Entrenar sin sudar: el milagro del 'slow training'

Ejercicio de 'slow training'./
Ejercicio de 'slow training'.

Irrumpe en España la modalidad para ponerse en forma que preparó a Emma Stone para 'La la Land'

RUBÉN CAÑIZARESMadrid

Subirse al escenario del Kodak Theatre de Los Ángeles para recoger el Oscar a mejor actriz con solo 28 años no está a la altura de muchos seres humanos. Eso hizo Emma Stone hace solo cuatro meses, cuando la Academia de Hollywood la premió con la dorada estatuilla por su brillante interpretación en La la Land, un musical con un exigente guión que gustó mucho a los amantes del genero. Tanto como la sorpresa que causó la interpretación de la actriz norteamericana. ¿Cómo había logrado Emma Stone una silueta tan estilizada, además de llevar el registro de canto y baile a un nivel tan alto? El talento se le conocía, pero ese derroche vocal y físico nunca visto antes acabó de enamorar por completo a la crítica. ¿El secreto? Un meticuloso plan de entrenamiento conocido como slow training, en boga en España desde hace pocos meses, que hizo posible resistir las numerosas horas de estricto rodaje: «Este tipo de entrenamiento se caracteriza por la súper lentitud en la ejecución del mismo. Con una dosis mínima de carga se busca la máxima intensidad posible en un periodo corto de tiempo. Se le da prioridad al trabajo de fuerza, y de este modo se llega a estados metabólicos muy intensos. Además, el peso que se tiene que movilizar debe ser muy reducido para que de este modo de disminuya por completo el riesgo y el estrés articular. También se reducen las inercias en el desplazamiento de la carga, por lo que al ser tan baja la velocidad del movimiento, el riesgo de lesión es casi inexistente», explica Raúl Escobar, Fitness Manager en el Palacio de Hielo de Madrid del centro Holmes Places, una de las cadenas de fitness de mayor reconocimiento en España.

El método slow training nació en Oklahoma en la década de los setenta de la mano de Arthur Jones, una leyenda en el mundo del fisiculturismo y del entrenamiento de la fuerza. Con el paso de los años fue expandiéndose por todo Estados Unidos, alcanzando una gran notoriedad a finales del pasado siglo. En Europa comenzó a introducirse hace pocos años, y en este 2017 ha irrumpido con notoriedad en España: «Solo se necesitan dos minutos de ejercicios para elevar las pulsaciones al máximo y llegar al umbral muscular. La rutina es muy sencilla: durante 25-30 minutos se trabajan los principales músculos del cuerpo (pectoral, hombros, dorsales, bíceps, tríceps, glúteos y piernas) realizando una serie de dos minutos de duración por cada uno de estos grupos musculares. Dentro de cada serie, se realizan entre cinco y seis repeticiones del movimiento con una duración de veinte segundos, diez para la fase concéntrica del músculo y otros diez para la fase excéntrica», detalla Escobar, que hace hincapié en la fiabilidad de este método: «Los entrenamientos de alta frecuencia e intensidad conllevan aceleraciones que, dependiendo del estado de forma de quienes los practican, pueden no ser saludables para nuestro cuerpo y provocar lesiones. El slow training nunca te llevará hasta esa extrema situación y los resultados obtenidos pueden ser incluso más satisfactorios».

Los ejercicios multiarticulares en los que se sustenta el «Slow Training» generan un sinfín de beneficios. Aumenta la capilarización de los tejidos, lo que conlleva una mejor recuperación de las fibras musculares. Mejora el rendimiento del corazón y los pulmones, lo que repercute en una óptima salud cardiovascular. Obliga al cuerpo a recurrir a los depósitos de grasa antes que los de glucosa para producir nuestra propia energía, lo que hace al cuerpo más resistente y sano. Y, también, genera una deuda de oxígeno que provoca un mayor gasto calórico durante y después del entrenamiento, como nos desvela Escobar: «Es un método muy interesante para las personas que están buscando perder peso, pero no tienen la capacidad para levantar mucho peso ni hacerlo a velocidades elevadas. En una sesión de slow training se pueden llegar a quemar unas 500 calorías».

En el mercado hay distintas marcas especializadas en el mundo del fitness, como MedX y Keiser, que han invertido mucho dinero y tiempo en estudios biomecánicos y estructurales para fabricar máquinas específicas de slow training. Se trata de máquinas con perfiles de resistencia muy precisos y unos anclajes milimétricos para que la sintonía entre esta y la persona sea total. En muchas ocasiones se tiene la sensación de que no hay una sinergia entre lo que tú quieres hacer y lo que te permite hacer la máquina, por eso el objetivo es de estas máquinas especializadas en Slow Training es adaptarse a las necesidades de la persona que está entrenando, y no al contrario. El gran problema es que su elevado coste: «En España se está empezando a incorporar este material específico. Mientras tanto, el entrenamiento se realiza con las máquinas habituales de un centro deportivo, y el resultado también es muy bueno. Hablamos de máquinas muy sofisticadas que ayudan a controlar la técnica y la fatiga y a practicar esta modalidad en su máxima expresión», concluye.