¿Parlas cántabru?

Torrelavega es el único lugar de la región en el que se imparten clases de 'cántabru', el lenguaje popular en el que, según los organizadores, hablaban nuestros antepasados

J. I. ARMINIO
Marco Antonio Gómez, Antonio Castillo y Patricia Prida. / L. P./
Marco Antonio Gómez, Antonio Castillo y Patricia Prida. / L. P.

Torrelavega es el único lugar de Cantabria donde se puede aprender 'cántabru' o 'montañés'. Acurrie Pola Lingua Cántabra (Academia Popular de la Lengua Cántabra) organiza todos los años un curso para que no se pierda lo que ellos consideran idioma que se utilizaba en esta región desde hace muchos siglos y cuyos restos «aún perduran» en valles del interior, especialmente en la Vega de Pas. El curso es impartido por cuarto año consecutivo los sábados por la mañana, durante hora y media, en la sede del Centro Social Itaca, situada en la calle Bonifacio del Castillo, en el barrio de La Inmobiliaria, entre los meses de octubre y junio. Las clases, dirigidas por Miguel Cobo, se desarrollan en dos niveles, uno para los que comienzan y otro para los 'veteranos', y tienen como objetivo que los asistentes adquieran un conocimiento básico del 'cántabru' en expresión oral y escrita. El plan formativo incluye normas ortográficas, sociolingüistica aplicada a Cantabria, ejercicios escritos, situaciones comunicativas escritas y orales, y acercamiento a la literatura cántabra. Los asistentes deben pagan 10 euros al mes, precio que incluye el material necesario, y al finalizar el curso reciben diplomas acreditativos, así como varios libros sobre Cantabria. Escritores y paralelismos Tres de los organizadores, Antonio Castillo, Patricia Prida y Marco Antonio Gómez, dicen que el 'cántabru' no es castellano mal hablado, sino una lengua ya descrita por escritores de reconocido prestigio como Menéndez Pidal, José María de Pereda, García Lomas, López Vaqué o Manuel Llano. «Se puede decir que somos primos-hermanos o tenemos un paralelismo con el bable asturiano, la lengua leonesa o la mirandesa, en Portugal», dice Castillo. En cuanto a su contenido, afirma que es un «basamento» de siglos que se puede dividir en cuatro partes iguales: «La forma de hablar de los cántabros hace dos mil años, origen latino, romance y restos de otras lenguas». Según Castillo, una de las cosas que más sorprende a los asistentes al curso son los paralelismos con el inglés, con palabras como 'espiche' (speech) o 'livel' (level). «Tema maldito» El movimiento con el que se persigue «preservar» esta forma de expresión surgió a principios de este siglo, cuando este colectivo se dio cuenta de que «frente a la recuperación de otras señas de identidad cántabras, como el folclore o los bolos y el remo, la legua parecía un tema maldito y era abandonada». Varios «atrevidos» decidieron coger «la bandera que nadie quería» y lo hicieron en Torrelavega, donde residen decenas miles de personas procedentes de los valles del interior y la defensa de lo autóctono se hace «con más fuerza» que en otros puntos de la región. A Carlos, Patricia y Marco Antonio les gustaría que se reconociese oficialmente el 'cántabru' o 'montañés', pero les preocupa más que «la gente se interese por ello y no se pierda», puesto que no deja de ser «el lenguaje popular». De momento, se conforman con que entre 15 y 20 personas, la mayoría jóvenes procedentes de distintos lugares de la región, se reúnan todos los sábados en Torrelavega. «Mucha gente piensa que es castellano con las palabras terminadas en u, pero hay mucho más. Yo me intereso por algo propio de mi tierra, que ya venía en los libros hace siglos y hablaban mis antepasados», dice Patricia Prida. También destaca que cada año, al terminar el curso, se edita un trabajo relacionado con él. El primero fue el primer diccionario de 'cántabru'-castellano, el segundo un audio-libro con ocho de los mejores cuentos de Manuel Llano y el tercero un disco con música popular.

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