«Beethoven contiene tanto misterio que supone un desafío para cualquier instrumentista»

El pianista, con una gran carrera internacional, estará dirigido en ambas citas por el maestro Juanjo Mena/Miguel Ángel Molina
El pianista, con una gran carrera internacional, estará dirigido en ambas citas por el maestro Juanjo Mena / Miguel Ángel Molina

El músico interpretará durante las dos próximas jornadas del FIS la integral del compositor alemán acompañado de la Filarmónica de Londres

Rosa Ruiz
ROSA RUIZSantander

Javier Perianes (Nerva, Huelva, 1972) regresa mañana y pasado al Festival Internacional de Santander (FIS) para enfrentarse, en ambas actuaciones, a la integral de los conciertos de piano y orquesta de Beethoven. Asegura que es un programa que le ilusiona, igual que trabajar con el maestro que lo dirige, Juanjo Mena, y la orquesta que lo acompaña, la Filarmónica de Londres. Del compositor, al que considera «uno de los más geniales de todos los tiempos» destaca además que es un reto para cualquier instrumentista ya que «está lleno de enigmas y de misterios difíciles de descifrar».

–Le esperan en el FIS dos noches de actuación con la integral de los conciertos para piano y orquesta de Beethoven. ¿Cómo las plantea?

–Con muchísima ilusión. Este concierto es una aventura maravillosa. Es un viaje apasionante para cualquier músico y pianista el poder recorrer en dos días todos los conciertos que hizo Beethoven para piano y orquesta. Desde los primeros, que son aún un poco deudores de ese estilo más clásico de Mozart y Hayden, hasta ese famoso 'Emperador' que ya se adentra en el romanticismo. Como músico es un privilegio poder hacer este viaje de uno de los compositores más geniales de todos los tiempos.

–¿Cuál es la mayor dificultad que tiene esta integral para un pianista?

–Hay dificultades desde varios puntos de vista: desde el sonido, la unidad, el estilo... Pero por destacar algo le diría que hay que intentar que el público reciba estas obras, que se han escuchado miles de veces, con la sensación de que es la primera vez que lo hacen. Eso significará que los músicos están poniendo toda la carne en el asador por ofrecer no algo distinto pero sí algo fresco y lleno de energía. Además, la música de Beethoven está llena de enigmas, des misterios difíciles de descifrar que desde el punto de vista técnico y mecánico suponen un gran desafío para un instrumentista.

–Además de tocar acompañado de la Filarmónica de Londres, otro de los atractivos de estos conciertos es que están dirigidos por Juanjo Mena. ¿Qué relación mantiene con él?

–He tenido la suerte de colaborar con el maestro Mena desde hace muchísimos años. Estaba trabajando con él en Estocolmo cuando le concedieron el Premio Nacional de la Música, algo que me dio muchísima alegría. Es uno de los directores y músicos absolutamente excepcionales con los que da gusto trabajar ,por lo que la complicidad es absoluta y el entendimiento a nivel humano también. Ya tenemos otros proyectos juntos.

–Hablando del Premio Nacional de Música, a usted se lo concedieron en el año 2012. Profesionalmente, ¿le ha cambiado mucho la vida?

–No. Yo los premios los interpreto siempre de la misma manera, como un estímulo extraordinario y maravilloso para seguir trabajando en la misma dirección e incluso con más responsabilidad, más dedicación y más entusiasmo.

–¿Qué hay que hacer para que le consideren, como a usted, uno de los referentes en el panorama musical actual español e internacional?

–No lo sé y de verdad que no me paro a pensar en lo que se dice o no se dice de mí. En toda mi trayectoria, prefiero decir trayectoria que carrera, siento que todos los pasos que he dado han sido consecuencia del anterior, que todo ha ido sucediendo de una manera muy natural. Yo salí de un pueblo pequeño de Huelva, estudié mucho y, a lo mejor, mi participación en algunos concursos o el boca a boca me han ayudado, pero desde luego no tengo ninguna fórmula o receta para eso me que me pregunta.

–¿En un músico tan destacado pesa más la responsabilidad o la experiencia?

–Con el tiempo va creciendo mi admiración hacia el compositor y me he dado cuenta de lo difícil que es reproducir en el piano lo que uno tiene en la mente o lo que pretende hacer. Eso implica horas y horas de estudio, trabajo, investigación, pero también de pensar y sentir. Con los años no creo que mengüe la responsabilidad y se hagan las cosas más fáciles. En mi caso la pasión ha aumentado.

–Su carrera además de los conciertos está muy ligada a la discografía. No hace mucho publicó un disco dedicado a Debussy. ¿Tiene algún otro proyecto en marcha?

–Sí, ahora en noviembre saldrá un disco dedicado a la música francesa y Ravel.

–¿Por qué es importante para un pianista y para la música clásica publicar discos?

–Yo no diría que es importante. Un disco no deja de ser una foto de un momento determinado. Una foto fonográfica que recoge el sonido de un artista en un momento determinado, probablemente dentro de unos años si vuelves a acercarte a esas obras para grabarlas tienes una visión distinta y una evolución. Siempre he considerado la actividad discográfica como una especie de acompañante en un determinado momento, como las orquestas o los directores.

–Defínase: ¿Músico o pianista?

–El piano es el instrumento con el que me expreso. Con el que expreso mis sentimientos y emociones, pero sinceramente prefiero considerarme músico. El piano es el instrumento que elegí cuando tenía ocho años, –o él a mí, nunca lo he sabido muy bien–, pero no deja de ser un instrumento con la misma dificultad que un violín o un clarinete. No por ser pianista me ciega la pasión por el instrumento y no dejo de ver la maravilla que son los demás. Soy un apasionado de la música de cámara que intento cultivar todo lo que puedo.