"Dijeron que el maquinista había decidido parar porque había terminado su jornada laboral"

En la imagen, algunos de los pasajeros afectados por el incidente del Alvia entre Santander y Madrid.
En la imagen, algunos de los pasajeros afectados por el incidente del Alvia entre Santander y Madrid. / DM
  • Según el Sindicato Semaf, el conductor iba a cumplir su jornada de conducción y avisó de esta circunstancia al centro de gestión pero "no recibió contestación"

Las amenazas de los trabajadores de Renfe han llegado antes de tiempo. Pocas horas antes de que el comité de empresa se reúna hoy en Madrid con la empresa para tratar la falta de maquinistas, uno de los operarios provocó anoche un incidente que afectó a 109 viajeros. Era el conductor del Alvia que une Santander con Madrid y que tenía que llegar a su destino a las 23.15 horas. Salió con quince minutos de retraso de la capital cántabra y cuando transcurrieron dos horas y cuarto de trayecto (en torno a las nueve de la noche), la máquina paró los motores justo en la estación de Osorno (Palencia).

«Nos han dicho por megafonía que el tren se detiene por problemas técnicos», escuchaban los más de setenta pasajeros que en esos momentos viajaban en el tren. A los quince minutos los usuarios volvían a recibir un mensaje por los altavoces de los vagones. «Dijeron que el maquinista había decidido parar porque había terminado su jornada laboral y no quería arriesgarse a tener un accidente por exceso de horas». La indignación crecía dentro del tren. Los afectados no dudaron en abandonar sus asientos en busca de explicaciones. Las puertas del tren permanecieron cerradas hasta que llegó a la estación la Guardia Civil. Las hojas de reclamaciones se agotaron en un abrir y cerrar de ojos y hubo pasajeros que se quedaron sin poder expresar por escrito su enfado. Mientras tanto, la información iba llegando a cuenta gotas. El único revisor del tren tardó más de una hora en informarles de que la compañía iba a ponerles a su disposición un servicio de autobús para trasladarles a sus destinos. Pero el tiempo pasaba y los pasajeros seguían sin noticias. «Al parecer están teniendo problemas para encontrar a estas horas un autobús que esté dispuesto a llevarnos a Madrid. ¿No sería más fácil que trajeran un conductor de Palencia? No entiendo nada», se quejaba una pasajera. En efecto, su presagio no iba mal encaminado. Los pasajeros con destino a Palencia y Valladolid lograron subirse a un autobús sobre las once de la noche. Los de Madrid seguían esperando con el temor de no llegar a tiempo a la capital cántabra. Sobre las once y media de la noche, Renfe puso a disposición de los viajeros que quedaban en el convoy un autobús para su desplazamiento a Madrid.

La compañía ferroviaria ha pedido disculpas a los afectados y ha asegurado que se reembolsará el importe íntegro del billete y mantiene abiertos todos los cauces de atención al cliente. Renfe ha abierto una auditoría interna para conocer con detalle las causas de la incidencia y se ha solicitado al maquinista del Alvia un informe exhaustivo. La empresa, además, analizará toda la secuencia de las actuaciones como parte de la auditoría y para conocer qué sucedió y determinar responsabilidades, que podrían derivar en la apertura de expediente al o a los responsables de la incidencia.

Renfe reitera sus disculpas a todos los viajeros afectados y lamenta las molestias que esta incidencia ha ocasionado a todos ellos. La empresa ofrece a todos estos viajeros la devolución del importe íntegro del billete y mantiene abiertos todos los cauces de atención al cliente.

El hecho, según ha explicado el secretario de Organización del Sindicato de Maquinistas y Ayudantes Ferroviarios (Semaf), Carlos Segura, es algo "excepcional" y se debe a una cuestión de "normativa", ya que por ley y por la normativa con la que cuentan actualmente no se pueden rebasar las cinco horas y media de conducción continuada.

Según el Sindicato, este maquinista iba a cumplir su jornada de conducción y avisó de esta circunstancia al centro de gestión, ha afirmado Segura, quien ha añadido que el trabajador no realizó el refrigerio establecido para que pudiera seguir la conducción y por lo tanto "no puede infringir la ley" y no pudo continuar el trayecto.

Carlos Segura ha aclarado que esta circunstancia no se debe a conflictividad laboral ni a una medida que tenga que ver con la falta de maquinistas, sino que es algo "excepcional" que pueda deberse a algún fallo en la coordinación para un sustituto.

Además, el responsable de Organización de Semaf ha asegurado que se trata de un maquinista con antigüedad y experiencia en la empresa y ha reiterado la obligación de cumplir la normativa en cuanto a horas de conducción.

Los maquinistas que cubren el trayecto entre Santander y Madrid pertenecen a la base de León.

Según han informado fuentes del comité de empresa de Renfe en Cantabria, el maquinista "ya había preavisado varias veces" a la empresa de que estaba a punto" de cumplir su jornada máxima diaria de conducción y de que solicitaba el relevo.

"Al no recibir contestación, cumplió su jornada y solicitó el relevo" en Osorno, sobre las nueve de la noche, ha explicado Óscar Martín (UGT).

Amenaza de huelga

El incidente que afectó anoche a los viajeros del tren con destino a Madrid coincide con la amenaza de huelga expresada por los trabajadores de Renfe «si no llegan maquinistas». Precisamente, como adelantó este periódico, el comité y la empresa se reúnen este miércoles en Madrid para tratar de encontrar soluciones a la sustitución de las bajas y al material obsoleto. El objetivo es obtener «un compromiso que ponga fin al caos provocado por la falta de personal y que solucione el problema de material obsoleto que sufrimos». La falta de maquinistas se debe a jubilaciones, bajas laborales y la nueva normativa de horarios del personal.