Los Corrales recupera una de las históricas locomotoras de Quijano

Recuperación de patrimonio. Traslado de una de las locomotoras de la antigua Quijano./Nacho Cavia
Recuperación de patrimonio. Traslado de una de las locomotoras de la antigua Quijano. / Nacho Cavia

El proyecto ha contado con la colaboración del grupo Celsa y forma parte del plan de potenciación del patrimonio industrial

NACHO CAVIA LOS CORRALES.

Un siglo después de que cumpliera su función transportando material en las extensas instalaciones fabriles de la antigua Forjas de Buelna (hoy Trefilerías Quijano), una de las locomotoras de aquella factoría de Los Corrales de Buelna volverá a entrar en funcionamiento en los próximos meses. La 'Tonina', como se la conocía por aquel entonces, ha sido rescatada del olvido por el Ayuntamiento y la intención es que vuelva a echar humo, aunque esta vez ya solo de forma testimonial, como ejemplo de la recuperación del patrimonio industrial del municipio.

Dos de las locomotoras de carbón que cruzaban a diario aquellas instalaciones a principios del siglo XX llevaban décadas prácticamente enterradas por la vegetación no muy lejos de las también abandonadas oficinas principales de la compañía que puso en marcha el empresario José María Quijano. Cual Ave Fénix, la pretensión es resucitar al menos una para volver a ponerla en valor, convertirla en un referente del crecimiento industrial de Los Corrales y mostrarla al mundo como recordatorio del momento cumbre de la historia del municipio, cuando trabajaban en esa factoría más de 4.000 personas y el pueblo pasaba de ser 'corrales' para ganado a un enclave industrial y una de las localidades más importantes de la región.

En marzo de este año, con la idea ya muy avanzada, una delegación del Ayuntamiento se reunió con la dirección del grupo Celsa, propietario de Trefilerías Quijano. También estuvo el consejero de Educación, Cultura y Deporte, Francisco Fernández Mañanes. Por parte de Celsa ejerció de anfitrión su director general, Oriol Aguiló, encargado además de hacer de cicerone no solo por las instalaciones actuales sino por el plan de crecimiento iniciado hace unos años. La alcaldesa, Josefina González, le planteó su interés por las dos locomotoras y su intención de ampliar el Centro de Interpretación de la Industria de Cantabria con más material procedente de la empresa que hizo posible la revolución industrial corraliega. Un museo que además lleva el nombre de José María Quijano.

La 'Tonina'. La histórica locomotora conducida por Miguel Villamuera y Teodoro Múgica.
La 'Tonina'. La histórica locomotora conducida por Miguel Villamuera y Teodoro Múgica. / DM

La idea fue muy bien acogida por Oriol Aguiló, quien puso en manos del Ayuntamiento, de momento, una de esas dos locomotoras. La primera fase de ese proyecto se ha cerrado con el traslado de la máquina a una empresa especializada para un primer chorreo que sanee el deteriorado metal y una imprimación que la prepare para su reparación. Esa fase se acometerá en las instalaciones de Formación Profesional de La Salle, expertos en recuperar todo tipo de vehículos.

Todo apunta a que la última fase, su destino final, será el jardín de entrada de ese Centro de Interpretación de la Industria.

Cuando ya muy pocos se acordaban de esas locomotoras la limpieza y retirada de bardales en 2009, frente a la estación de Renfe, dejó a la vista, dentro de las instalaciones de Trefilerías Quijano y en condiciones deplorables, las dos locomotoras, completamente cubiertas de zarzas y maleza. A esas alturas, apenas quedaban ya trabajadores que las hubieran visto funcionar. Pero quedan recuerdos. Juan Miguel Villamuera, hijo y nieto de sus conductores, relata como su padre le contaba que antes de la locomotora recuperada esta semana hubo otra, más antigua, también de carbón, como la 'Tonina'. Después vinieron más, de mayor tamaño y diesel.

Estuvieron en funcionamiento durante las primeras décadas del siglo XX, recorriendo una red privada de vías que partía de la entonces estación del ferrocarril (muy cerca de la actual parada de Renfe) hacia las fábricas que se levantaban en un amplísimo terreno de Los Corrales, llevando material, generalmente alambrón que recogían en la estación, de unas instalaciones a otras, así como residuos de la fundición hasta las inmediaciones de lo que fue el puente Colgante.

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