Guía práctica para visitar la exposición de Miró

El Centro Botín ha organizado la muestra en cinco espacios que permitirán comprender la evolución del artista, desde sus primeras piezas hasta la etapa del color

Guillermo Balbona
GUILLERMO BALBONASantander
El proceso creativo
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El proceso creativo

En los cinco espacios que conforman la exposición está «el discurso escultórico de Miró completo», que arranca con su primera obra, la ‘Bailarina española’, de 1928, para finalizar con las piezas que creó cuando ya tenía 90 años, como ‘Femme et oiseau» (Mujer y pájaro). Con sentido didáctico, se muestra el proceso creativo de Miró. Para ello, se exhiben diversas obras acompañadas de los materiales originales que recogía el artista en sus paseos por el campo para, después, concebir las esculturas. También se sirve de objetos de la vida cotidiana.

Síntesis y primeros bronces
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Síntesis y primeros bronces

La escultura ‘Personnage’ de 1974 resume su proceso creador al ensamblar objetos diversos que ejecuta finalmente en resina sintética pintada. Se muestran las primeras piezas que reunió Miró, muchas de ellas desconocidas, de pequeñas dimensiones y muy delicadas. Los yesos preparatorios de las piezas, retocados y pintados en ocasiones por el artista, sin obviar sus trabajos directos, como cuando utiliza su propia huella del pie en la búsqueda de nuevas formas. Se trata de dejar claro cómo Miró no busca ni selecciona, solo encuentra lo que su desbordante imaginación le hace ver.

Su mirada experimental
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Su mirada experimental

Piezas ciertamente singulares, esculturas con diferentes texturas; obras surgidas de la utilización de objetos de uso cotidiano, con otras en las que de nuevo experimenta y retorna a sus orígenes y, especialmente, piezas nunca antes vistas. En este sentido, se muestran de forma inédita las tres únicas piezas que se conservan, originales y completas, de los montajes que desarrollaba Miró antes de su traslado al bronce. Sus esculturas son composiciones como versos visuales, creadas con materiales encontrados en el suelo. Una circunstancia que le acercó, aunque libre, también a movimientos como el dadaísmo o el surrealismo.

Las piezas monumentales
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Las piezas monumentales

Sus proyectos monumentales, o sus esculturas filiformes, ligeras pero potentes. Aquí se expone ‘Porte I’ junto a un vídeo en el que se aprecia el procedimiento de la fundición de esta pieza, concebida expresamente para su exposición en el Grand Palais de París, en 1974. En todos los espacios, y repartidas cronológicamente por la sala, pueden apreciarse piezas monumentales –de más de tres metros de altura– que hacen alusión a su deseo de hacer esculturas en gran formato para mostrarlas en espacios urbanos y le permitían más acceso público.

Las grandes piezas de color
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Las grandes piezas de color

Las grandes piezas en color del artista protagonizan el último espacio de la muestra. En ellas, Miró utiliza una gama cromática concreta y definida en tonos puros –verde, azul, rojo, amarillo, negro– que son traslaciones de la tierra, de la luz y del sol, que muestran tanto su predilección por los colores intensos y brillantes del románico, como su admiración por la obra de Gaudí. Miró siempre fue considerado un pintor y su mundo escultórico no fue entendido. Sólo a partir de los setenta se dedicó alguna muestra a esa faceta del artista.

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