Edurne Pasaban será la Orujera Mayor en la tradicional fiesta de Potes

Edurne Pasaban será la Orujera Mayor en la fiesta de Potes
/ Roberto Ruiz
  • Pasaban, primera mujer en coronar los catorce ochomiles, será la protagonista del acto central de la fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional

La alpinista Edurne Pasaban, la primera mujer en alcanzar la cima de los catorce ochomiles, será la Orujera Mayor de la vigésimo quinta edición de las Fiestas del Orujo de Potes.

La deportista se une de esta manera a una larga lista de personalidades del mundo de la comunicación, de la cultura, del deporte, de las artes o de la música, que la han precedido en esta distinción, que el pasado año recibió la actriz cántabra Marta Hazas.

Pasaban será la protagonista del acto central de la fiesta, declarada de Interés Turístico Nacional, y será recibida en el salón de plenos del Ayuntamiento de Potes, firmando en el libro de honor de la fiesta, y por la tarde, se la hará entrega de la distinción de Orujera Mayor 2016, en el escenario del interior de una carpa, instalada como en años anteriores en el recinto ferial de La Serna, y seguidamente procederá al encendido de la alquitara oficial, en la caseta del Ayuntamiento de Potes, recorriendo posteriormente las diferentes casetas de los empresarios orujeros lebaniegos, que son los principales protagonistas de la fiesta. Ese mismo día, se celebrará la cata ciega de todos los orujos participantes en el premio 'Alquitara de Oro'.

Se espera que miles de personas acudan como cada año a Liébana a la celebración de la fiesta, que se ha convertido en la más importante de las que se celebran en la comarca, y una de las más destacadas de Cantabria.

Una mujer de altura

Edurne Pasaban (Tolosa, Gipuzkoa, 1 de agosto de 1973) además de ser la primera mujer en completar la ascensión de los 14 ochomiles de la tierra, es licenciada en Ingeniería Industrial.

Con tan solo 15 años, Pasaban comenzó a escalar en roca con su primo Asier, compañero de cumbre en varios ochomiles, y un año después ascendía el Mont Blanc. Luego escaló en Andes para, finalmente, enfrentarse a su primer reto himaláyico: el Dhaulagiri.

En 2001 se incorpora a su primera expedición al Everest (8.848 m). En otoño de ese mismo año probó suerte de nuevo con el Dhaulagiri (2001). El día de cumbre, la montaña estaba en condiciones muy peligrosas y Edurne tomó la difícil decisión de no subir. Su amigo Pepe Garcés sí lo intentó, pero un resbalón durante el descenso le costaría la vida. Inquebrantable, al año siguiente Pasaban volvió a hacer cumbre, en el durísimo Makalu.

La deportista enlazaba en el mismo año (2003) las cimas de tres ochomiles: Lhotse y los dos Gasherbrums.

El K2 (8.611 metros) esperaba a Edurne en 2004. Sólo unos metros más bajo que el Everest, está considera por muchos como uno de los picos más peligrosos del planeta. El intenso frío durante el día de cumbre exprimieron su energía hasta la última gota y la aventura terminó en una larga y dolorosísima recuperación en el hospital, y dos dedos de los pies amputados.