Medio centenar de afectados por una reacción alérgica en dos playas de Santander y Bezana

Medio centenar de afectados por una reacción alérgica en dos playas de Santander y Bezana
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Ambos municipios han prohibido el baño en La Virgen del Mar y San Juan de la Canal hasta conocer el resultado de los análisis del agua

Daniel Martínez
DANIEL MARTÍNEZSantander

«Me he dado un baño y me ha empezado a picar muchísimo. Y a toda la gente que estaba allí le ha pasado lo mismo». Apenas media hora después de que los integrantes del servicio de socorrismo llegaran como cada mañana a su puesto en la playa santanderina de la Virgen del Mar, ya habían pasado por allí varios bañistas habituales, como Arturo, que les alertaban de que algo raro estaba pasando en el mar. Juan Lombardo y sus compañeros de Cruz Roja tomaron nota, pero inicialmente la situación no parecía preocupante: «Al principio eran dos personas, entonces no le dimos mucha importancia, pero después la cosa ha ido a más. En estos casos lo mejor es poner la bandera roja y prohibir el baño como medida preventiva», señalaron.

De manera simultánea estaba ocurriendo otro tanto unos kilómetros más al oeste en la costa, en el arenal de San Juan de la Canal (Santa Cruz de Bezana). Primero unos pocos afectados por una especie de «reacción alérgica», como explicaba el alcalde del municipio, Alberto García, y después muchos más. Por ello, los dos ayuntamientos afectados tomaron la decisión de cerrar al baño las playas y comunicar lo ocurrido a las autoridades sanitarias. Comunicarles la consecuencia, pero no la causa, porque aunque hay varias teorías, no se sabe el origen de este problema.

Oficialmente, el Gobierno de Cantabria está a la espera de conocer el resultado de los análisis de los que se han encargado, aunque algunos profesionales que ayer estaban sobre el terreno apuntaban a un posible vertido incontrolado. La prueba es que también el Servicio de Protección de la Naturaleza de la Guardia Civil (Seprona) ha recogido muestras por si existiera alguna responsabilidad.

Desde que a primera hora llegaron a sus puestos de vigilancia, los socorristas de Cruz Roja ya estaban con la mosca detrás de la oreja, pero prefirieron seguir fieles al protocolo, que dice que hasta que no hay 15 casos similares –aparentemente, todos con las mismas características y sin gravedad– no se pone en marcha el mecanismo de conato de emergencia. Como el día no acompañaba y la afluencia de bañistas no era muy alta, ocurrió alrededor de las 12.30 horas. Agustín Salán, responsable del servicio de playas de la organización, apunta que en ese momento comunicaron el hecho a los dos ayuntamientos involucrados y fueron éstos los que, de manera preventiva, tomaron la decisión de prohibir la entrada en el mar. Los carteles informativos señalaban que se podía entrar a la arena, pero no en el agua.

«Me he dado un baño y me ha empezado a picar muchísimo. Y a toda la gente que estaba allí le ha pasado lo mismo. Después nos hemos duchado y parece que ya está todo bien. Eso sí, nos han expulsado y nadie ha dicho más. Queremos saber qué ha pasado y cuándo podremos volver a meternos», se quejaba desde la playa santanderina Arturo, uno del medio centenar de perjudicados por esta situación. Unos treinta lo fueron en San Juan de la Canal y el resto en la Virgen del Mar. Su pregunta sigue siendo una incógnita por el momento y las restricciones en ambos puntos continuarán hasta nuevo aviso. Por lo menos hasta que se conozca qué ha ocurrido –podría ser hoy– y se revierta este contratiempo.

La mayoría de las personas a las que le cortaron el baño a la mitad, muchos de ellos habituales –de los que van aunque haya nubes–, están convencidos de que se trata de un vertido de aguas fecales. Y apuntan directamente al emisario marino que existe en la zona y a la depuradora de San Román. La directora general de Interior de la Consejería de Presidencia, Jezabel Morán, confirma que esta es una de las hipótesis, pero no la única. También se ha valorado que se pueda deber a la presencia de pequeños microorganismos o incluso alguna variedad de alga. A este último carro se sumaba Eugenio, un vecino de la zona que ayer se quedó sin chapuzón: «Las algas rojas, cuando se pudren, generan mucha acidez. Como el Ayuntamiento no deja recoger la caloca pasa esto...». Desde Cruz Roja, en cambio, consideran que esto resulta poco probable.

Análisis de laboratorio

Fueron los propios municipios los que alrededor de las 13.00 horas avisaron al Centro de Coordinación del 112 y a partir de ahí se puso en marcha el mecanismo para averiguar el origen de estas reacciones alérgicas, que en algunos casos, los menos, también estuvieron acompañados de pequeños sarpullidos.

Como marcan los protocolos de actuación, Salud Pública –dependiente de la Consejería de Sanidad– se ha encargado de recoger sobre el terreno cuatro muestras distintas de agua para su estudio. Lo ha hecho con sus propios medios y también con la ayuda de las lanchas del servicio de socorrismo. Estas muestras están ya en Torrelavega, en el Centro de Investigación del Medio Ambiente (CIMA), que en estos casos actúa como organismo colaborador. «Hay que esperar unas horas para saber algo porque están incubando. ¿Hipótesis? Preferimos no pronunciarnos hasta tener algo seguro y que la opinión sea fundada», apuntaba ayer por la tarde Agustín Ibáñez, director de este ente público, quien destacaba la «diligencia y rapidez» de todas las actuaciones y la coordinación entre todas las partes.

En verano de 2017 ocurrió una situación similar en Suances. Entonces la playa estuvo cerrada durante tres días por la presencia de bacterias 'Escerichia Coli' y la 'Enterococo' con origen en el sistema de saneamiento del municipio.

Los vecinos afirman que los malos olores llevan una semana

Desde el Gobierno de Cantabria prefieren tener todos los datos sobre la mesa para dar una respuesta, pero muchos de los vecinos de las zonas afectadas están convencidos de que lo ocurrido ayer en los arenales de San Juan de la Canal y de la Virgen del Mar se debe a un vertido de aguas residuales. Se apoyan en los fuertes olores que existen en la zona de Ciriego de Santander en la última semana y media.

«La depuradora lleva vertiendo aguas mucho tiempo. Es un problema que viene de lejos, pero nadie hace nada. Esta es la última playa del municipio a la que se mira desde el Ayuntamiento y no sólo por estos vertidos, también por la falta de limpieza o el descontrol que hay con los negocios de hostelería que hay aquí», criticaba Luis, uno de los afectados ayer por los picores tras darse un baño en el mar con su grupo de amigos. Arturo, que también estaba en la misma situación, insistía en que lo ocurrido en las últimas horas no es una sorpresa, y ponía el acento en que la falta de control que existe en la Virgen del Mar no sólo afecta a los bañistas, también al ecosistema marino.

«Alarmismo ninguno. Ha sido una cosa puntual y, aunque se ha tomado esta medida de prevención –la de cerrar el arenal al baño–, no hay una gran preocupación», matizan desde el Ayuntamiento, que tampoco se pronuncia sobre la posible causa.