AgroCantabria aborda un plan estratégico para transformar leche y vender pienso al mercado

Francisco José Nomdedéu se ha incorporado a AgroCantabria para poner en marcha los nuevos planes de la coo perativa ganadera./Alberto Aja
Francisco José Nomdedéu se ha incorporado a AgroCantabria para poner en marcha los nuevos planes de la coo perativa ganadera. / Alberto Aja

El programa a tres años permitirá incrementar la facturación al menos un 10% y aumentar la producción de la fábrica de Tanos de 71.000 toneladas al año a más de 110.000

Isabel Arozamena
ISABEL AROZAMENASantander

Cantabria tenía a principios de 2018 un total de 1.247 explotaciones ganaderas de leche y cerró el ejercicio con 1.175, lo que supone 72 menos, un -5,7%. Es un goteo constante que se produce año tras año. Frenar esta caída, combatir el envejecimiento de la población ganadera y lograr un precio de la leche justo, son algunas de las razones que han llevado a la cooperativa ganadera AgroCantabria a abordar un ambicioso plan estratégico a tres años durante 2019, 2020 y 2021. Y para pilotarlo se ha incorporado un nuevo director general, Francisco José Nomdedéu, que aplicará cambios decisivos como la transformación de leche en productos como el queso y el yogur y abrir la venta de pienso al mercado libre.

Esto permitirá que la producción de la fabrica de piensos de Tanos «la más moderna de España y parte de Europa» pase de las 71.000 toneladas actuales al año a más de 110.000 y la facturación crecerá al menos un 10%. AgroCantabria, que recoge unos 75 millones de litros de leche al año, cerró 2017 con unas ventas netas de 56 millones de euros. La cooperativa cuenta con alrededor de 1.800 socios y 76 trabajadores.

El nuevo director general de AgroCantabria, Francisco José Nomde déu, seleccionado a través de una empresa captadora de talentos, asume el nuevo reto por ser un proyecto «interesante y estimulante a nivel profesional». El directivo gallego, nombrado en octubre pasado, ha pasado estos últimos meses familiarizándose con su nuevo destino y conociendo una región con un sector ganadero «con muchas similitudes» al de Galicia. «Las problemáticas son muy similares aunque el nivel de producción en Galicia sea mucho mayor», afirma. Cita como principales escollos «no por este orden necesariamente»: el precio de la leche «relativamente bajo», el envejecimiento progresivo de las explotaciones y la «poca capacidad de negociación» de los ganaderos a la hora de determinar cuestiones como «los precios de la leche, asuntos relacionados con la alimentación, materias primas...».

«Decir que la ganadería está interesada en provocar incendios es un disparate, una maledicencia»

Una de las medidas más ambiciosas del plan estratégico 'Horizonte 2020', aprobado por el consejo rector de la cooperativa que preside José Ángel Pereda, es abrirse al mercado libre con la venta de piensos en Cantabria y comunidades limítrofes. A juicio de Nomdedéu, «la fábrica de Tanos es de semejante envergadura que sólo para socios limita mucho el retorno» y con el nuevo proyecto «podemos ser un actor determinante en alimentación natural». Tanto esta iniciativa como la transformación de leche, primero en queso y yogur y más adelante en mantequilla, se acometerá este mismo año.

«Si un ganadero no piensa como un empresario, poco futuro tiene»

Procedente de la multinacional francesa Neovia, donde ocupaba el cargo de director general de la filial de nutrición animal en La Coruña, Francisco José Nomdedéu (Vigo, 1974) llega a AgroCantabria con la misión de «redimensionar la cooperativa creciendo y abrirse al mercado con el objetivo de generar valor añadido para sus socios».

–¿Los cambios que proyecta la cooperativa deben trasladarse también al sector ganadero de Cantabria basado fundamentalmente en la leche?

–Una ganadería es como una empresa y así hay que gestionarla. Sé que hay ciertos aspectos sentimentales: la tierra, los animales... y es una actividad que pasa de generación a generación; pero, si un ganadero no piensa como un empresario, poco futuro le queda. Este modelo se ha seguido en sectores como el porcino con mucho éxito. Estamos viendo que las explotaciones están desapareciendo por la jubilación de su titular, y esa producción láctea no se está perdiendo, los animales se incorporan a otras explotaciones, de forma que hay ganaderías que se gestionan muy bien.

–A pesar de los problemas actuales como el bajo precio de la leche, la necesidad de incorporar a jóvenes ganaderos y que cada vez desaparecen más explotaciones, ¿se puede ser positivo en cuanto al futuro del sector?

–Yo soy optimista pero habrá que hacer las cosas de manera diferente. España no es una 'rara avis', lo que está pasando en Cantabria ya ha pasado en otros países, tenemos el ejemplo de Francia, Alemania e Italia.

–Se dice que el ganadero de Cantabria es una persona individualista. ¿Es imprescindible la unión para ser más fuertes?

–El ganadero cántabro es igual al de Galicia o el de la Bretaña francesa. Yo no aprecio unas diferencias muy significativas que sí podemos encontrar entre la ganadería de leche de la Cornisa Cantábrica y Andalucía. Evidentemente, el asociacionismo profesional siempre es bueno, lo vemos en muchos sectores, se defienden mejor los intereses comunes frente a la Administración.

–¿Qué recomendación daría a un ganadero joven?

–Qué merece la pena apostar por el sector a pesar de los problemas existentes. Una ganadería, si se gestiona de manera profesional, puede ser una buena manera de ganarse la vida. Va a seguir habiendo necesidad de leche, de ganaderos, pero también tenemos que ser conscientes de que la leche es un producto básico. Nos guste o no es una 'commodity' (producto en masa sin diferenciación) y lo que la distingue del maíz, el trigo o la soja es que a los dos días hay que tirarla. Lo que tenemos que hacer para lograr esa diferenciación es ir hacia el bienestar animal, la leche ecológica, la leche de pasto... La región de Europa donde más se paga la leche es en Lombardía (Italia) a un precio de más de 40 céntimos el litro, precisamente por la calidad que tiene.

–¿Con la crisis se ha notado una vuelta de los jóvenes al campo?

–En algunas ganaderías se está produciendo un relevo generacional, pero en otras no. Insisto en que es un buen medio de ganarse la vida si se trabaja profesionalmente. Actualmente la media de edad de los ganaderos es de más de 50 años y para rejuvenecerla es más fácil que se realice un relevo generacional ya que el que viene de fuera necesita hacer una inversión fuerte. Una de las maneras de frenar el envejecimiento de la población ganadera es poder transformar la leche y así dar un mayor valor añadido al producto, que los jóvenes vean que la ganadería es una actividad rentable, como puede ser una ebanistería o una fábrica.

–¿La ganadería contribuye al mantenimiento y desarrollo del medio rural?

–Si somos capaces de fijar población en el campo, ese fenómeno tan terrible que es la despoblación del medio rural se frenaría. AgroCantabria, con su proyecto empresarial, contribuye al no envejecimiento de la población del medio rural y que los jóvenes apuesten por la ganadería.

También hay cambios en el organigrama con la reciente incorporación de un director técnico, cargo ocupado por Jacobo Alonso, y un responsable de la sección láctea, Jaime Gándara, «que nos va a permitir mejorar mucho la gestión como la negociación de los contratos lácteos y la búsqueda de nuevos clientes». Falta incorporar un director comercial enfocado a la alimentación animal, los fitosanitarios y a las tiendas propias.

Estos cambios responden a la voluntad del consejo rector «que consideró que era necesario realizar una modificación en la gestión y dar un impulso a la cooperativa para que la compañía tenga mayor fortaleza y proyección». Lo que se pretende es «una gestión más profesionalizada para encarar con ciertas garantías de éxito los retos de futuro». Es una forma de combatir problemas como el envejecimiento en el sector ganadero y la desaparición de explotaciones, de forma que «si no hacemos nada por abrirnos al mercado, poco a poco vamos a ir mermando el número de socios».

AgroCantabria recoge leche de sus socios ganaderos para venderla a la industria por lo que no cuenta con una marca propia. Y una manera de conseguir que «nuestra leche esté mejor valorada» es transformar una cuarta parte de los 75 millones de litros de leche que se recogen al año en productos lácteos como queso, yogur y más adelante mantequilla. De momento no se han cuantificado las inversiones necesarias para esta actuaciones. «Estamos en proceso de planificación», precisa Nomdedéu, pero lo que es seguro es que se acometerán «este mismo año, en los próximos meses». En la fábrica de Tanos se abordarán algunas mejoras para afrontar la apertura al mercado libre. También están previstas reformas para modernizar las cinco tiendas propias agropecuarias ubicadas en Renedo, Soba, Molledo, Meruelo y Bárcena. La cooperativa dispone asimismo de una sala de despiece que se adaptará para hacer productos de elaborados cárnicos.

Incendios y cuotas

El director general de AgroCantabria no puede evitar su malestar frente a los que relacionan los incendios con el ámbito ganadero: «Decir que la ganadería está interesada en provocar incendios forestales es un disparate, una maledicencia. No hay ningún profesional que viva de una actividad relacionada con el campo que haga este tipo de tropelías». Recuerda que para la quema de rastrojos hay que pedir autorización y no duda de que «cuando hay un incendio forestal es por causas naturales o por un desalmado que ha prendido fuego, un incendio produce un empobrecimiento total del medio rural».

Sobre la desaparición de las cuotas lácteas, el responsable de la cooperativa opina que «fue un punto de inflexión para el sector tanto su aparición como su desaparición». En el primer caso «sirvieron para hacer una reconversión» y en el segundo para una nueva que «es la que estamos viviendo». Se reguló un sector muy atomizado y luego se pasó a un mercado libre «para lo bueno y lo malo» que «ha propiciado que el mercado esté más inquieto por buscar alternativas». ¿Sería bueno volver a la regulación del mercado?, responde con un rotundo «no», sin dejar de apuntar que «la protección está a través de la PAC», la política agraria común europea.