Los mariscadores de Santoña creen que la zona de siembra de la almeja "no era la adecuada"

Las almejas en la playa de Pedreña tienen ya un "buen" tamaño.
Las almejas en la playa de Pedreña tienen ya un "buen" tamaño.
  • Mientras en Santander ya están cambiando las mallas porque las almejas han crecido, en la bahía de Santoña la siembra de un millón de estos moluscos en noviembre del año pasado no ha servido para nada

Hace un año se sembraron en la bahía de Santoña cerca de un millón de almejas japónicas dentro del Plan de Recuperación de Bancos de Almeja. No sirvió de nada. O casi de nada porque "quedan cuatro". Cuando los mariscadores han ido a comprobar el estado de la siembra no había nada que contemplar. ¿Por qué? En estos momentos, cuando la Consejería de Pesca ha anunciado que volverá a sembrar otro millón de almejas en Cantabria, esta vez del tipo fina (más cara y delicada), tratan de conocer los motivos del fracaso en Santoña. Los mariscadores de la villa apuntan a tres posibles razones: los depredadores entraron en la zona acotada de la siembra, las mareas vivas zarandearon de tal manera a las almejas que las sacaron de su hábitat de crecimiento o los trabajos de cría se hicieron mal, en una zona incorrecta. "La plantación en el estrecho de Pumarejo igual tampoco ha sido la idónea por las corrientes y los furtivos. Si se hubiera sembrado en las otras tres zonas que propusimos no hubiera pasado nada", explica el presidente de la Asociación de Mariscadores de Santoña, José Luis Setién. A estas alturas, los acuicultores no se molestan ni en cambiar las mallas. "Es absurdo el trabajo, ¿para qué? Se quedará ahí sin tocar hasta que Diputación diga qué hacemos con ello".

En Santander, sin embargo, las almejas progresan adecuadamente y ya tienen el tamaño de una llave de coche. "Han enganchado bien", explica a este periódico José Luis Álvarez, presidente de la Cooperativa de La Campanuca. La siembra se llevó a cabo en noviembre de 2015 en la playa de Pedreña. "Este fin de semana hemos estado allí cambiando las mallas porque los moluscos han crecido. Tenemos cuatro zonas con veinte parques cada una. El sábado volveremos a terminar el trabajo", explica Álvarez.

Y lo bueno está por venir. El mes que viene, según el Gobierno de Cantabria, se destinará otra partida a plantar el tipo de almeja fina en cada una de las bahías marisqueras objeto del Plan de Recuperación: Santander y Santoña. Según Álvarez, "es más cara, más difícil que enganche y necesita mejor calidad del agua, pero aún así lo vamos a intentar".

"Esperamos que esta vez nos hagan caso y se siembre por la zona de Canalonja (donde el Club de Remo) o Tobero, que ya tuvimos plantación allí y funcionó, pero algún listo se lo llevó. Así que tendríamos que poner vigilancia", dice Setién. El presidente de la Asociación de Mariscadores de Santoña echa la vista atrás y lamenta la pérdida de producción y calidad. El sector está "tocado", reconoce. "Santoña era un sitio muy bueno de almeja fina. Lo que hay que quitar es la basura del mar, que es la que se ha cargado la especie. Está desapareciendo por eso y hemos perdido más de un 85% de producción en los últimos seis años".

Sistema de cultivo y áreas de producción

Noviembre es buena época para la plantación de almeja porque las aguas están frías y tienen menos mortandad.

Las técnicas de cultivo se basan en el cuidado de los fondos. Según Álvarez, se limpia el terreno de algas, se rastrilla el suelo para que la arena esté suelta, se echa semilla, se vuelve a tapar y se pone la malla encima para que no se suelten. "Eso es que lo hicimos en noviembre del año pasado". Todo esto se realiza en parques de cultivo o en los bancos naturales con buena corriente de agua y a distintas profundidades según la especie. "Cuando la almeja crece hay que retirar las mallas viejas y poner unas nuevas. En ese proceso es en el que nos encontramos ahora en la playa de Pedreña", explica Álvarez.

Las áreas de producción de la almeja fina se encuentran en la cuenca del Mediterráneo y en la costa Atlántica de Francia, España y Portugal. En España se cría en Galicia, Asturias, Cantabria, Cataluña y Andalucía. La babosa se ubica principalmente en Galicia, Portugal, Francia e Italia. Y la almejas silvestres del tipo japónica se localizan en Filipinas, Mares del Sur y del Este de China, Mar Amarillo, Mar de Japón, Mar de Okhotsk e Islas del Sur de Kuril. En los años 70 se introdujo en Francia y Reino Unido y, debido a su rápido crecimiento, se transfirió a diversos sitios de Europa como Portugal, Irlanda, Italia y España (Galicia, Cantabria, Cataluña y Andalucía).