Buena acogida al relevo en la cúpula de Sniace

Buena acogida al relevo en la cúpula de Sniace

Gobierno regional, comité, empresarios y Ayuntamiento de Torrelavega se muestran esperanzados de que la firma siga creando riqueza y empleo para la comarca del Besaya

I. AROZAMENA | M. A. SAMPERIOSantander

El relevo de Blas Mezquita como presidente de Sniace, cargo que ha ocupado Gema Díaz Real, fue acogido con esperanza por el Gobierno regional, sindicatos, empresarios y el Ayuntamiento de Torrelavega. Todos confían en que la llegada de Díaz Real, que forma parte de una familia de empresarios muy arraigada en Torrelavega, se traduzca en un espaldarazo para la fábrica, que se encuentra en una situación delicada tras su reapertura.

La nueva presidenta de Sniace, que es consejera independiente de la sociedad desde enero de 2017, no hizo ayer nuevas declaraciones y se reafirmó en las manifestaciones realizadas a este periódico al conocerse el miércoles su nombramiento en el sentido de darse unos días de plazo antes de hablar de la empresa, aunque reconoció que era un «reto personal» ponerse al frente de la misma.

El primero en valorar los cambios en la cúpula de Sniace fue el presidente de Cantabria, Miguel Ángel Revilla, que espera que la «muy buena» relación que tiene con Blas Mezquita se mantenga con Gema Díaz Real. El expresidente de Sniace presentó su dimisión «por razones personales» después de 30 años en la compañía, 21 de ellos como máximo responsable. El relevo fue aprobado por el consejo de administración en su reunión del miércoles y comunicado a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

«Yo tenía muy buena relación con Mezquita y espero tenerla con la nueva presidenta» Miguel Ángel Revilla | Presidente de Cantabria

«Son cosas que pasan en las empresas», destacó Revilla, quien valoró que «yo tenía muy buena relación con él y espero tenerla con la nueva presidenta, supongo que al llevar ya tantos años querrá ya retirarse», indicó en relación a la dimisión de Mezquita, que en algunos medios se relaciona con el varapalo judicial que recibió la química con la imputación del consejo de administración, por parte de la Audiencia Provincial de Cantabria, por la posible comisión de un delito mediambiental por vertidos contaminantes al río Saja entre 2008 y 2010.

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El presidente cántabro está a la espera de que la propia Díaz Real se ponga en contacto con él para mantener «algún tipo de reunión pero no tengo más que decir; ellos dirán porqué se va, está cansado, lleva muchos años», zanjó Revilla.

«Confiamos en que los cambios no afecten a los trabajadores, la plantilla está con incertidumbre» Francisco Plaza | Secretario del comité de empresa

El alcalde de Torrelavega, José Manuel Cruz Viadero, se refirió al «tesón y empeño» de Mezquita en mantener Sniace activa «a pesar de las numerosas dificultades que ha atravesado la firma, muy ligada al desarrollo industrial y a la historia de la ciudad». En cuanto a su sucesora, confió en que sitúe a la empresa «en un plano rentable y competitivo, de tal forma que siga generando riqueza y empleo en Torrelavega».

Dijo «respetar» las razones esgrimidas por Blas Mezquita para presentar la dimisión «y valoramos especialmente que haya conducido con acierto el complicado proceso de reapertura de la fábrica de Torrelavega, tras varios años de cierre».

Un proceso de reapertura, agregó el regidor municipal, «con el resultado a fecha de hoy de la producción reanudada, con buenas perspectivas de mercado y una plantilla cercana a los 400 trabajadores», lo que para Torrelavega «ha sido una de las noticias más positivas de la legislatura».

Para Cruz Viadero, «es indudable que Blas Mezquita ha sido uno de los pilares de Sniace durante todos estos años, y es de justicia reconocer el esfuerzo que ha realizado en defensa de la empresa y su firme apuesta» por la fábrica de Torrelavega. «Agradecemos su gestión y le deseamos la mejor de las suertes en su andadura personal y profesional a partir de ahora», indicó. A la vez, dio la bienvenida a Díaz Real: «Sabemos que conoce perfectamente la situación de la empresa, de Torrelavega y de Cantabria, y confiamos en que la sitúe en un plano rentable y competitivo».

El consejero de Industria, Francisco Martín, no quiso pronunciarse sobre el relevo en la cúpula de Sniace ya que consideró que se trata de «cuestiones internas» de una empresa «muy importante para Cantabria» y que cotiza en Bolsa. En este sentido, se mostró respetuoso tanto con el presidente saliente como con la presidenta entrante así como con las decisiones del consejo de administración.

Incertidumbre

El comité de empresa acogió con sorpresa el relevo, que conoció a través del comunicado difundido por la química y después por boca de la propia Díaz Real con quien se reunirán la próxima semana. Entre la plantilla reina la «incertidumbre», a la espera de conocer los planes de la nueva presidenta. «Confiamos en que no afecten a los trabajadores», apuntó a este periódico el secretario del comité, Francisco Plaza, que reconoció que «tenemos un poco de preocupación».

El comité también está expectante ante la próxima presentación de los resultados de la fábrica de Torrelavega correspondientes al último trimestre de 2018.

Dejarse la piel

La incorporación de Díaz Real al frente de Sniace fue muy bien acogida por el presidente de la Asociación de Pequeños y Medianos Empresarios, Comerciantes y Autónomos de Cantabria, Miguel Rincón. Valoró sobre todo que la nueva presidenta de la compañía «tiene mucha valía y hará un esfuerzo grande» por el bien de una empresa «referente» para la comarca del Besaya, «que conoce muy bien» dada su vinculación con Torrelavega.

No dudó en que la expresidenta de la CEOE cántabra «se va a dejar la piel» en su nuevo cometido, y ahora sólo falta, dijo, que «la coyuntura sea propicia» para que la fábrica pueda remontar sus resultados económicos. Definió a la empresaria como «una persona muy trabajadora, luchadora con capacidad negociadora, dialogante y con muy buenos contactos». Por ello, consideró «tremendamente positivo» el relevo al estimar que es más efectivo que dirija la planta alguien que viva en la comunidad y no fuera, como ocurría en el caso de Mezquita.