«Siempre tiene que quedar un 'rinconín' para conservar el legado de nuestros mayores»

Lines Vejo, junto a la chimenea en su casa de Caloca./P.A.
Lines Vejo, junto a la chimenea en su casa de Caloca. / P.A.

La popular panderetera de Caloca recibe este domingo el galardón de Vecera de Liébana 2018 que concede la Agrupación Lebaniega de Santander Lines Vejo Panderetera

Pedro Álvarez
PEDRO ÁLVAREZCaloca

Es la imagen viva de la tradición y del folclore de Liébana. Lines Vejo, panderetera nacida en Caloca, refleja en su rostro curtido la dura vida rural y a sus 87 años muestra la vitalidad de una mujer comprometida con su tierra y con su gente. Mañana, domingo, en el Hotel Chiqui de Santander, recibirá la distinción de Vecera de Liébana 2018 que la otorga la Agrupación Lebaniega de la capital.

-¿Qué recuerdos guarda de su infancia?

-Guardo muchos recuerdos y añoro muchas cosas de aquella triste miseria que yo viví, ya que la postguerra fue muy dura. Pero a pesar de todo había momentos alegres. Pienso que en algunas cosas la gente era más feliz que ahora.

-¿Recuerda con nostalgia las tardes cuando en el pueblo se cantaba y se bailaba al son de la pandereta y del tambor?

-Lo recordaré mientras tenga sentido común. Eran unas tardes muy alegres y con un tambor y la pandereta todos nos sentíamos muy felices. Unos tiempos de necesidad donde es cuando realmente más valoras las cosas. Los cumpleaños se celebraban con mucha alegría y corazón y había mucha unión entre los vecinos.

-¿Fue difícil compatibilizar el trabajo en el hogar y en el campo, el cuidado y atención a los siete hijos que ha tenido y el cantar y transmitir el folclore y la tradición?

-Yo perdí mucho de dormir, porque entonces no había tiempo para todo, pero siempre me pareció muy interesante conservar las costumbres y tradiciones de mi pueblo y de mi tierra, a pesar que en nuestro caso las mujeres en esta comarca trabajamos a lo bestia, atendiendo el campo, la familia en el hogar y con muy pocos medios. Lo que afirmo es que un pueblo sin historia no es un pueblo, es un páramo perdido. Ojalá hubiese podido atropar más de lo que aprendí.

-Con la pandereta ha sido autodidacta. ¿Se aprende con la práctica?

-En el pueblo había baile todos los domingos después de misa, junto a la escuela, y allí desde niña a fuerza de escuchar tocar la pandereta, de ver cómo eran los sones... después iba a casa, cogía el plato de porcelana y me ponía a tocarlo.

-¿Cómo ha evolucionado la música tradicional y qué espera del futuro del folclore?

-Se ha hecho mucho, pero quizás no lo suficiente, en el sentido de que a mí me parece que una tradición si quieres mirar por ella, tienes que hacer todo lo posible porque así sea y no cambiar las cosas. Las canciones tienen que aproximarse a cómo se cantaban en estos pueblos. Siempre tiene que quedar un 'rinconín' para conservar el legado de nuestros mayores, ya que transmitir esa tradición es fundamental para el futuro de la comarca.

-¿El sentimiento es indispensable para expresar lo que uno quiere transmitir al cantar una tonada?

-Cuando cantas lo haces con la garganta, pero sientes con el alma. Para cantar influye también tu estado de ánimo, pero yo hay tardes que me encuentro sola en la cocina y me entran ganas de cantar. Para mí es un relax, lo veo hasta necesario, aunque soy consciente de que cada vez me cuesta más. El cantar me llena y es un volver a tus orígenes, porque alivias el presente de otra manera.

-¿Qué evolución ha tenido la mujer rural y cómo ve el futuro de pueblos como Caloca?

-Un poco más tenía que haber tenido, aunque algo se nota. Ha tardado pero es necesario, pero cuesta mucho. Con respecto al futuro de nuestros pueblos, se podría traer a gente joven, pero está difícil, porque el mundo del campo hay que conocerlo desde la infancia para poder vivir de él. Si de mayor no andas bien el sendero, es porque de niño no lo anduviste.

-¿Está satisfecha de los premios recibidos? ¿Qué significa ser reconocida como Vecera de Liébana?

-Sí, lo estoy, porque lo que más estimas es el aprecio de tu familia y de tu casa y que estos premios me les hayan concedido en Liébana y en diferentes lugares de Cantabria, me hace muy feliz. Me ha hecho mucha ilusión ser nombrada Vecera porque este reconocimiento lo hace gente de mi tierra, lebaniegos, y eso ya dice mucho. Estoy muy agradecida.

-Finalmente, ¿cómo quiere Lines que se la recuerde?

-Como una persona que recogió y transmitió las tradiciones y el folclore de su tierra lebaniega, y que lo he hecho para que este legado que nunca se debe de perder, sirva para que lo conozcan las nuevas generaciones.