Taiwán pierde el reconocimiento de dos países en una semana

Rueda de prensa del ministro de Asuntos Exteriores de Taiwan. /Efe
Rueda de prensa del ministro de Asuntos Exteriores de Taiwan. / Efe

Taipéi critica que Pekín use la 'diplomacia del dólar' para aislarlos de la comunidad internacional

ZIGOR ALDAMAShaghái (China)

El dinero es el imán diplomático más potente que existe. Lo ha demostrado esta semana China, que ha arrebatado dos de los 17 aliados que le quedaban a Taiwán. Las Islas Solomon fueron el lunes las primeras en dejar de reconocer a la antigua Formosa como país independiente, y ayer siguió sus pasos Kiribati. Los dos países insulares del océano Pacífico pueden parecer irrelevantes en el tablero geopolítico global, pero formaban parte del menguante grupo de Estados que mantienen relaciones diplomáticas con Taiwán, y pueden arrastrar consigo a otros como Tuvalu o Palau. El problema reside en la política de 'una sola China', que impide a los aliados de Taiwán -oficialmente denominada República de China- mantener relaciones diplomáticas con la otra China, la República Popular.

«China está tratando de reducir la presencia de Taiwán en la esfera internacional y así destruir su soberanía», denunció ayer el ministro de Asuntos Exteriores Joseph Wu. Desde Taipéi, la decisión de los dos países oceánicos se interpreta como una victoria de la 'diplomacia del dólar' que ejerce Pekín. No obstante, el propio Wu reconoció implícitamente que Taiwán también ha echado mano de la cartera para mantener a sus socios internacionales. Porque denunció que haya decidido cortar las relaciones tras años de «asistencia» e informó de que Kiribati había pedido una donación económica para adquirir aviones comerciales. Después de haber estudiado el caso, Taipéi ofreció créditos blandos como alternativa, pero, aparentemente, no fueron suficiente.

La pérdida de apoyos internacionales por parte de Taiwán -a la que solo reconocen ya como país independiente 14 Estados de Latinoamérica y de Oceanía, así como el Vaticano- ha sido proporcional al auge económico de China. En 1969, dos décadas después de la proclamación de la República Popular por parte de Mao, 71 países reconocían al gobierno de Taipéi frente a los 48 que optaban por ofrecer su apoyo a Pekín, que considera la isla parte indivisible de su territorio. No obstante, en 1990, ya con China convertida en el país con el crecimiento económico más rápido del planeta, el particular partido diplomático que enfrenta a los dos países había dado un vuelco y el marcador ya mostraba un claro 139 a 28 favorable a la china comunista.

Sin embargo, Pekín no está ganándose los corazones de los taiwaneses. No en vano, aunque una mayoría se posiciona a favor de mantener el 'statu quo' y de evitar una declaración de independencia que podría provocar una invasión china, el porcentaje de quienes se consideran chinos es de solo del 3%. A pesar de que la mayoría de los taiwaneses desciende de chinos que se exiliaron en la isla tras la derrota del Kuomintang en la guerra civil y pertenece a la etnia han, mayoritaria en China, más del 50% se considera solo taiwanés. Y, por lo tanto, muchos analistas consideran que esta presión diplomática que China ejerce para aislar a Taiwán puede beneficiar a la actual presidenta, Tsai Ing-wen, en las elecciones del año que viene. Porque, tradicionalmente, su partido ha sido más duro con Pekín.