Sor Sagrario, a un paso del centenario

Sor Sagrario celebró su 99 cumpleaños con familiares y amigos en la Cocina Económica. /Roberto Ruiz
Sor Sagrario celebró su 99 cumpleaños con familiares y amigos en la Cocina Económica. / Roberto Ruiz

La veterana Hija de la Caridad cumplió ayer 99 años y recibió el cariño de familiares y amigos en el edificio de la Cocina Económica

ÁNGELA CASADO Santander

«No fue madre, pero tuvo muchos hijos», recuerda emocionado Felipe Somohano, presidente del Centro Asturiano en Santander. Comparten raíces y años de amistad. Este jueves, uno más. Aunque nació en Cangas de Narcea, su primer y último destino como Hija de la Caridad ha sido la capital cántabra, hace ya 75 años. «Echo de menos mi tierrina, pero la gente de aquí tiene un carácter muy parecido, siempre he recibido un trato maravilloso», decía habitualmente. Ahora, le cuesta más mantener conversaciones con sus allegados. «Oye, ¡son casi cien años!», apunta una de sus compañeras de congregación. Eso sí, cuando todas las caras conocidas entraron en su habitación para felicitarle por su 99 cumpleaños, las recibió con una sonrisa de oreja a oreja. «¿Sabes quién soy?», le decía Jimena Arango que, al igual que Sor Sagrario, es miembro de honor del Centro Asturiano. «¡Claro! ¿Qué tal tus hijas?», le respondía entusiasmada la monja. Siempre es lo primero por lo que se preocupa.

Aunque la edad empieza a pesarle, Sor Sagrario ha dedicado toda su vida a ayudar a los demás. A los 23 años, vistió el hábito y se dirigió al que se convertiría en su hogar hasta el final de sus días, Santander. Pasó muchos años en el Hogar Cántabro, donde se hacía cargo de niños sin familia. Era una mujer muy cariñosa, «pero sacaba el genio cuando debía», rememora Arango. Sus largas jornadas allí le convirtieron en la madre de mucha gente que siempre estará agradecida. Con el cierre del edificio, la destinaron a Canalejas, donde también cuidaba de niños y, de allí, a la Cocina Económica, hace más de 30 años. En todos esos lugares ha desempeñado el mismo trabajo: ayudar incansablemente a los más desfavorecidos. Fue el primer miembro de honor del Centro Asturiano y, en 2012, recibió el título de 'Arrabalera del Año' por parte de los Vecinos del Río de la Pila. El premio, que se otorga antes de las fiestas de San Antonio celebradas en el céntrico barrio santanderino, reconoce su labor y la predisposición que ha mostrado siempre por ayudar a los demás.

Con una tarta coronada por dos nueves, jamón, refrescos y otros manjares, celebraron su cumpleaños este jueves por la tarde. Aunque los años pesan, la atmósfera de fiesta y la presencia de sus amigos animaba poco a poco a Sor Sagrario, que terminó cantando 'Asturias, patria querida'. «Ha sido una fiesta por todo lo alto», comentaba Somohano. Con un inmenso ramo de flores dieron por finalizado el encuentro, permitiendo que la veterana monja pudiera seguir descansando. «Hasta hace unos meses tenía mucha vitalidad, pero ya no aguanta como antes», excusaba su compañera. Todos los presentes lo comprendían.

Desde que llegó a Santander, ha dedicado cada día a ayudar a los más necesitados

Dedicada a los demás

Sacó a muchos niños adelante. Supo cuándo halagarlos y cuándo regañarlos. Alimentó a los más necesitados y los asesoró en todo lo que pudo. «Hasta hace poco, hacía la competencia a la Oficina de Empleo. Encontraba trabajo a todo el que lo requería», evoca Somohano. Quienes la conocen, no la olvidarán jamás. Ya lo decía ella: «Siempre lucharé por los demás, este ha sido y es mi fin en la vida». Ahora, le toca a ella que la cuiden. Dentro de 364 días cumplirá los cien años. Una vez más, su familia y amigos cruzarán la misma puerta esperando encontrarse con su enorme sonrisa.