El PSOE da por hecho el acuerdo tras el paso a un lado de Iglesias

Adriana Lastra. / Foto: EFE / Vídeo: ATLAS

Las negociaciones comenzaron el viernes, justo después de que Pablo Iglesias anunciase que renunciaba a formar parte del Consejo de Ministro. Desde entonces se «habla sin parar», según la vicepresidenta Carmen Calvo

PAULA DE LAS HERAS y ANDER AZPIROZMadrid

El PSOE da por hecho ya que habrá acuerdo para un gobierno de coalición con Unidas Podemos, después de que Pablo Iglesias renunciara el viernes a formar parte del Consejo de Ministros. La primera en mostrar su optimismo fue la vicesecretaria general de los socialistas. Adriana Lastra se mostró contundente este sábado al respecto. «Siempre he sido una defensora de que la izquierda sabe, puede y debe entenderse», señaló tras casi tres meses de negociaciones y cinco reuniones fallidas entre los líderes de PSOE y Podemos. Pero se ha desperdiciado mucho tiempo y las dos formaciones de izquierda se ven ahora en la tesitura de pactar a toda prisa un programa común y los nombres de los responsables de llevarlo a cabo.

Carmen Calvo reveló horas después en La Sexta que los negociadores de PSOE y Podemos «hablan sin parar» desde el mismo viernes, justo después de que Iglesias aparcara sus ambiciones personales. La vicepresidenta del Gobierno lo sabe de primera mano porque, según detalló, ella misma forma pare del equipo socialista junto a la ministra de Hacienda, María Jesús Montero, y Adriana Lastra. «La oportunidad está ahí, hemos de aprovecharla», zanjó la número dos del Ejecutivo, que no dio detalles sobre los ministerios que podría ocupar Podemos.

Pese al moderado optimismo en las filas socialistas, la situación presenta aún algunas incógnitas que deberán resolverse en unas negociaciones 'exprés'. Iglesias dejó claro al anunciar su decisión de dar un paso al lado que, a cambio de ese gesto, Pedro Sánchez debería aceptar las propuestas de ministrables que presente su partido o, dicho de otro modo, que su sacrificio cierra la puerta a nuevos vetos. La respuesta del secretario general del PSOE, a través de un comunicado de su formación, fue también tajante: Sánchez está dispuesto a oír propuestas pero no aceptará «imposiciones» y tendrá la última palabra sobre la composición de su futuro Gobierno.

Los socialistas reiteraron, además, que antes de hablar de nombres es preciso trabajar en la conformación de un programa. El secretario general de Podemos, en cambio, siempre ha defendido que la negociación debe ser «integral», es decir, que se hable de políticas y de la composición del Gobierno de una misma tacada. A juicio de Lastra, en todo caso, ninguna de estas divergencias tiene calado suficiente como para hacer naufragar un acuerdo y con ello la investidura que debe votarse los próximos martes y jueves.

«Ahora yo estoy convencida de que va a haber acuerdo -insistió la también portavoz parlamentaria de los socialistas antes de asistir a la toma de posesión de Adrián Barbón como presidente del Principado de Asturias-. Mi partido lo está, y vamos a trabajar en las próximas horas y en los próximos días, con discreción, con lealtad y con el objetivo de que este país la semana que viene tenga un Gobierno a pleno rendimiento».

Presiones

Lastra -que ya el viernes abrió la puerta a la incorporación en el Consejo de Ministros de miembros de Podemos con un marcado perfil político, como pueden ser Irene Montero, Rafael Mayoral o Pablo Echenique, si están «cualificados» para el ministerio de turno- subrayó, en alusión, entre otras cosas, al manifiesto por un «Gobierno de progreso» suscrito por artistas e intelectuales esta semana, que «han sido muchas las personas que han mostrado la necesidad de que la izquierda se entienda». En el PSOE admiten que ése ha sido un elemento de presión determinante.

«Se abre una oportunidad a nivel nacional que todos estábamos esperando», insistió Lastra. Los socialistas siempre han argumentado que el entendimiento programático no sería difícil porque parten del acuerdo presupuestario suscrito en octubre de 2018 entre ambos partidos. Ahora tienen por delante apenas unas horas para probarlo, lo que exige dejar al lado discrepancias serias sobre «asuntos de Estado» como son Cataluña, la estabilidad presupuestaria o la política exterior, cuestiones hasta hace solo unos días el Gobierno presentaba como inhabilitantes para un Ejecutivo de coalición.

Consultas a las bases

De darse finalmente el acuerdo, permanecerá la duda de cómo se someterá al examen de la militancia socialista. Los estatutos del PSOE, impulsados por Sánchez en el congreso de su resurrección para dar supuestamente más poder a las bases, se han convertido ahora en un quebradero de cabeza para la dirección del partido. En Ferraz aseguran que su intención es cumplir lo acordado. Lo cierto es que, dado lo ajustado de los tiempos, el plan se enfrenta a muchos obstáculos. La normativa interna considera «obligatorio» recabar la opinión de la militancia «sobre acuerdos de gobierno en los que sea parte el PSOE o sobre el sentido del voto en sesiones de investidura que supongan facilitar el sentido del voto a otro partido». El problema es que la sesión de investidura comienza este lunes y, de momento, el pacto es solo una esperanza.

Los socialistas juegan con el margen que supone que la votación clave para la reelección de Pedro Sánchez como presidente del Gobierno no se producirá, en realidad, hasta el próximo jueves. Es ahí donde se abre una ventana de oportunidad, pero no es en absoluto descartable que, en aras de llegar lo más cerca posible de sus aspiraciones máximas, Podemos lleve las negociaciones al límite temporal, como ocurrió en octubre de 2018 con el acuerdo presupuestario, que ahora el PSOE señala como base para el entendimiento

En 2016, Sánchez ya sometió a las bases el 'pacto del abrazo' con Albert Rivera. Sin embargo, aquello llevó su trámite. La dirección del partido convocó la consulta el 24 de febrero y tres días después, en sábado, para facilitar la participación, se abrieron las urnas. En este caso tendría que tramitarse todo de manera urgente. Fuentes de Ferraz insisten en que la voluntad es hacerlo, pero no descartan tener que reconvertir el procedimiento en un referéndum de ratificación 'a posteriori'.

En la práctica, eso supondría pervertir el modelo porque, según las normas, las consultas son «vinculantes». En el hipotético (y en este caso, remotísimo) escenario de que las bases lo rechazaran, no habría forma de dar marcha atrás. Sánchez ya sería, en principio, presidente gracias a su acuerdo con Iglesias y estaría obligado a cumplirlo. Los tiempos políticos, pues, casan mal con uno de los principios que catapultaron al hoy presidente en funciones de nuevo a la secretaria general del PSOE.

Para PP y Ciudadanos se cumple lo previsto

Lo que para muchos ha sido una sorpresa para PP y Ciudadanos el acercamiento 'in extremis' entre PSOE y Podemos no es más que la escenificación de un guión que, según han matenido durante este tiempo conservadores y liberales, lleva meses escrito, por mucho que para que se retomasen las negociaciones entre las dos formaciones de izquierda Pablo Iglesias se haya visto obligado a renunciar a un puesto en el Consejo de Ministros.

Según valoró Pablo Casado desde Vitoria, ha sucedido lo previsible. Y esto es que el PSOE pueda llegar a un acuerdo con quien lleva pactando todo el mes a nivel municipal y autonómico.

Desde Ciudadanos, Inés Arrimadas censuró «el culebrón del verano» protagonizado por Pedro Sánchez e Iglesias a cuenta de qué «sillones» ocupará cada partido. «Si finalmente Sánchez llega a un pacto con Podemos y los nacionalistas, nos tendrá liderando una oposición que será leal a los españoles pero firme contra las injusticias», afirmó la portavoz de Ciudadanos, quien insistió en que su partido liderará la oposición al posible Ejecutivo de coalición, pese a que el PP de Casado ganó en votos y escaños a los de Albert Rivera en las pasadas generales.

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