Crujen las costuras de la coalición

El PRC le ha dicho a su socio en el Gobierno de Cantabria lo que lleva pensando mucho tiempo, que llegado el caso, los Presupuestos 2017 bien merecen ofrendar la cabeza de Salvador Blanco que exige Podemos, como Francisco Javier López Marcano perdió la suya para que el bipartito volviese al poder.

Y el PSOE, muy escéptico sobre la honorabilidad de los motivos que condujeron al sacrificio de Marcano, le ha replicado en público al PRC lo que ya le ha trasladado unas cuantas veces en privado, que no está dispuesto a consentir ni el chantaje ni el entreguismo regionalista a un partido del que no debiera fiarse.

Es la primera crisis seria que trasciende con altavoces mediáticos en el seno de la coalición gubernamental, pero no constituye una sorpresa. Los roces se remontan hasta la misma formación del Ejecutivo tras las elecciones de mayo de 2015.

Fuera de la innegociable presidencia para Miguel Ángel Revilla, el PRC, con doce diputados, cedió la mitad o más de las áreas de gestión a los socialistas, que con sólo cinco escaños se hicieron con el 85% del Presupuesto y con la muy celebrada ‘guinda’ de Sodercán, la gran empresa pública arrancada de la superconsejería que reservaba Revilla para su flamante fichaje, el ex del PSOE Francisco Martín.

Desde entonces, ni el PRC ha asimilado la expansión y creciente visibilidad del PSOE de Eva Díaz Tezanos en la acción de gobierno ni los socialistas soportan que el socio cultive el ‘buen rollito’ con el odiado enemigo podemita. La cohesión nunca ha sido sencilla entre el PRC y el PSOE, pero esa imagen de dos gobiernos en uno que ya se percibía en la etapa 2003/2011 se proyecta con más nitidez ahora que no disponen de recursos suficientes para una gestión lucida ni tampoco de mayoría en el Parlamento.

Con más habilidad que argumentos, Podemos se ha situado en el centro de la escena política y ha hecho crujir las frágiles costuras del Ejecutivo de coalición.