Los veterinarios abogan por "un control más exhaustivo" para erradicar la brucelosis

Los veterinarios abogan por "un control más exhaustivo" para erradicar la brucelosis
/ Andrés Fernández
  • "Ni el Ministerio ni la Consejería pueden hacer más dadas las restricciones impuestas por la Unión Europea"

Los veterinarios especializados en medicina bovina, grandes conocedores de la realidad que viven las explotaciones ganaderas de la región, consideran que solo un control más exhaustivo tanto de la reses como del entorno en el que estas se mueven podría favorecer la erradicación en Cantabria de la temida bacteria de la brucelosis, que en el mes de diciembre obligó a sacrificar un millar de vacas de doce cuadras de la región.

"Es un problema muy complejo", coinciden los expertos consultados. "Y de muy difícil solución considerando las restricciones impuestas por la Unión Europea al respecto", concuerdan en la hora de extenderse en el análisis.

Dice uno de ellos, Ismael Villar, que el control de la brucelosis alcanzó su punto álgido en Cantabria "cuando se permitía la vacunación". Y corrobora otro, Federico Aja, que con ese procedimiento preventivo "la brucelosis llegó prácticamente a desaparecer" del mapa regional. Pero recuerda uno más, Rubén Seco, que las actuales normativas europeas desautorizaron esta práctica "porque podría provocar interferencias entre la enfermedad y la vacuna a la hora de llevar a cabo las pruebas diagnósticas".

Así las cosas, rea de las restricciones de la Unión Europea, el Ministerio de Agricultura y Pesca, en niveles estatales, y la Consejería de Medio Rural, Pesca y Alimentación, en cotas autonómicas, "no pueden hacer más de lo que están haciendo" para combatir la enfermedad. "No, porque de ninguna manera pueden desmarcarse de las directrices que les marcan desde Bruselas", que imponen el sacrificio masivo –el vacío sanitario, que lo llaman– de los animales que integran una explotación en la que se ha detectado la bacteria.

"Si utilizara las vacunas", precisa Seco, "Cantabria quedaría al margen de cualquier movimiento comercial, es decir, no podría comercializar con su ganado ya no en Europa sino en el resto de España". Además, tal y como recordó el consejero, Jesús Oria, durante su comparecencia del miércoles, la región "correría el riesgo de perder las ayudas europeas".

Por esta razón, y para evitar infecciones que deriven en el sacrificio de explotaciones ganaderas enteras, los veterinarios recomiendan "un control más exhaustivo" tanto de las reses como del entorno en el que habitan.

Reservorios

Es, según insisten los especialistas, la única manera de mantener a raya "una bacteria extremadamente peligrosa", advierte Villar, que aboga por un análisis mucho más profundo no solo del animal infectado sino de su hábitat.

"En la transmisión de esta enfermedad, los reservorios juegan un papel fundamental", sostiene Villar en referencia a la fauna y a la flora en que a veces anida el microbio. "Por eso es muy importante chequear no solo el ganado sino la fauna y la flora con la que está en contacto". Sobre todo en la montaña. "Los pastos comunales pueden ser un foco de infección muy grande, porque allí pueden llegar a concentrarse miles de reses de diferentes explotaciones, lo cual facilitaría un supuesto contagio", añade Aja, que piensa que conocer las condiciones de vida de los propietarios "es fundamental".

Con todo, Seco, Aja y Villar, que recomiendan a los ganaderos que hagan "un seguimiento muy estricto de su ganado y de su entorno", confían en que la prevalencia de la brucelosis en Cantabria (un 0,08%) pueda rebajarse paulatinamente hasta alcanzar cotas que la declaren libre de la enfermedad.

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