Valdecilla asumirá la congelación de óvulos de pacientes con cáncer

La vitrificación de óvulos garantiza que las mujeres con cáncer que podrán afrontar la maternidad después del tratamiento oncológico.
La vitrificación de óvulos garantiza que las mujeres con cáncer que podrán afrontar la maternidad después del tratamiento oncológico. / M. L.
  • El equipo de la Unidad de Reproducción Asistida ya tiene luz verde de la Consejería y del hospital para ofertar en 2017 la vitrificación y evitar las derivaciones a Valencia

El diagnóstico de cáncer frena en seco todo proyecto de vida, más aún si irrumpe a edades jóvenes. Cuando se retoma, vencida la enfermedad, el orden de prioridades y la forma de mirar al futuro han cambiado. Si en ese paréntesis forzado por la convalecencia se incluía ampliar la familia, el tratamiento oncológico es una seria amenaza para la paternidad, ya que la quimioterapia y la radioterapia pueden alterar las células reproductivas de forma temporal o crónica e irreversible. Ante la advertencia médica de este riesgo, las parejas buscan preservar su fertilidad para que el cáncer no se lleve por delante el sueño de tener hijos. En las mujeres, la mayor garantía es la congelación de óvulos -proceso denominado vitrificación-, una técnica que la Unidad de Reproducción Asistida (URA) del Hospital Valdecilla empezará a ofertar a lo largo de 2017 a las pacientes oncológicas.

La sanidad pública ya proporcionaba esta posibilidad, aunque hasta ahora las cántabras eran derivadas al Hospital La Fe, de Valencia. En esos casos, el Servicio Cántabro de Salud sufraga los gastos del traslado de la paciente. La otra opción, más próxima y también sin tocar el bolsillo, es recurrir a clínicas privadas. IVI, por ejemplo, ofrece la vitrificación gratuita cuando la causa que empuja a hacerlo se llama cáncer. El gesto no incluye la fecundación in vitro posterior, pero el centro, que tiene consulta en Santander y sede en Bilbao, brinda la posibilidad de recuperar los óvulos para su implantación en un hospital público. También en la cartera de servicios de FIVSantander, en la Clínica Mompía, figura la vitrificación. Al abanico de alternativas se sumará Valdecilla el año que viene, "una prueba más de la apuesta de la Consejería de Sanidad por la Unidad de Reproducción Asistida", señala el gerente del hospital, Julio Pascual.

"Ahora ya tenemos los medios y al personal entrenado para desarrollar esta técnica", explica Eva Martínez, responsable de un servicio en pleno proceso de transformación, ya que aún se está acomodando a las instalaciones de las Tres Torres, donde se ha trasladado la actividad de la Residencia y donde aún está pendiente de estrenar el laboratorio de embriología y el quirófano habilitados en la primera planta (torre B).

De ahí que no pueda precisar la fecha para incorporar esta novedad por la que el equipo, liderado por la ginecóloga Cristina Valdor hasta su reciente jubilación, llevaba apostando hace más de dos años. "Disponemos de la autorización, aunque antes de ponerla en marcha tenemos que diseñar una guía clínica con los protocolos, que será necesario abordar en coordinación con los servicios de Oncología y de Hematología tanto de Valdecilla como de Sierrallana y del Hospital de Laredo", subraya Martínez. "Es importante contar con la colaboración de los oncólogos para que informen a las pacientes sobre esta opción", dice.

Esperanza

Quienes libran su propia batalla contra la enfermedad confiesan que mantener abierta la posibilidad de ser padres "cuando todo pase" supone un "balón de oxígeno". Según Martínez, las cántabras que podrían beneficiarse de la vitrificación de óvulos "podrían suponer unos diez casos al año", aunque hoy en día son menos las que recurren a este método, bien porque, ante la imposibilidad de hacerlo en Valdecilla, optan por acudir a recursos privados o bien porque aún desconocen esta posibilidad. Se estima que de las 200 cántabras que ven sacudida su vida cada año por el cáncer de mama, una de cada diez está en edad fértil.

Los expertos sostienen que en estos casos la vitrificación permite a las pacientes mantener la esperanza de ser madres el día de mañana con sus propios óvulos, una posibilidad que "psicológicamente ayuda a afrontar la enfermedad". La técnica, que aún no está muy extendida en los hospitales públicos, consiste en extraer los ovocitos antes de que la mujer empiece con la quimioterapia para someterlos a un proceso de congelación ultrarrápida (a -196 grados). En nitrógeno líquido se conservarán durante el tiempo que haga falta, ya que no se deteriora su calidad. Si hubiera un fallo ovárico en la mujer tras superar el cáncer, se descongelan y se procede a una fecundación in vitro para conseguir un embarazo. "La vitrificación está indicada para aquellas pacientes que tienen reserva ovárica (están en edad fértil) y buen pronóstico de supervivencia", sostiene Carmen Altable, ginecóloga de la URA de Valdecilla. "La congelación de tejido ovárico, en cambio, se seguirá derivando a La Fe, uno de los pocos hospitales de España con infraestructura para hacerlo".

En el caso de los hombres, el proceso de congelación del esperma es más sencillo, puesto que no requiere tratamiento hormonal previo. De hecho, en Valdecilla lleva años realizándose. Por contra, la sanidad pública no cubre la 'preservación social', es decir, la congelación de óvulos de aquellas mujeres que retrasan la maternidad de forma voluntaria sin haber causa médica.