen estado en una tarde muy agradable.
Público:
11.346 espectadores en las gradas según los datos facilitados por el club. La grada celebró la efeméride racinguista y en el minuto 13 cantó el 'Cumpleaños feliz'.
El detalle:
El Racing celebró su 106 cumpleaños, además de con el triunfo, con la presentación de su mascota, Cacho; un homenaje al expresidente del Rayo Cantabria Ángel Meñaca y un recuerdo para Nando Yosu tres años después de su fallecimiento.

Quien tiene muchos amigos monta un buena fiesta en la celebración de su efeméride. Por eso los Campos de Sport lucieron un mejor ambiente del habitual en una fecha tan señalada. Y para actuar de inicio en el cumpleaños, Iván Ania, 'birthday planner' sobre el césped, eligió otro once distinto a todos los anteriores. Figueras, un tipo alegre, llegó a tiempo para la merendola. Al centro de la defensa. Además, Mario Ortiz y Sergio Ruiz estrenaron el doble pivote que parece será habitual a partir de ahora. Y el técnico asturiano dejó a Cejudo en el banquillo en favor de Cayarga, Noguera y Nico Hidalgo, quienes junto a Jon Ander estaban encargados de animar el cotarro en ausencia del gracejo de David Barral. El problema en este tipo de cosas es que siempre suele haber un aguafiestas y el Barakaldo, cuarto clasificado, venía con ganas de adoptar ese rol para darle con la tarta en el morro al líder.

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Los cumpleaños motivan y el Racing salió concienciado a completar la fiesta con un triunfo. El equipo cántabro apretó desde el inicio. Omnipresencia en campo rival. Y durante los diez primeros minutos sacó hasta cuatro córners. El último de ellos, culminado con un remate de cabeza de Óscar Gil que se estrelló en la cruceta de la meta del cántabro Viorel. Pero el equipo montañés fue como el refresco tras golpear el vaso. Efervescente. Perdió fuerza. Y la contienda se igualó.

El alma de la fiesta

Hay un tipo bastante callado, que no da la nota ni levanta la voz, pero es el que lleva a cabo toda la intendencia para que la fiesta no decaiga. El trabajo de Mario Ortiz en el centro del campo permite dar una mayor solidez a las posesiones racinguistas y entre el cántabro y Noguera se pusieron a pinchar al ritmo que beneficiaba a los verdiblancos. Precisamente una acción del madrileño, quien con dos sombreros sacados de la chistera, levantó al personal de su letargo. La jugada terminó con un disparo cruzado de Cayarga que no encontró ni portería ni rematador. Posteriormente, un error de Viorel permitió un violento tiro de Julen Castañeda que se estrelló en el cuerpo de un rival.

El Barakaldo no tuvo demasiadas opciones de echar laxante en la bebida ni de poner chinchetas en las sillas. El equipo vasco apenas tuvo tres acercamientos durante la primera mitad para ver el traje rosa chicle de Iván Crespo. Dos tiros lejanos que se marcharon altos y una acción con varios centros al área que se pasearon sin encontrar quién les aprovechara. El caso es que, llegada la hora de tomar un respiro en el festejo, el Racing aún no tenía mucho que celebrar más allá de una arruga más en la frente.

La nueva mascota racinguista, Cacho, ese híbrido entre oso de los Picos de Europa y guerrero cántabro, saltó en el descanso a mantener los ánimos en alto, mientras Iván Ania, vestido este sábado para la ocasión como Maverick, el Tom Cruise de 'Top Gun', trataba de corregir errores y alimentar fortalezas en el vestuario. Un remate de cabeza de Jordi Figueras, que se marchó desviado, dio la bienvenida a la segunda parte.

Con el Barakaldo agazapado detrás de la tarta y sabedor de que el empate a cero ya dejaba la celebración racinguista a medias, la segunda mitad olía a monólogo racinguista. A baile en solitario en medio de la pista de los de verde y blanco. Pero para triunfar hay que hacer bien los pasos y el Racing aún no había conseguido abrir las cajas con los presentes. Estuvo a punto el equipo verdiblanco tras una buena maniobra de Noguera, cuyo balón cruzado no llegó a rematar ninguno de sus compañeros en boca de gol. Y mientras los cántabros aún se llevaban las manos a la cabeza, Barbosa se coló en el escenario para sortear defensas y mandar el balón al lateral de la red.

Las claves

1.
El Racing, pese a los apuros, fue merecedor del triunfo ante un rival difícil.
2.
La aportación de Mario Ortiz en el centro del campo le dio consistencia a la posesión.
3.
Aunque hubo algunas dudas atrás, el equipo cántabro no permitió ocasiones al rival.
4.
A los de Ania les costó hacer el tanto que a la postre les daría el triunfo.
5.
La victoria fue la guinda del pastel en la celebración del 106 cumpleaños.

El conjunto verdiblanco seguía dándole meneos a la piñata sin que cayesen caramelos. 'Maverick' Ania olió el queroseno en el conservadurismo del Barakaldo y puso el turbo. Enzo Lombardo sustituyó a Buñuel y Nico Hidalgo cayó al lateral. Casualidad o causalidad, esta vez sí el Racing saboreó la nata del pastel. Una falta botada desde la izquierda por Cayarga fue un auténtico dulce que devoró uno de la casa. Amigo de la infancia. Con más hambre en esto del fútbol que el perro de Carpanta. El de Astillero no tiene techo. Sergio Ruiz, de cabeza, hizo su sexto tanto de la temporada y abrió el turno de regalos para el cumpleañero.

En este ensayo para el play off de ascenso, el Racing, por momentos se vistió por fin de ese equipo empastado y autoritario que se presume por el potencial individual de cada uno de sus futbolistas. «Esto marcha», debía decirle Iván Ania a su segundo, César Negredo, cuando Iván Crespo le puso el corazón en la boca a todo el estadio. El meta, poco amigo de los alardes, se vio obligado a regatear a un rival, pero el segundo le quitó la pelota dentro del área. Por suerte, aprovechó el mal control del atacante para arreglar el estropicio. «Era una broma», parecía decir el de Viveda ya con el balón en sus manos mientras tragaba saliva. Lo cierto es que al Barakaldo no le quedó más remedio que salir de la cueva y el Racing empezó a ver peligrar la fiesta. Los minutos de excelencia aún son intermitentes. Así que los verdiblancos, en los compases finales, cambiaron de estilo y sacaron del repertorio protestas y pillerías para cortar el ritmo fabril y, de paso, robarle minutos al reloj para que el momento de soplar las velas llegase cuanto antes. A pesar de los apuros y de la mejorable gestión de los últimos instantes, el silbato del colegiado encendió las velas para soplar y pedir un deseo.

La goleada del Mirandés frente al Calahorra no restó ni un ápice de celebración al cumpleaños racinguista. El equipo verdiblanco camina solo, aunque sus fiestas sean multitudinarias. Lo importante es que en el mes de junio haya motivos suficientes para vivir la mayor de las farras.