Consejo de guerra y arrestos

Acto militar en el Glacis. Se ve parte de la muralla que se está derribando, lo que afectó al suelo. /I. Meléndez
Acto militar en el Glacis. Se ve parte de la muralla que se está derribando, lo que afectó al suelo. / I. Meléndez

Los casos relacionados con el alcohol eran los más frecuentes, solían castigarse con un mes de arresto

J. L. GUTIÉRREZ BIZCARREGUI Santoña

Hemos buscado consejos de guerra y arrestos cometidos hace cien años en el Regimiento de Infantería de Santoña, alojado en el llamado Cuartel del Sur (actualmente Patronato). Debido al tiempo trascurrido hemos puesto los nombres de los que sufrieron la disciplina rigurosa del Ejército, conscientes de no molestar a nadie.

El 19 de abril de 1918, se leía una Orden de la Plaza, que decía: «Mañana 20, a las once y bajo la presidencia del coronel del Regimiento de Infantería Andalucía nº 52, don Juan Valderrama Martínez, se reunirá en la Sala de Justicia del Cuartel del Sur, sin asistencia de asesor, el Consejo de Guerra ordinario del Cuerpo para ver y fallar la causa instruida contra el soldado de dicho regimiento, Enrique Aíra Núñez, por el delito de deserción». Se citaba a los que compondrían del tribunal militar: fiscal, defensor, vocales, etc.,

También se celebraban consejos de guerra por otros delitos. Veamos como ejemplo otra orden dada el 30 de abril de 1918. Decía así: «Mañana día 1 a las 12 horas se celebrará en la sala de Justicia del Cuartel que ocupa el Regimiento Andalucía y bajo la presidencia del teniente coronel de dicho cuerpo Antonio Jáudenes Nestares, el Consejo de Guerra ordinario de plaza que ha de ver y fallar la causa seguida contra el soldado del expresado regimiento, Severiano Martín Martín, por el delito de infidelidad en la custodia de presos». Seguidamente se citaba a los que tenían que componer el tribunal militar.

Los consejos de guerra no eran los casos más frecuentes, sino los arrestos. Ponemos varios ejemplos: a primeros de febrero, sufrirá quince días de arresto el soldado, Rogelio Conde, por réplicas desatentas a un superior. A finales de abril, sufría arresto el soldado Santiago Mata López, por embriaguez. En agosto eran arrestados los soldados, Lucio Villa, Julio de Cos, Juan Orue y Daniel Sordo, con ocho días calabozo por réplica a superior, concurrencia a tabernas y escándalo público.

En septiembre del mismo año, fueron arrestados los soldados, Mariano Santos, Manuel Puente; Isidoro Maraña y Prudencio Gómez. Ocho días, los dos primeros; y cuatro días, los dos siguientes, por inexactitud en el cumplimiento. Pocos días después, eran arrestados, el soldado Celestino Fernández durante cuatro días y también el cabo Abel Ruiz Gómez, por lo mismo. En noviembre el soldado Arturo Dorsal Merodio, sufría un mes de arresto por haber pernoctado fuera del cuartel por primera vez. Los últimos castigados del año fueron, el sargento Teodoro Castro y el cabo Pedro Fernández, del tren regimental. Ambos sufrirían un mes de corrección y ocho días de arresto, respectivamente, por tolerar juegos prohibidos.

En las órdenes, tras nombrar al que cometía la falta, se ponía el grado, la compañía y batallón al que pertenecía. Las sanciones de acuerdo con el Código de Justicia Militar. Los correctivos se anotaban en las hojas de castigo de cada uno. Los arrestados cumplían en el calabozo del cuartel. Los casos relacionados con el alcohol, eran los más frecuentes y solían castigarse con un mes de arresto. A los consejos de guerra quedaban invitados, todos los jefes y oficiales del regimiento, francos de servicio, así como las clases e individuos de tropa que lo desearan.

Como detalles añadimos, que entre los miembros del Consejo de Guerra de hace una centuria, figuraba el santoñés José Albo Abascal, que era ayudante de campo del jefe de la plaza. Vivió en su chalé de la calle Alfonso XII, hoy de propiedad municipal. Cuando el aviador norteamericano Lindbergh y su esposa, amerizaron en Santoña, en noviembre de 1933, fueron huéspedes de Pepe Albo.

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