Racing

Adaptación y supervivencia

Javier Cotera

El Racing, tras una horrible primera media hora de partido, logró remontar el gol inicial del Gernika

Sergio Herrero
SERGIO HERREROSantander

Adaptación o morir. Selección natural. El maestro de todo esto, aunque quizá no le dio tiempo a ver ningún partido de ‘football’, fue Charles Darwin. El naturalista inglés llegó a la conclusión de que «no es la más fuerte de las especies la que sobrevive y tampoco la más inteligente. Sobrevive aquella que más se adapta al cambio». El Racing, en Urbieta, lo hizo tarde, pero con tiempo suficiente para salvar la papeleta. Después de una horrible primera media hora, los cántabros se asentaron sobre el césped artificial, enjaularon a un intenso Gernika y dieron la vuelta al marcador. Aprendizaje para el futuro.

1 Gernika

Altamira, Kevin, Arego, Larruzea (Berasaluze, min. 57), Carracedo, Torrealdai (Pradera, min. 76), Madrazo, Olaetxea, Etxabe, Abaroa y Entziondo (Alain Barrón, min. 42).

3 Racing

Raúl Domínguez, Gándara, Julen Castañeda, Gonzalo, Regalón, Borja Granero (Juanjo, min. 61), Quique Rivero, César Díaz (Óscar Fernández, min. 24), Héber, Dani Aquino y Matías Aquino (Javi Cobo, min. 52).

el detalle
Dani Aquino acabó portando el brazalete, tras la salida del terreno de juego de Borja Granero y la ausencia de Iván Crespo, Córcoles y Antonio Tomás.
goles
1-0, min. 1: Abaroa. 1-1, min. 32: Óscar Fernández. 1-2, min. 66: Dani Aquino, de penalti. 1-3, min. 69: Dani Aquino.
árbitro
Sánchez Alba (Comité Aragonés). Amonestó a los locales Torrealdai, Olaetxea, Larruzea, Abaroa y Madrazo y a los visitantes Matías Aquino, Gándara, Gonzalo y Borja Granero. Expulsó con roja directa a Berasaluze.
incidencias
Estadio de Urbieta. Césped de hierba artificial. Tarde apacible.
el público
Unos 1.700 espectadores en las gradas del estadio del Gernika. De ellos, casi 700 aficionados cántabros desplazados para acompañar a su equipo en el primer desplazamiento de la temporada.

En lo que a la alineación respecta, Viadero no preparó demasiado camuflaje. El once titular fue el esperado, con la única novedad –no pequeña– de la aparición en la portería de Raúl Domínguez en detrimento del habitual, Iván Crespo. Una medida con vistas al partido de Copa del próximo miércoles frente al Leioa, que jugará el cayonés. Ya el pasado año, en Tajonar, el técnico santanderino tomó la misma decisión. Y, como estaba previsto, en el doble pivote entró un Borja Granero que se perdió el choque ante el Arenas por sanción. Sergio Ruiz se fue al banquillo.

Que si salir tocando, que si fútbol directo... 18 segundos le duró el empate momentáneo al Racing. El equipo cántabro sacó de centro. Hacia atrás. Toque, toque y toque. Gonzalo intentó una diagonal que se quedó corta y el Gernika mandó la pelota a zona de peligro. Regalón no pudo solucionar el problema, Etxabe dejó atrás de cabeza y Abaroa fusiló a Raúl Domínguez. En pleno estuario del Urdaibai, tierra de remo, a los de Viadero les tocaba bogar a contracorriente.

El Racing, con apuros en su intento de ser fiel a su nuevo libro de estilo, quiso entrar por fin en partido. Sólo se adaptan los más fuertes, los mejores. Para eso está Dani Aquino. El murciano agarró la pelota, se abalanzó sobre la línea del área y lanzó un latigazo que se estrelló en el poste.

Fue un espejismo, porque el Racing no se sintió cómodo en ningún momento. El doble pivote estuvo completamente anulado, los extremos desaparecidos y el Gernika, por el centro y en las segundas jugadas, seguía haciendo daño con sus armas. Pocas, pero manejadas con destreza. Los cántabros, en corto, eran incapaces de salir, y en largo perdían una y otra vez el balón.

El Gernika estuvo a punto de hacer el segundo ante la pasividad de la defensa racinguista. Olaetxea fue el único que saltó a por un balón aéreo dentro del área, pero su remate en boca de gol se marchó por encima del larguero. Y Madrazo, minutos después, disparó desviado, rodeado por los frustrados futbolistas verdiblancos.

Pero en esto del fútbol, el que tiene una característica especial siempre tiene algo guardado en la reserva para cuando la supervivencia se pone complicada. «En la larga historia de la humanidad (incluso de la especie animal), son aquellos que aprenden a colaborar y a improvisar los que más probabilidad de prevalecer tendrán». Óscar Fernández salió en sustitución de un César Díaz lesionado en el minuto 24. El de Piélagos llevaba un rato sobre el campo prácticamente inédito. Sin embargo, se inventó el empate. Recorrió el extremo diestro y levantó la cabeza para lanzar un zambombazo sobre la portería de Altamira. Hasta adentro. Un nuevo horizonte se abría para el Racing, que volvió a percutir poco después con una falta lejana lanzada por Dani Aquino que hizo saltar el ‘uy’ en la Grada Especial de Urbieta.

El Racing empezó a ser el Racing al término de la primera mitad. Con un jugador más por la lesión de Entziondo, el equipo de Ángel Viadero encadenó una posesión de más de tres minutos, con asedio incluido al área local. No sacó provecho el conjunto verdiblanco de ese segmento del partido, pero, al menos, dio sensaciones más esperanzadoras de cara a la segunda parte. Dijo Darwin que «si no hay dudas, no hay progreso». Quizá fue eso lo que le pasó al Racing.

A la salida de los vestuarios, el conjunto montañés estuvo cerca de devolver el gol tempranero. Apenas en el primer minuto de juego, cuando Héber desbordó por la izquierda. Su centro le llegó a Borja Granero de espaldas y el valenciano, a la media vuelta, sacó un tiro que Altamira mandó a córner con una grandísima parada.

Óscar Fernández llevaba un tiempo con ganas de reivindicarse. Con ansias de volver a ser un futbolista importante. Él solo se guisó y se comió una jugada espectacular. Con un taconazo dejó con el molde a su marcador, se internó en el área tras aguantar las tarascadas de dos rivales, pero su tiro lo taponó un zaguero cuando la pelota se encaminaba a gol.

El Racing culminó su remontada con una gran jugada combinativa desde atrás. Gándara y Cobo improvisaron una pared en zona defensiva. El torrelaveguense condujo y combinó con Juanjo. El de Ontaneda cedió a Dani Aquino y éste abrió para Héber. El fabricante número uno de penaltis hizo honor a su título. Fue derribado en el área y Aquino se encargó de transformar la pena máxima. Adaptación y supervivencia.

El partido ya era del Racing ante un Gernika desesperado por haber perdido la renta y por el arbitraje. El campo estaba volcado hacia la portería local y una buena triangulación en la banda izquierda terminó con un centro de Julen Castañeda que Juanjo no llegó a rematar, pero que Dani Aquino embocó en el área pequeña para hacer el tercero y dejar la contienda prácticamente solventada a su favor.

Racing y Gernika bailaron un tango. Los vascos dieron un paso hacia adelante y los cántabros uno para atrás. Los locales volvieron a arrimarse al área de Raúl Domínguez y dispusieron de una buena opción para haber recobrado vida y meterse ene el partido. Madrazo se marchó de Gándara y la jugada concluyó con un disparo peligrosísimo de Olaetxea que se fue rozando el palo.

Tranquilidad

Los verdiblancos pusieron la réplica por partida doble. Héber encaró a Altamira y trató de batirle por arriba. La pelota se paseó por delante de la línea. El centro posterior de Óscar Fernández lo remató Dani Aquino de cabeza y un zaguero repelió bajo el larguero.

El partido, pese al paso de los minutos, aún iba a tener algo de suspense y tensión. Alain Barrón lanzó una falta que iba bien encaminada pero que tocó en la barrera antes de salir a córner. A la salida del saque de esquina, cuando el Racing ya había despejado, Berasaluze tiró una coz a Héber, que estaba en el suelo. El colegiado lo vio y expulsó directamente al futbolista vasco.

Al Racing le salió la cara la victoria, porque, probablemente, recibirá a uno de sus principales rivales en su lucha por el campeonato, sin dos de sus futbolistas más importantes. A la lesión de César Díaz en la primera parte se añadió la de Dani Aquino en los instantes finales. Ni que decir tiene que ninguno de los dos estará el miércoles ante el Leioa.

El Racing pudo hacer el cuarto en el descuento gracias a un buen disparo de Javi Cobo desde la frontal que detuvo Altamira. Fue el último estertor de un partido que terminó con un valioso y educativo triunfo para el equipo cántabro de cara al futuro. Citas de estas, de sufrimiento y máxima intensidad, se encontrará muchas a lo largo de la temporada. Adaptarse y sobrevivir, no queda otra.

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