análisis

Misión: salvar Europa

Mientras el resultado de las elecciones de este domingo sigue la pauta de los comicios del pasado 20 de diciembre, la situación del paciente europeo ha empeorado de forma dramática y puede convulsionar todavía más. Y este dato debería llevar cuanto antes a un pacto de gobierno o de legislatura entre los partidos moderados y, a la vez, europeístas. El resultado del referéndum británico no solo ha añadido una nueva crisis a la Unión, sino que ha agudizado las que ya atravesaba, causadas por un sistema de gobierno económico insuficiente, la inmigración descontrolada y el auge del populismo en sus distintas manifestaciones extremistas.

      El anuncio de la salida británica de la UE resulta un seísmo de proporciones gigantes, ante el cual los gobiernos del continente y las instituciones de Bruselas deben actuar con rapidez, visión a largo plazo y una concertación máxima. España, mientras, ha representado en los últimos años el papel del alumno más aplicado de la clase, aplicando reformas en la estela de Berlín y obteniendo resultados positivos, más en el crecimiento que en el empleo.

      Pero ya no es suficiente con aspirar a ser la Alemania del sur, un proyecto que tiene costes sociales altos. También es necesario adoptar una actitud muy proactiva y, a la vez, aportar a la maltrecha integración europea algo más que buen comportamiento económico y estabilidad política.

      El nuevo Ejecutivo español debe formarse cuanto antes y trabajar codo con codo con los otros tres países grandes de la eurozona en la urgente tarea de fortalecer la credibilidad global de la Unión, tanto de su moneda aún en rediseño como de su mercado interior, pues pronto se verá privado de su segunda economía, la británica. Y la UE no alcanzará este propósito sino empieza a mejorar en competitividad y es capaz de gestionar su vecindario con más éxito.

      A las pocas horas del 'Brexit', Estados Unidos ha decidido ya que nuestro continente vuelve a ser una prioridad geopolítica y debemos profundizar en esta alianza. Un segundo objetivo, del mismo calibre, es la renovación de la legitimidad de la UE. Pero no hay que caer en ensoñaciones del pasado y pensar que es posible refundar una Unión de pocos Estados miembros: el mundo y la integración han cambiado profundamente en estos 70 años.

      De lo que se trata es de cuidar lo conseguido y evitar proyectar la falsa imagen de un super-Estado europeo. Tal visión choca con las aspiraciones de los ciudadanos del continente y es utilizada contra Bruselas por el populismo y el soberanismo, en sus distintas versiones nacionales. El reto es proponer una UE más inteligible y mejor organizada en su representación y rendición de cuentas.

      Por eso, a la vista del nuevo mapa político español, el pacto entre las sensibilidades moderadas es la mejor opción afrontar la emergencia europea. En medio del huracán 'Brexit', los programas para mejorar nuestro país pasan por fortalecer antes la interdependencia y también la solidaridad continental.