Réquiem por el tejo milenario de Lebeña

Consternación en el pueblo tras caer abatido el árbol que era seña de identidad del lugar, junto a la iglesia mozárabe

PILAR G. BAHAMONDELEBEÑA
Estado actual del ejemplar de tejo tras el temporal. / PILAR G. BAHAMONDE/
Estado actual del ejemplar de tejo tras el temporal. / PILAR G. BAHAMONDE

Réquiem por el tejo milenario de Lebeña. El singular ejemplar de 'taxus baccata' no acompañará más la soledad de la iglesia mozárabe de Santa María de Lebeña, junto a la que vivía: el pasado martes amaneció partido, abatido por el último temporal que pasó por Cantabria. El pueblo de Lebeña ha sentido como una gran pérdida su caída y se espera que algún experto en botánica se acerque hasta el lugar a certificar el estado de lo poco que queda en pie.

De la gran conífera ya sólo queda un trozo de madera. Tenía una circunferencia en la base de 3,30 metros y un diámetro de más de ocho metros en su copa. Estaba catalogado con el número 10 en el Inventario de Árboles Singulares de Cantabria. El magnífico tejo (que era una hembra) ya llevaba un tiempo herido: tenía una fisura longitudinal a lo largo del tronco, su talón de Aquiles a la hora de enfrentarse a los vientos y lluvias de esta semana.

La encargada de la iglesia y guía de la localidad, María Luisa García, comentó la desolación que han experimentado los vecinos, ya que el árbol, «era un símbolo para el pueblo, y para Cantabria, que ya no estará nunca más». Antaño, su sombra dio cobijo a los concejos del lugar y siempre fue reconocido como punto de encuentro a la salida de la iglesia. Su fama trascendía los límites de Liébana y Cantabria.

Por el grosor de su tronco era el cuarto en importancia en la autonomía, tan sólo por detrás de otros tejos admirables, como el que se encuentra en la finca 'La Rasilla' de Los Corrales de Buelna, el 'Tejo de Periedo, en Cabezón de la Sal, y un tercero que se encuentra un jardín privado.

Una asociación denuncia

Desde la 'Asociación de Amigos del Tejo' se lamentó ayer que los organismos competentes no hayan hecho nada en los últimos años por garantizar la salud del ejemplar. «Aún hoy leíamos en la página web de la Dirección General de Montes que su estado de conservación es bueno», se quejó un asociado de esta organización, quien también criticó que dentro del tronco partido apareciera la goma espuma que lo rellenaba.

«No vamos a alargarnos sobre la desidia y el abandono de éste y otros árboles singulares (sin ir más lejos, el viejo ciprés de la calle San Pedro de Potes). Tan sólo decir que existe un tremendo desfase entre rellenar los troncos huecos como si tapando el agujero y pintando el poliuretano de marrón el árbol quedara curado».

El representante de la asociación denunció que no se está cuidando como se debe un valioso patrimonio natural como son este tipo de árboles. «No sólo en Cantabria, sino mucho más allá, aún no se entiende el valor de un viejo árbol. Se sigue creyendo que con colocar una placa ya se ha realizado una labor protectora».

En opinión de esta organización, aunque sería injusto medir la cultura de los pueblos por el respeto a sus árboles, «la ecuación es válida para juzgar a los administradores y gobernantes, cuya competencia está ahora a la altura del viejo tejo». Es decir, por los suelos.

Fotos

Vídeos