El Gobierno plantea subastar por «mucho dinero» entradas a la cueva original de Altamira

Imagen de cuando no solo se podía entrar en la cueva sin restricciones, sino que se hacían fotos dentro
Imagen de cuando no solo se podía entrar en la cueva sin restricciones, sino que se hacían fotos dentro / Archivo ABC
  • El consejero Martín dice que «hay gente dispuesta a pagar lo que sea y hay que aprovecharlo de manera inteligente»

«Altamira es un recurso turístico de primera magnitud, pero mientras no sepamos aprovecharlo de una forma inteligente, no vamos a ningún sitio», asevera el consejero de Innovación, Industria, Turismo y Comercio. Francisco Martín quiere que el Gobierno de Cantabria proponga en el Patronato de Altamira un sistema de subasta de «unas pocas entradas», adicionales a las del sorteo semanal entre los visitantes del museo y de la réplica de la cavidad, para atraer a «personas que están dispuestas a pagar muchísimo dinero por entrar a la cueva original». Investigador del Instituto de Hidráulica e ingeniero de Caminos de profesión, el titular de Turismo afirma que en el siglo XXI «hay mil soluciones técnicas para entrar a la cueva sin afectar al ambiente interior».

Las pinturas rupestres de Altamira fueron declaradas Patrimonio de la Humanidad en 1985. Por recomendación de los científicos, la cueva permaneció totalmente cerrada al público durante doce años, con el objetivo de preservar ese patrimonio único amenazado por las bacterias. El 27 de febrero de 2014 comenzaron las visitas experimentales, limitadas a un grupo de cinco personas por semana, seleccionadas por sorteo entre los visitantes del Museo de Altamira. Los cinco agraciados solo podían permanecer ocho minutos en la sala de polícromos donde se encuentran los famosos bisontes, ciervos y caballos, y entraban ataviados con buzo aislante, mascarilla y zapatos de goma. Una vez terminada la fase de investigación, el Patronato decidió prorrogar las visitas con las mismas pautas preventivas, pero ya sin carácter de ensayo. Y así siguen.

En estos casi dos años transcurridos desde la reapertura de la cueva original con entradas restringidas, la han visitado 425 personas. El consejero Martín cree que hay que ir más allá de la fórmula que permite probar fortuna a los visitantes del museo. «No se está haciendo un aprovechamiento óptimo de ese recurso. Lo digo como consejero de Turismo, si fuera consejero de Cultura igual diría justo lo contrario. Cuando preguntas en Singapur qué se conoce de Cantabria, te responden que el Banco Santander y las cuevas de Altamira. Y cuando alguien te dice que pagaría lo que sea por ver las pinturas originales, le tienes que decir: ‘No, mire, es que esto es a sorteo los viernes por la mañana’. No me parece que ese sea el uso que debemos hacer ».

En el mapa mundial

El consejero opina que «seríamos capaces de explotar muchísimo mejor y de forma más rentable las cuevas de Altamira si, además de las entradas que se sortean, se pudieran vender, en una especie de subasta, unas entradas adicionales. O hacer lo que me planteaba el otro día la Asociación de Hostelería: coger unas entradas y sortearlas, pero no los viernes, sino en Fitur, o entre los establecimientos hosteleros de Cantabria para que ellos puedan preparar paquetes de fin de semana». Él se decanta «por la subasta. Eso nos pondría en el mapa turístico del mundo. No digo todas, sino unas pocas, aunque sean cinco de cada trescientas o cuatrocientas. Imaginemos, por ejemplo, lo que sería colocar esa subasta en ‘The New York Times’ o que venga Bill Gates a Cantabria a visitar Altamira».

Turismo de alto nivel

El consejero de Turismo reconoce que «hacer este tipo de comentarios tiene muchas críticas, porque parece que ver las cuevas de Altamira tiene que ser algo al alcance de cualquiera. Bueno, mire, para ir al cine usted paga una entrada y para irse al Hotel Real paga más que para irse a una pensión. Altamira es un recurso cultural, por supuesto. A preservar, como principio número uno. Pero es un recurso turístico que nos permitiría traer un turismo de un nivel adquisitivo francamente alto, si quisiéramos».

Francisco Martín asegura que no pretende reservar Altamira a turistas de élite. «No digo eso. Digo que, si estuviéramos dispuestos a utilizar Altamira como un recurso turístico, tendríamos mucho éxito, incluso con un turismo de élite, pero no restringido a eso. Habría gente que pagaría mucho dinero por tener una entrada para las cuevas originales de Altamira. Lo dejo encima de la mesa. Depende a qué se dedique ese dinero, podría ser rentable o no. Por ejemplo en hacer unas instalaciones para visitar Altamira sin afectar al entorno».

Dejarlo encima de la mesa significa que el consejero, según confirma, pretende que el Gobierno lleve ese planteamiento a la próxima reunión del Patronato del Museo Nacional y Centro de Investigación de Altamira, en el que están representados el Ejecutivo nacional, el autonómico, el ayuntamiento de Santillana del Mar, la Unesco, el CSIC, e instituciones docentes, científicas, académicas, arqueológicas y financieras de Cantabria y de España.

Con escafandra

El profesor, investigador e ingeniero argumenta que, «si uno puede entrar a un acuario y visitarlo por debajo sin mojarse, ¿por qué no va a poder entrar dentro de un habitáculo perfectamente adecuado a la cueva de Altamira y acceder a ver las pinturas sin afectar al ambiente interior? Técnicamente todo es posible. Se me ocurren varias alternativas. Se podría entrar con una especie de respirador o escafandra como hacen los buzos. Evitemos que el visitante emita humedad o CO2 o temperatura dentro de la atmósfera de la cueva. En el siglo XXI hay mil técnicas, mil, para poder entrar en un ámbito sin afectar a las condiciones climáticas o ambientales del entorno. Me parece que no entrar por preservarlo no es hacer lo mejor que podemos hacer».