Alex Txikon: «El K2 se subirá en invierno, y pronto»

Alex Txikon aboga por crear un grupo internacional para intentar la primera ascensión invernal al K2.// EXP. ALEX TXIKON
Alex Txikon aboga por crear un grupo internacional para intentar la primera ascensión invernal al K2. / / EXP. ALEX TXIKON

El montañero español hace balance tras casi tres meses a los pies de la segunda montaña más alta del planeta y vuelve a casa satisfecho con la experiencia adquirida, pese a no pasar de los siete mil metros

FERNANDO J. PÉREZ

Tras casi tres meses a los pies del K2 (8.611 metros), la segunda montaña más alta del planeta, Alex Txikon recoge el petate y vuelve a casa. Si los enlaces aéreos no fallan, el próximo domingo aterrizará en Bilbao. Vuelve sin la cumbre, pero en absoluto con la sensación de fracaso. Al contrario. Las lecciones aprendidas son muchas y sabe perfectamente cómo y cuándo ascender 'la montaña de las montañas'.

–¿El K2 se puede subir en invierno?

–Sí, se puede subir, llegando a principios de febrero. En una única rotación ha de subirse hasta el C3, montar allí iglús, a 7.400 metros; y hacer el ataque a cumbre de campo base a C3 y de C3 a cima. ¡Se escalará en marzo y solo se puede subir con mucha, mucha rapidez!

–Parece que ya tiene claro lo que hay que hacer para subir el K2. ¿Le veremos de nuevo allí el año que viene para intentarlo otra vez?

–¡Es que es verdad! ¡La idea esta clara! ¡Yo lo tengo muy claro! El K2 sera mas costoso por la altura. Pero se subirá, y pronto.

–Pero ese planteamiento implica subir en alpino desde el campo 3, prácticamente media montaña, y en invierno...

–Nosotros ayer (por el domingo) podiamos haber subido en 4 o 5 horas a ocho mil metros. pero no hemos venido a buscar un récord. Hemos venido a ascender el K2. Lo dije ya hace años: El K2 no es venir y besar el santo. Se trata de estudiarlo concienzudamente, analizarlo minuciosamente. Y luego tomar las decisiones aportunas. Nosotros en nuestro ataque del último día teníamos 200 metros de cuerda y 4 'piolos' técnicos. Ni oxígeno artificial ni nada más. Así se subirá el K2.

–¿Y será usted quien lo consiga?

–Desde luego me gustaría volver. Y creo que podríamos conseguirlo. Estoy seguro. Quizás me gustaría más capitanear una expedicion desde el campo base. Ser el kristof wielizcki euskaldun al frente de un equipo internacional, un equipo de verdad con opciones de subir.

–¿Pero se limitaría a dirigir desde el campo base o también sería parte del equipo de escalada?

Me gustaria liderarla y subir también, con un equipo que hay que crearlo desde cero. Un equipo humilde, sin egos ni pensamientos individuales pero a la vez dando pie a la creatividad personal de cada escalador. Liderarlo como cabeza pensante, organizando la expedicion desde ya. Todo ha de ser medido milimétricamente. Por ejemplo, con walkies y estaciones metereológicas de última generación. Y optimizando la construcción de los iglús, que han sido el gran descubrimiento de esta expedición. Son muchos aspectos, todos ellos claves para llegar a la cumbre. Es ahí donde hay que trabajar duro. Pero sobre todo en la construcción de un equipo de verdad, donde todos se vean iguales.

-Parece que tiene la idea muy desarrollada ¿Tiene nombres para ese equipo?

–Louis Rouseau, Ali Sadpara, Pasang Sherpa, Walung Sherpa, Denis Urubko, Simone Moro... Un equipo internacional de garantías.

–Conoce casi media docena de ochomiles en invierno. ¿Este el más duro de todos?

–Climatologicamente, es parecido al resto de los ochomiles del Karakórum. Creo que el Nanga es mas montañón. Es mas voluminoso y hay más distancia entre campos. En el K2 de campo avanzado a C3 a ritmo de 'vidilla' son 8 horas. Eso en en el Nanga no es posible. Son 10 o 11 horas. Y de C3 a cumbre son 12 a 14 horas. En el Nanga son mas horas. La clave esta en la velocidad. En el K2 se gana metros con mucha facilidad. Técnicamente tampoco lo veo más difícil que los demás, si está equipado, claro. Se trata de yumarear y ya está. Aunque hay que estar fuerte para ser rápido, por supuesto.

–Pero la sensación que ha habido es que el K2 no les ha dado una sola oportunidad.

–El K2 no ha dado tregua. Es es verdad. Todo febrero ha hecho mucho viento y no ha dado oportunidad. Eso esta claro. Quizás tengas razón, pero también hay que tener en cuenta que el Nanga se había intentado mas de 30 veces y en el K2 hemos sido el sexto intento. Es una montaña que hay que analizar bien. Y eso requiere tiempo y vivirla desde dentro. Oirla respirar, conocerla de cerca.

–Otro problema este año han sido las predicciones meteorológicas. Han errado bastante, sobre todo en lo referente al viento.

–Sí. Es una de las cosas a mejorar en un futuro. Ha sido siempre mucho más mala de lo que nos decían. Ayer (por el domingo), por ejemplo, nos daban 30 km/h en cumbre y había mas de 100 km/h. Pero también aquí hemos aprendido mucho. Hemos traído una estación meteorológica, que hemos instalado en el CB. Sería necesario montar otra en el C3 para tener informacion de verdad de lo que pasa en la montaña. Así, los meteorólogos la recibirían en tiempo real, y con esos datos y los que reciben de los satélites sus partes serían mucho más exactos.

–¿Qué es lo peor del K2?

–Lo peor es la competencia desleal. Lo hemos vivido este año en primera persona. Coincidir más de una expedicion no es nada bueno. Al menos no lo ha sido para nosotros.

–¿La relación con la expedición rusa no ha sido buena?

–Ha sido un aspecto muy negativo de la expedición. Los rusos llegaron antes y tiraron para arriba aprovechando cuerdas viejas o las que estaban instaladas de la primavera. Cuando vimos eso no nos pareció seguro equipamos nosotros. Este invierno solo ha habido una linea de cuerda nueva, entre los 5.200 metros hasta los 7.100 metros. Hemos equipado 3.000 metros de cuerda en 72 reuniones. Por eso se nos ha acusado de montar una segunda línea y de estar en competición. Nada más lejos de la realidad. Solo hemos velado por nuestra seguridad y la única línea nueva ha sido la nuestra. Cuando en momentos puntuales hemos utilizado su línea, tenias que ir haciendo maniobras a muy bajas temperaturas con cuerdas completamente desilachadas. Pierdes muchísimo tiempo y te estás jugando congelarte. De todas formas, es un tema en el que no quiero profundizar ahora. Ya hablaremos cuando llegue el momento, pero he grabado 45 reuniones y en todas ellas se ve lo que se ve. Lo tenemos todo redactado y hablaremos en su momento porque lo sucedido ha sido muy grave.

–¿Cómo vivieron desde el K2 la desaparición de Danielle Nardi y Tom Ballard?

–La vivimos con mucha angustia, al igual que el año pasado lo de Tomek Makiewiz.

-Problemas burocráticos retrasaron casi una semana su traslado del K2 al Nanga. ¿Si no llegan a tardar tanto los podrían haber rescatado con vida?

–Siempre es duro formar parte en un rescate. La situacion entre India y Pakistán es la que es y no se le puede pedir peras al olmo. Cuando pudieron volar, los pilotos pakistanís hicieron un trabajo excepcional. Por otro lado, Daniele y Tom desafortunadamente fallecieron el mismo día 24.

–Desde su experiencia, ¿qué cree que pudo pasarles?

–Se ha hablado mucho, pero nosotros buscamos una aguja en un pajar. Tras tres largos días de pelea constante, pudimos dar con ellos, ya fallecidos desgraciadamente. Tras su última comunicación, tengo claro que murieron de hipotermia. No quiero ahondar mas ya que no es justo hablar más de las causas. En Italia y Gran Bretaña hay dos familias que han sufrido mucho y por respeto a ellas.

– Hay una cierta polémica porque muchos consideran el espolón Mummery una ruta suicida...

–Es una ruta peligrosa. Muy avalanchosa. Eso es evidente. Pero todo el mundo se esperaba que Daniele Y Tom no iban a aparecer ya que estarían sepultados por un alud y al final no ha sido esa la causa de su muerte. Lo mas peligroso de la ruta está entre el C1 y el C3. A partir de allí la ruta es mucho más técnica pero menos peligrosa. Cuando subimos a buscarlos, nosotros llegamos en estilo alpino casi a C3 moviéndonos con mucha velocidad y agilidad, protegiéndonos de las avalanchas bajo los seracs. Actuando con contundencia y velocidad minimizas los riesgos. Pero tampoco es una ciencia exacta... Los datos están ahí, 120 años después de intentarse por primera vez, nadie ha ascendido aún el espolón Mummery. Solo los hermanos Messner bajaron por él en un descenso de emergencia tras escalar la vertiente del rupal y Günter murió arrastrado por una avalancha....

–Volviendo al K2, lo que ha sido todo un descubrimiento han sido los iglús ¿Se pueden extender a otros ochomiles y en otras épocas del año?

–¡Los iglús son de puta madre! Ha sido un descubrimiento y son aplicables a todos los demás ochomiles. Hemos construido tres en el campo base, hemos estado durmiendo 14 personas dentro y cada día eran más sólidos y consistentes. Y aguantarán hasta verano. Los hemos construido con la nieve de peor calidad y ahí siguen y seguirán. Cada noche que duermes en el iglú en el campo base es oxigenarse. Es descanso absoluto. Imaginate en los campos de altura.

–¿Cuál es el balance de la expedición? ¿La valoración que hace de ella?

–La valoracion es muy positiva. Estoy muy contento. Hemos llegado a 7.100 metros y hemos dormido a 6.900 o quizas un poco más. Lo he dicho mas de una vez: subir un K2 o un Nanga en invierno es cosa de constancia. Hemos aprendido muchísimas cosas. Quedarte a siete mil metros en una ochomil puede parecer poco pero hay mucha letra pequeña que la gente no alcanza a ver y para nosotros supone un aprendizaje brutal. Y lo vuelvo a decir: el K2 se ascendera en marzo, no en febrero. Por tanto todos aquellos que piensan que el invierno acaba el 28 de febrero que salgan de expedición en noviembre para atacar la cima antes del 10 de enero. Así podrían tener alguna posibilidad. Como te decía antes, no hemos venido a marcarnos un récord. Si el domingo hubiéramos querido, habríamos pasado de los 7.700 o 7.800 metros. ¿Para qué? ¿Para marcarnos el farol? No nos merece la pena. Lo importante es tener la cabeza fría y tener bien claro cómo ascender este monte y en qué fechas. No hemos venido a llegar a la cota mas alta, sino a ascender esta montaña virgen. En el K2, hablar de 7.000 o de 7.500 metros no tiene un significado especial. Lo cerca que estás de la cima no tiene que ver tanto con la altura como con la estrategia o el trabajo realizado. Y quien sepa leer entre líneas sabrá identificar cuándo hay que llegar a este campo base, cómo hay que trazar la logística y que quien no sea capaz de ascender del campo base avanzado al C3 en ocho horas que se olvide del K2 en invierno.