'Bwana' Ramón

El empresario Ramón Díaz-Bustamante ha construido tres hoteles en una reserva natural de 5.000 kilómetros en Zambia cuya adjudicación le ha dado el Gobierno

NIEVES BOLADOTORRELAVEGA
Detalle del hotel construido en pleno parque natural de North Luangwua. / DM/
Detalle del hotel construido en pleno parque natural de North Luangwua. / DM

El torrelaveguense Ramón Díaz-Bustamante Berasategui tiene 41 años y es propietario de una empresa que ha construido tres hoteles en Zambia. La pasión de Díaz-Bustamante por ese continente comenzó cuando tenía 26 años; hizo un viaje con su hermano y se quedó, como tantos que han pisado el continente africano, prendado de sus paisajes, de sus gentes y del estado salvaje de su naturaleza. Al regreso de este viaje, realizado hace 15 años, comenzó tímidamente a desarrollar una empresa de safaris fotográficos en Kenia y Tanzania, una actividad que fue creciendo paulatinamente y que tenía como principales clientes viajeros anglosajones. Subontrataba los servicios con empresas de estos países, con destino Namibia y Botswana, pero con el tiempo esta actividad se fue masificando y buscó una salida, ya promovida entera por él, creando su propia infraestructura, con vehículos y personal nativo, fijando una empresa completa, sin subcontratas, e instaló su sede en Namibia, con la que seguía haciendo safaris fotográficos.

No obstante las miras de Díaz-Bustamante iban más lejos. Los safaris fotográficos en Namibia y Botswana estaban saturados por turistas en el más explícito sentido de la palabra, por lo que este empresario buscó otra línea que se ajustara más a un contacto real con la selva en estado puro. Se adentró en Zambia y Tanzania y fue en el primer país donde conoció el Parque Natural Nacional North Luangwua.

Desde hacía 30 años este Parque Nacional, de casi 5.000 kilómetros cuadrados (la misma extensión que la Comunidad de Madrid), estuvo cerrado al público y ha estado administrado por la Sociedad Zoológica de Frankfurt, la vida salvaje en el mismo es impresionante. Bañas de más de 600 hipopótamos sestean en el río, rebaños de hasta 3.000 búfalos, una de las mayores densidades de leones de todo África, rinocerontes y gran cantidad de leopardos. La Sociedad Zoológica de Frankfurt, una ONG, lleva más de 18 años ayudando al desarrollo y a la protección en este parque. En la década de los años 70, esta zona era de las que más fauna concentraba de todo África. En sólo 10 años, los cazadores furtivos mataron más de 100.000 elefantes y los rinocerontes fueron extinguidos por completo. Hoy en día, y gracias al trabajo de su ONG, este Parque es considerado uno de los Parques Nacionales más seguros de todo África, y la población de animales va creciendo regularmente.

Lo difícil era poder conectar con el gobierno de Zambia y convencerle de que dicho parque podía abrirse al público con unas limitaciones extraordinarias que aseguraran su pervivencia en estado salvaje. Dentro del parque no había ninguna construcción y los dos poblados de la región están situados en la periferia del mismo. Para poder entrar en contacto con el gobierno de Zambia viajó a Londres (que administró en su día el país como colonia) pudiendo contactar con el alto comisionado de ese país en Gran Bretaña. Le explicó su plan y a través de éste le pusieron en contacto con el ministro de Turismo del país africano.

Presentó, tanto al gobierno como a la ONG que protegía el parque, un proyecto que él mismo define como «un plan general de estricto cumplimiento» que agradó a ambas partes; así, por ejemplo, quedaba prohibida la caza de cualquier animal; sólo se podría visitar durante seis meses al año, el número de visitantes quedaría limitado a unas 40 personas diarias, el número de vehículos que podrían rodar es limitado, el 50% de las divisas que genera la actividad debe quedar en manos del Gobierno y de los dos poblados que bordean el parque, etcétera.

Así, hace cuatro años, el gobierno mozambiqueño accedió a que se abriera al público el parque pero no con adjudicación directa sino que dividió su extensión en cuatro partes, y su concesión, durante 75 años, se hizo en subasta pública internacional. Acudieron varias empresas, europeas y norteamericanas (de donde provienen muchos visitantes), pero la adjudicación fue íntegra para Wildlife, la empresa de Ramón Díaz-Bustamante.

Conforme al plan acordado con el Gobierno y la ONG se diseñó un proyecto para construir cuatro hoteles, de los cuales dos ya están hechos y se ha comenzado la construcción de un tercero. Uno está en la capital y sirve de logística para acoger a los viajeros que llegan a Lusaka, la capital del país. El diseño de los hoteles ha sido realizado por el arquitecto bosnio, refugiado en Torrelavega desde la guerra en su país, Edin Bukonica. El hotel principal, construido en madera, a dos metros y medio sobre el suelo (hay que contar que está en un lugar donde los animales están muy cercanos), se llama Delia Camp, en honor a Delia Owens, la primera biólogo de la ONG alemana que denunció, y erradicó, la caza furtiva en el parque North Luangwa. Está formado por siete bungalows, unidos por puentes. Construido en madera, dispone de los servicios más lujosos que puedan ofrecerse, un estilo inspirado en 'Memorias de África'; desde las terrazas se pueden ver los animales en libertad. El tercer hotel, más sencillo, tiene el nombre de Nkalamo (en el lenguaje local, el bemba, significa león) porque está ubicado en una zona plagada de leones en el margen del río Luangwua, un paraíso para las personas amantes de los animales.

En este proyecto el torrelaveguense lleva invertido más de medio millón de euros. Tiene oficinas en Torrelavega, Lusaka y Nueva York, y estudia abrir una cuarta en París. Entre los proyectos está ampliar el campo de trabajo abriendo un parque similar, aunque de menor tamaño, en Zambia, con cuyo gobierno ha conseguido plena sintonía.

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