«No vamos a ceder hasta que pare esta aberración y atropello»

La concentración de protesta se celebró en los aledaños del Ayuntamiento de Castro. /A. Verano
La concentración de protesta se celebró en los aledaños del Ayuntamiento de Castro. / A. Verano

Dos centenares de castreños se manifiestan contra el derribo del hotel Miramar y amenazan con impedir que entren las excavadoras

ABEL VERANO CASTRO URDIALES.

«No vamos a ceder hasta que este atropello y aberración pare. Hoy (por ayer) ha sido una concentración presencial, autorizada, pero si es necesario pasaremos a la actividad. En última instancia trataremos de impedir, con presencia humana, que las excavadoras entren allí. Ojalá no tengamos que hacerlo». Así de rotundo se expresaba ayer Kepa Gabancho, portavoz del 'Colectivo Ciudadano para Salvar el Miramar', minutos después de finalizar la concentración de protesta celebrada en los aledaños del Ayuntamiento de Castro Urdiales, a la que acudió un par de centenares de vecinos para manifestarse en contra del derribo del hotel Miramar, enclavado en el playa Brazomar.

Apenas una semana antes de que se proceda a la firma del levantamiento de actas previas a la demolición del edificio, sobre el que pesa una expropiación forzosa, un grupo de vecinos de Castro, encabezados por Gabancho y por Juantxu Bazán, director de la Escuela Taller, desafió a la intensa lluvia para mostrarse en contra de la demolición del inmueble. El acto no pudo desarrollarse como estaba previsto -la idea inicial era realizar una marcha que partiría desde la plaza del Ayuntamiento hasta el hotel- y las malas condiciones meteorológicas obligaron a celebrar el acto entero guareciéndose bajo los arcos del Ayuntamiento y en la plaza castreña, donde se dio lectura a un manifiesto, basado en un texto del Grupo Alceda para la Protección del Patrimonio Cultural de Cantabria, que este periódico publicó hace unos días.

«Salvar este edificio es un acto de inteligencia, de responsabilidad. Costas debe ser flexible» Aurelio González Riancho, Delegado Hispania Nostra

A continuación, tomó la palabra el delegado de Hispania Nostra en Cantabria, Aurelio González Riancho, quien tras solicitar «flexibilidad» a las instituciones competentes, aseguró que «salvar este edificio es un acto de inteligencia, de responsabilidad, y seguiremos diciendo que el patrimonio es importante para todos».

Dos jóvenes muestras una de las pancartas reivindicativas :
Dos jóvenes muestras una de las pancartas reivindicativas :

También intervino en el acto Domingo de la Lastra, vocal del Colegio de Arquitectos de Cantabria, y firmante de la propuesta remitida a la Dirección General de Cultura para dar un uso al edificio que permita su conservación. «Lo único que justifica el mantenimiento del edificio es su interés cultural e histórico, razón por la que hemos pedido a la Dirección de Cultura que lo proteja a través de alguna de las tres opciones que existen: Bien de Interés Cultural, Bien de Interés Local o Bien Inventariado del Patrimonio de Cantabria».

«Lo único que justifica el mantenimiento del edificio es su interés cultural e histórico» Domingo de la Lastra, Vocal del Colegio de Arquitectos

«Uso pedagógico»

De la Lastra aseguró que hay que dar una utilización pública al edificio y, más en concreto, un «uso pedagógico que permita ilustrar sobre cómo es la geografía y la historia de Castro Urdiales».

El vocal del Colegio de Arquitectos de Cantabria reconoció que en otras ocasiones se intentó proteger el edificio, «pero ese expediente no llegó a buen puerto». De hecho Cultura rechazó en dos ocasiones declarar Bien de Interés Cultural el inmueble.

«Nací en el hotely para mí tiene un valor sentimental»

Chechu Arozamena, coordinador de la Pasión Viviente de Castro Urdiales, fue uno de los vecinos que participó ayer en la concentración de protesta contra el derribo del hotel Miramar. Junto a su mujer, Guadalupe Beaskoetxea, y otros castreños mostró una de las pancartas reivindicativas del acto. Y es que para él este edificio tiene un gran valor sentimental «pues yo nací en él un 24 de septiembre de 1948». Arozamena relató que sus padres, después de casarse, celebraron su viaje de novios en el ‘Miramar’ «porque no tenían dinero para salir de Castro. Mis padres estaban con la familia Alonso, propietarios del hotel. Mi madre servía en su casa y mi padre daba las películas en el teatro de la villa». Años después, Arozamena, que formó parte del grupo musical los ‘Diablos Rojos’, junto a su mujer, y ofreció varios conciertos en el hotel.