El '97-bis' da un respiro al fútbol femenino

Aunque todavía queda mucho camino por recorrer, las chicas han dado un pequeño paso adelante en el mundo del fútbol. Las niñas del 'Coletas Team', también. ::                             ROBERTO RUIZ/
Aunque todavía queda mucho camino por recorrer, las chicas han dado un pequeño paso adelante en el mundo del fútbol. Las niñas del 'Coletas Team', también. :: ROBERTO RUIZ

Hasta ahora, era necesario reunir seis conjuntos para crear una competición en las categorías infantil e inferiores La nueva normativa de la Federación Cántabra permite a equipos de niñas jugar en ligas masculinas

SERGIO HERREROSANTANDER.

Lara Fernández tiene 9 años y lleva tres de ellos jugando al fútbol. Nunca se ha sentido un bicho raro, a pesar de ser la única niña en un vestuario lleno de chicos. En la Cultural de Guarnizo está contenta, pero a veces es inevitable sentirse diferente. Su padre, Ángel, decidió un día juntar a un grupo de benjaminas para que «mi hija y las otras niñas se sintiesen como los niños al menos en un partido. No me gusta tener que esperar para que Lara pueda ducharse». Es una de las diferencias, pero no la única. La experiencia fue satisfactoria y las pequeñas, que se han ganado el sobrenombre de 'Coletas Team', están deseando repetir. Hasta el pasado 8 de julio, estas iniciativas se debían limitar a partidos amistosos y torneos. Ahora, con la llegada del artículo 97-bis, los equipos de niñas podrán competir en los campeonatos ligueros masculinos de Cantabria hasta categoría infantil.

La historia del balompie femenino en Cantabria es sombría. Sombría por tener que subsistir por debajo del fútbol mediático, el que vende, siempre protagonizado por hombres. El camino andado por las mujeres en éste ámbito es tan largo en lo temporal como corto en la distancia recorrida. Sin embargo, el fútbol -y el fútbol sala- para chicas ha dado un paso adelante. En su Asamblea ordinaria, la Federación Cántabra aprobó un artículo por el que, en ausencia de ligas femeninas, podrán inscribirse equipos compuestos en su totalidad por niñas en competiciones masculinas de las categorías que van de prebenjamín a infantil. Una barrera menos que saltar. Aunque, por delante, quedan los 3.000 obstáculos.

Hasta la ya citada Asamblea, la competición femenina se regulaba por el artículo 97 del reglamento de la FCF: «Para poder organizar una competición oficial en cualquier modalidad, categoría o división, deberán estar inscritos un mínimo de seis clubes». Una circunstancia que limitaba la posibilidad de las niñas para competir al hecho de aglutinar un gran número de fichas en la región. Unas 60 para fútbol sala, cerca de 72 para fútbol 7 y aproximadamente 100 para fútbol 11. Unas cantidades desorbitadas para la realidad actual del fútbol femenino en Cantabria. La única solución para ellas era enrolarse en un equipo de niños. En la temporada 2010-2011, Cantabria tenía un total de 129 licencias de fútbol sala femenino. Y en fútbol campo, compartiendo vestuario con los niños, poco más de una treintena de niñas jugaban en las categorías desde benjamín a infantil. Treinta y tantas excepciones entre las 4.750 fichas que comprenden estos tres segmentos del fútbol base montañés. A ese número hay que añadir las 20 jugadoras del Reocín Racing de Superliga.

Sin embargo, un 'bis' ha servido como respiro. El restrictivo artículo 97 ha tenido un 'hermano pequeño' con un poco más de mano izquierda: «De no haber competición propia femenina de fútbol y fútbol sala en las categorías territoriales de infantil, alevín, benjamín y prebenjamín, se autoriza la participación de equipos femeninos en las competiciones masculinas de las mencionadas categorías». Este nuevo punto colma parte de las expectativas mantenidas por las personas que trabajan, cada día, por el progreso en este ámbito. Trabajar o luchar, no hay mucha diferencia.

«Un impulso»

Desde la FCF, su presidente, Alberto Vilar, asegura que si se pudiese, «haríamos una liga femenina para que las niñas puedan jugar, pero al ser Cantabria una región pequeña, el número de jugadoras es irregular. No es estable». A final de temporada «vamos viendo lo que se puede hacer de cara a la próxima campaña, lo que se puede mejorar». Y en esta ocasión, se ha decidido remozar el artículo 97. Para Vilar, se trata de una medida positiva: «Yo creo que con esto vamos a dar un impulso. A ver si sirve de aliciente y en el futuro podemos crear una liga completa de chicas».

En el fútbol sala llevan algo más de tiempo recorrido que sobre el césped. Más de dos décadas. El presidente del Sala Femenino Guarnizo, Juan José Bárcena, aplaude una medida «que llevamos pidiendo mucho tiempo. Ya envíamos una carta al respecto a la Asamblea en el año 2007». En el club cuentan con cerca de un centenar de jugadoras: «Esto va a servir para segmentar por edades. Antes una niña de 8 años se tenía que enfrentar con otra de 14. Era una aberración. Ahora jugará con niños de su edad. Al final, se ha conseguido». Para Bárcena, «éste es el punto de salida. Nos queda todo por hacer» y vaticina que tendrán que pasar, «como mínimo, 5 o 6 años para que haya competiciones femeninas». El presidente de la entidad astillerense conoce el problema: «En categoría femenina, para que te valoren, primero hay que demostrar. Llevamos cuatro años de trabajo de base y ha quedado reflejado con la medalla de plata de la selección cántabra en el Nacional sub-16».

Este '97 - bis' convivirá con otro punto que, aunque incoherente a primera vista, puede proteger el fútbol femenino. En un equipo masculino, tan solo puede haber sobre el campo dos niñas. Esto, al final, puede favorecer la creación de más equipos de chicas.

«Ya es hora»

En fútbol 7 y 11, queda aún más por hacer. Salvo la representación del Reocín Racing en la Superliga, el resto de fichas corresponden a un número pequeño de niñas que militan en equipos masculinos. La capitana del equipo de Puente San Miguel, Arantxa Lazcano, dice que «ya es hora». «Cuando están mezclados, a las niñas se las discrimina bastante y acaban jugando al fútbol sala o dejándolo», denuncia. Pero sobre todo, piensa en las posibles consecuencias de esta medida: «De esta manera, se hará más publicidad para el fútbol femenino. Saldrán más niñas y se podrá formar una cantera, como pasa en otras comunidades».

Mientras, Lara está «encantada» y su padre ve la medida como «perfecta». «Se abren puertas. Es un paso pequeño para luego echar a correr», comenta. Aún así, la pequeña «no va a dejar la Cultural, porque allí juega con sus compañeros de clase y está contenta». Al fin y al cabo, no se trata de que los adultos creen más diferencias. Es una simple cuestión de ignorarlas. Como si no existieran. Porque no existen.

 

Fotos

Vídeos