Los salones que abre el Santander

La sala del consejo del Banco Santander, la 'zona noble', ubicada en el ala Oeste del edificio del Paseo de Pereda./Banco Santander
La sala del consejo del Banco Santander, la 'zona noble', ubicada en el ala Oeste del edificio del Paseo de Pereda. / Banco Santander

No hay fecha concreta para el comienzo de las obras, pero la entidad estima que durarán más de dos años desde que se pongan en marcha | El deseo de Ana Botín de convertir la sede central del banco en museo y espacio visitable 'regala' a la ciudad parte de la historia local

Juan Carlos Flores-Gispert
JUAN CARLOS FLORES-GISPERTSantander

Dentro de pocos años, los santanderinos podrán visitar libremente la sede central de Banco Santander en el Paseo de Pereda, reconvertido en espacio museístico. Allí, la entidad financiera mostrará su gran colección de arte, sus grandes salones y los importantes despachos de la denominada popularmente como 'zona noble' y en donde se realizarán exposiciones temporales y actos culturales de todo tipo. De esta manera, el imponente edificio, surgido de la unión de dos inmuebles con un arco, se convertirá en el primer museo de Cantabria. De eso nadie tiene duda.

Todo el ala Este de la sede central del Santander será vaciado y sus dependencias administrativas trasladadas a otro inmueble propiedad del banco, el edificio Banesto, en origen Banco Mercantil, de la calle Hernán Cortés esquina Sanz de Sautuola, obra del arquitecto Casimiro Pérez de la Riva, uno de los más importantes de la historia antigua de Santander. Inmueble adquirido hace cuatro años por el banco a E.ON, cuando la eléctrica se trasladó al Parque Científico y Tecnológico.

Las obras de transformación de los edificios durarán al menos dos años desde que se inicien, estiman desde el Banco Santander, en una fecha que no se ha concretado pues depende de la tramitación de los proyectos de reforma. Para remodelar el gran edificio del Paseo de Pereda se cuenta con el arquitecto David Chipperfield, conocido, entre otros trabajos, por haber llevado a cabo recientemente la ampliación de la Royal Academy de Londres.

En el edificio Mercantil-Banesto la remodelación correrá a cargo de los arquitectos sevillanos Antonio Cruz y Antonio Ortiz. Entre sus obras están el estadio de fútbol para el Atlético de Madrid y la remodelación y ampliación del Rijksmuseum, en Ámsterdam.

La sede central del Paseo de Pereda está incluida en el Plan Especial de Protección del Paseo de Pereda y es Bien de Interés Cultural (BIC), por lo que su transformación está limitada y sus fachadas no pueden tocarse. En cuanto al edificio Mercantil-Banesto tiene protección integral. La tramitación municipal para realizar las obras se iniciará cuando se reciban los proyectos. El gobierno municipal no sabe más que lo que la presidenta del banco, Ana Botín, contó la semana pasada.

Pero Botín lo dijo claro, la reforma y transformación de dos de los edificios más importantes del banco -la gran sede social del Paseo de Pereda y el Mercantil- «los convertirá en un referente cultural, intelectual e institucional de la ciudad y la región. Y contribuirá a favorecer su progreso económico y social».

El proyecto de la presidenta del Santander es restaurar y mejorar el edificio del antiguo Banco Mercantil, para trasladar a él (desde el Paseo de Pereda) la dirección territorial de Cantabria, que ocupa varias plantas. El inmueble tendrá salas polivalentes para uso de clientes y no clientes y se abrirá al público la gran terraza del edificio, que desde la calle no se aprecia. No dijo nada Botín de recolocar en el inmueble las cuatro águilas que coronaban la cuatro cúpulas. Quizá se concrete cuando se presente con detalle la obra a realizar en el edificio.

La gran sede central

En cuanto a la sede central del Banco Santander, el único de los grandes edificios de la institución bancaria del que nunca se ha desprendido, albergará la colección de arte del banco que ocupará la última planta, el bajo cubierta de ambos edificios y el arco que les une. Una gran zona de exposiciones de más de mil metros cuadrados. En el edificio Oeste, las plantas tercera y cuarta se dedicarán a Casa Museo del banco, y se podrán visitar las históricas salas del consejo, los despachos de presidencia y otras dependencias de estilo neoclásico, pompeyano y Adam, que han podido ser recorridas por el público en muy pocas ocasiones. En ellas se han expuesto la colección de cuadros de Gutiérrez Solana, la más importante de España en manos privadas. En las plantas baja y primera de este mismo edificio se instalará lo que se ha denominado Oficina del Futuro, «la que será nuestra sucursal insignia a nivel mundial», en palabras de Ana Botín.

En cuanto al edificio Este, albergará zonas de eventos y salas polivalentes para actividades culturales y exposiciones, desde la planta baja a la cuarta. Como dice Botín, «el edificio del Paseo de Pereda se integra así en la ciudad con espacios culturales y abiertos que refuerzan el legado del banco con Santander y Cantabria. Será eje de actividad cultural de la ciudad y reforzará los atributos de Santander como polo de atracción turística». «Me hace gran ilusión este proyecto, abrir nuestra casa para compartirla con Santander y Cantabria, donde el banco se fundó hace 161 años».

El gran museo en que se convertirá la sede central del Banco Santander albergará más de un millar de piezas de la colección de arte del banco, con obras de Rubens, El Greco, Van Dyck, Picasso, Chillida, Sorolla, Sánchez Coello, Josep María Sert, Gregorio Fernández o Miró; 32 cuadros de Gutiérrez Solana; escultura, artes decorativas, tapices, cerámicas, muebles, relojes, monedas (desde el siglo III) y billetes. La colección de arte está en Madrid, en la Ciudad Financiera del Banco Santander, en la localidad de Boadilla del Monte, donde está expuesta desde 2006. Todo viajará a Santander. La inversión adelantada por Botín para reconvertir, restaurar, mejorar, ampliar y adecuar los dos inmuebles (la sede central del banco y el edificio Mercantil-Banesto) es de 40 millones de euros.

La colección de arte del banco proviene de adquisiciones (entre otras, las obras de Gutiérrez Solana) y de los fondos de bancos que la entidad cántabra ha ido comprando a lo largo de los años (bancos Urquijo, Hispanoamericano, Central y Banesto). Los edificios y colecciones de arte se fueron incorporando al Grupo Santander. Los edificios se vendieron, las grandes piezas de arte, no.

Desde el 2 de abril de 1923, la sede social del Banco Santander está en el Paseo de Pereda. Primero en el edificio (números 13-15) adquirido a Eusebio López y Díaz de Quijano, sobrino del primer marqués de Comillas, en un millón de pesetas. El edificio estaba ocupado por el hotel de viajeros de Francisca Gómez, el Club de Regatas y varios inquilinos más. El inmueble, de estilo herreriano, había sido reconstruido en 1880 tras un incendio y, después de la compra por el banco, en 1919, la remodelación corrió a cargo del arquitecto santanderino Ricardo Bastida. Conserva las grandes columnas de hierro fundido y en la entrada hay un gran lienzo de Fernando Calderón.

En el año 1958, el banco inició las obras para la ampliación de su sede del Paseo de Pereda. El nuevo edificio se construyó casi gemelo al existente (tiene un cuerpo menos) y ambos fueron unidos por un arco monumental. Fue construido tras derribar otros dos que eran propiedad del banco: el número 9 del paseo (comprado en el 1946) y el número 11 (adquirido en 1951). El proyecto del nuevo edificio corrió a cargo de los arquitectos Javier González de Riancho Gómez, Javier González de Riancho Macho y Emilio de la Torriente. En las fachadas se incluyeron cuatro esculturas del artista murciano José Planes Peñalver, que simbolizan las artes, la cultura, el comercio y la navegación. En un plano inferior, en un friso, aparece la banca, protegiendo a cuatro símbolos escultóricos que representan la industria, los altos hornos, la minería y los deportes. Otras cuatro esculturas, en los balcones, representan las cuatro estaciones del año. El edificio fue inaugurado en 1963.

Hoy, es un gran inmueble infrautilizado con muchas salas de reuniones y despachos con poco uso, la antigua centralita telefónica, consulta del que fue médico de empresa y cientos de metros dedicados a improductivos archivos en papel.

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