No hay tutía

No hay tutía

El Racing, con un futbolista más, se deja otros dos puntos en los últimos minutos del partido

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Como la compañía de teatro que traslada su representación de escenario en escenario, el Racing se llevó los bártulos hasta Las Palmas. Con la intención de repetir los puntos fuertes de las funciones anteriores, ajustar los errores y, sobre todo, sin preocuparse demasiado por la introducción y el nudo, para cambiar por completo el desenlace de la obra. Que ante Málaga y Almería terminó sin aplausos. Sin palmas de alegría. Y por tercera semana consecutiva, no contento con eso, el equipo verdiblanco estuvo a punto de marcharse avergonzado. De superarse. Después de ir ganando todo el encuentro, de que su rival se quedase con diez a falta de un cuarto de hora con 0-1 en el marcador, fue capaz de dejarse remontar y sólo un gol de Cejudo en el minuto 95 evitó el sonrojo más absoluto.

En su primer partido a domicilio, Iván Ania introdujo cambios en su reparto. Actores nuevos. Hizo debutar a Alexis Ruano en el centro de la defensa en lugar de Figueras; ubicó a Abraham Minero en el lateral izquierdo para sustituir al lesionado Moi; recuperó a Mario Ortiz en el doble pivote y le dio la titularidad en la delantera a Nuha en detrimento de Barral.

El Racing arrancó el partido con ganas de tener. De ser. De mandar. De mostrar. De completar una buena y convincente actuación. Los verdiblancos, aún lejos de su escenario, optaron por tener la pelota. Al menos, mientras Las Palmas les dejó. Porque más allá de la lata que Nuha daba a los centrales amarillos y ese dominio insulso, la pegada llegó del lado canario. Un disparo lejano de Lemos que se marchó fuera fue la primera opción del encuentro.

Pero el equipo verdiblanco logró traducir su control gracias a una exhibición de calidad y velocidad. En una jugada colectiva, Cejudo sacó a relucir su currículum. Su trayectoria no es fruto de la casualidad. El cordobés se inventó un pase magnífico. A la espalda de la defensa. La potencia de Yoda hizo el resto. El francés le despegó el dorsal de la camiseta a su marcador y salvó la salida de Josep para hacer el 0-1. El Racing repetía la historia del choque de una semana antes frente al Almería. El final debía ser distinto, pero iba a ser, incluso y por desgracia, más trepidante e inesperado.

El guión tuvo demasiados puntos coincidentes. Porque tras el tanto, por conservadurismo de los verdiblancos o por desesperación de los de Pepe Mel, el campo se desniveló hacia el lado racinguista. Ruiz de Galarreta lo intentó con un tiro desde la frontal que atrapó Lucas Díaz. Olaortua sacó en boca de gol un centro peligrosísimo. Y Cedrés lanzó un zapatazo que se estrelló en la red, junto al reverso de la cruceta. Momentos de apuro. El Racing se olvidó de tener la pelota. Hizo mutis por el foro.

El sufringuismo se hizo más intenso especialmente en los lanzamientos desde la esquina. Todo lo que no despejaron Olaortua o Nuha en su área era sinónimo de peligro. Lucas Díaz interpretó a un gato con guantes. Un intento de despeje de Alexis de cabeza, picado, obligó al portero verdiblanco a despejar la pelota por encima del larguero. Córner. Ahora, un remate de cabeza de Aythami lo tuvo que repeler el arquero gallego por el mismo camino. Y a la tercera, Curbelo cabeceó en el primer palo, cerca del poste. Suspiro de alivio y receso más que bienvenido. Porque el Racing estaba repitiendo actitudes pasadas y, si no ponía remedio, con la exigua ventaja de 0-1, la representación podría acabar, en cualquier momento, como en las funciones anteriores. Pues sí, efectivamente.

En una forma de dar señales de vida, el equipo verdiblanco inició la segunda mitad con un duro disparo de falta de Cejudo que Josep despejó con muchos apuros. Fue un momento de énfasis, porque el dominio seguía siendo para los canarios, pero lo cierto es que el Racing ya no pasaba tantas penurias. Ya no tenía el culo metido en su área. Y pudo sacar provecho de alguna contra, como esa de Nuha en la que el catalán se metió en el área, trastabillado, pero su intento, casi sin ángulo, lo sacó con el cuerpo Josep. El propio delantero racinguista mandó un cabezazo al larguero poco después, en una acción en la que el árbitro, equivocado, invalido por un fuera de juego que no existió. Si llega a entrar, el mismo follón de los partidos anteriores.

El Racing estaba ordenado. Listo. Una estrategia idónea ante un Las Palmas que poco a poco iba perdiendo la paciencia y el acierto. Para introducir algo más de músculo, Iván Ania decidió poner sobre el terreno de juego a la última incorporación: Nkaka. Refuerzo en el reparto. Cuando Las Palmas parecía más inofensivo, Lucas Díaz tuvo que realizar otra gran intervención. Pedri, en fuera de juego, quedó habilitado por un rechace de una pierna verdiblanca. El disparo del niño –16 añucos– a la media vuelta lo despejó con una mano magnífica el meta gallego.

Parecía que sí, pero no

Como en las funciones anteriores, el árbitro iba a ser protagonista. Pero esta vez, el Racing no pudo quejarse. Poco después, sí. Nuha le sacó la primera amarilla y también logró la segunda. Aythami, a la calle. El equipo verdiblanco tenía algo más de un cuarto de hora con un futbolista más. Ya no había excusas. Todo a favor. Hasta que cuatro minutos después, cuando se acercaban esos minutos tan fatídicos siempre para el equipo de Iván ania, Olaortua sacó a pasear el codo hacia la cara de Mantovani dentro del área. El colegiado, que había puesto bastante bajo el listón de las faltucas, no dudó. Penalti. Lucas Díaz estuvo a punto de detener el lanzamiento de Rubén Castro. Minuto 81. Al garete la alegría. Y gracias, que casi le perdonó la segunda cartulina a Abraham Minero.

La necesidad de hacerse fuerte sobre la bocina y en superioridad numérica acentuó las carencias racinguistas. El equipo verdiblanco apenas fue capaz de generar peligro a un rival que daba gracias por haber empatado. Un disparo de Cejudo que no encontró portería fue lo más potable. Pero si algo tiene el Racing es que, en lo negativo, es capaz de superarse. En una jugada de ataque Buñuel pierde el balón, la zaga verdiblanca cortocircuita y Rubén Castro, solo ante Lucas Díaz, define de forma magistral. Pocos racinguistas había en el estadio Gran Canaria, pero la cara de tonto que se les quedó debía ser memorable...

Y cuando todo parecía perdido, el Racing logró no marcharse de Las Palmas avergonzado. Minuto 95. Un centro de Nuha desde la derecha le cae a Nkaka, que cede a Cejudo y el cordobés evita el desastre absoluto ¿Salvar un punto? Quien se quiera consolar así puede hacerlo, pero lo cierto es que hasta el minuto 80 el equipo verdiblanco tenía la victoria en su mano. Y como siete días antes, la volvió a dejar escapar. La misma función de siempre.

2 Las Palmas

Josep, De la Bella (M. Lemos, min. 77), Mantovani, Curbelo, Rubén Castro, Lemos (Drole, min. 56), Ruiz de Galarreta, Kirian, Cedrés (Juan Fernández, min. 68), Aythami y Pedri.

2 Racing

Lucas Díaz, Buñuel, Olaortua, Alexis, Abraham Minero, Sergio Ruiz (Barral, min. 91), Mario Ortiz, Cejudo, Yoda (Nico Hidalgo, min. 83), Enzo Lombardo (Nkaka, min. 65) y Nuha.

incidencias
Estadio Gran Canaria. Se guardó un minuto de silencio en memoria de la hija del exseleccionador nacional Luis Enrique. El partido sirvió de homenaje a los agentes forestales que lucharon contra los incendios en Gran Canaria. La taquilla íntegra fue destinada a las tareas de reforestación.