Hollywood vs. Donald Trump

Alec Baldwin imitando a Trump./
Alec Baldwin imitando a Trump.

El polémico candidato republicano ha sido objeto de mofa y befa en la Meca del Cine

JOSU EGUREN

En la cuenta atrás para elecciones presidenciales de los Estados Unidos, a las que concurren los candidatos de los dos grupos mayoritarios y los pasajeros de un vagón de cola en el que se miden el ex gobernador de Nuevo México y líder del Partido Libertario, Gary Johnson, y la nominada por el Partido Verde, Jill Stein, la escalada de hackeos, filtraciones y acusaciones mutuas entre Donald J. Trump y Hillary Clinton ha llegado a un punto de no retorno que podría resumirse en la instantánea del segundo debate televisado que recoge el momento en el que ambos cruzaron sus miradas sin mirarse directamente a la cara.

La carrera hacia la Casa Blanca, que se ha inflamado recientemente tras la publicación de un polémico vídeo en el que Trump subraya de forma grosera la misoginia que ha caracterizado su efervescente trayectoria política, es un tema de debate al que no son ajenas las estrellas de Hollywood que entraron en campaña antes de que la ex secretaria de Estado y el magnate inmobiliario ganasen sus respectivas primarias.

A excepción de casos aislados como el de Susan Sarandon, una acérrima defensora de Bernie Sanders que mostró evidentes signos de descontento cuando Hillary Clinton fue proclamada líder de su partido durante la Convención Nacional Demócrata en Filadelfia, el grueso de los actores, actrices, directores, productores y guionistas pro demócratas ha formado en bloque contra la amenaza real que representa el candidato de actitud, discurso y maneras más bochornosas de cuantos han aspirado a la presidencia de los Estados Unidos a lo largo de 227 años de historia. La nómina de partidarios de Clinton es casi infinita (el poder y la influencia de Chuck Lorre, Harvey Weinstein, Steven Spielberg, Shonda Rhimes, Jeffrey Katzenberg y J.J. Abrams combina con la fama de superestrellas como Leonardo DiCaprio, Matt Damon, Jennifer López y Ben Affleck, la pujante comunidad latina a la que prestan su voz Salma Hayek, John Leguizamo y Eva Longoria, el talento emergente de Dakota Fanning, el sentido y la sensibilidad de Jessica Chastain y Anne Hathaway, y la veteranía de Dustin Hoffman, Barbra Streisand, Richard Gere, Jane Fonda o Tom Hanks) especialmente si la comparamos con el reducto ultra al que pertenecen Lou Ferrigno, Scott Baio, Kirstie Alley y John Voight, que a falta de otros nombres de peso se ha erigido en portavoz no oficial de The Donald en la redes sociales.

Alec Baldwin interpretando a Donald Trump para el Saturday Night Live

Margot Robbie y Larry David interpretando a Ivanka Trump y Bernie Sanders para el 'Saturday Night Live'

La personalidad egótica y narcisista del candidato republicano, siempre a medio camino entre la ficción de sí mismo, el mentiroso compulsivo y la parodia de un personaje que ha forjado su imagen pública mediante cameos y programas de telerrealidad, es un cebo que los humoristas y presentadores de talk shows americanos no han dejado escapar. Por encima de todos sobresalen los sketches protagonizados por Alec Baldwin en el Saturday Night Live, donde compite con la superdotada Kate McKinnon (en el papel de Hillary Clinton) y las apariciones estelares de Margot Robbie (Ivanka Trump) y Larry David (Bernie Sanders), pero nadie ha llegado tan lejos como el equipo creativo de Funny or Die. Con motivo de las primarias del Partido Republicano, el sitio web de vídeos fundado por Adam McKay y Will Ferrell lanzó a principios de año un mediometraje que lleva por título Donald Trump's The Art of the Deal: The Movie (Jeremy Konner, 2016), adaptación al lenguaje cómico del bestseller homónimo que se presenta en el formato de un falso documental claramente inspirado en This is Spinal Tap (1984), donde Rob Reiner cede su lugar a Ron Howard. El elegido para interpretar un rol tan excesivo fue ni más ni menos que Johnny Depp, un especialista en personajes sobreactuados que, sin rivalizar con la excelencia mimética de Alec Baldwin, puede presumir de haberse metido en la piel del multimillonario en los años de crecimiento y expansión de un imperio que hace frontera con Dallas y Falcon Crest, las ficciones televisivas que definieron el libro de estilo del lujo hortera y acartonado durante la década en la que los espectadores de una España en Transición recorrían el camino hacia el primer mundo y la democracia.

Tráiler de 'Donald Trump's The Art of the Deal: The Movie'

Rodada en apenas cuatro días, Donald Trump's The Art of the Deal: The Movie explota todos los tics que el magnate devenido en político ya dejó entrever a través de múltiples cameos en películas (Zoolander, Eddie, Amor a segunda vista, Cómo triunfar en Wall Street), eventos de la World Wrestling Entertainment y series de televisión como El príncipe de Bel Air, De repente Susan, Spin City y La niñera, hasta el punto que asemeja ser un producto de una realidad intervenida por Sacha Baron Cohen y los guionistas de Borat.

El cameo de Donald Trump en Una pandilla de pillos (Penelope Spheeris, 1994)

Johnny Depp caracterizado de Trump.
Johnny Depp caracterizado de Trump.

Si nos ponemos serios, y pasamos por alto que la pareja formada por Donald y Melania es una seria aspirante a desbancar a supervillanos como Auric Goldfinger y Pussy Galore en una próxima entrega de la saga Bond, es difícil obviar la relación entre la batería de eslóganes demagógicos y filofascistas del outsider republicano y ficciones distópicas como las aventuradas por Paul Verhoeven en el prólogo de RoboCop (1987). La cháchara con la que Trump se dirige a la base más radical de su electorado dibuja una América violenta, empobrecida, descompuesta y bajo amenaza donde soluciones como una fuerza de deportación masiva y la muralla de la vergüenza en la frontera mexicana allanarían el camino para que un futuro se hiciesen reales las profecías de The Purge: La noche de las bestias (James DeMonaco, 2013).

Tráiler de 'The Purge: La noche de las bestias' (James DeMonaco, 2013)

Los escasos frutos positivos de un fenómeno que ha polarizado conversaciones públicas y privadas hasta abarcar todo el espectro social, llegan a través de cuentas como @ArtHouseTrump un perfil paródico que satiriza sobre la endogamia y la autocomplacencia de la crítica cinematográfica en un lenguaje directo y populista bajo el lema 'Make Cinema Great Again!'.

Unos pocos hablan sobre Trump sin pelos en la lengua -en este apartado destacan Albert Brooks, Rosie O'Donnell y Robert De Niro, que le dedicó una andanada de adjetivos tan cargados de rabia como el famoso monólogo de Taxi Driver-, otros combaten los mensajes xenófobos y guerracivilistas en un tono constructivo y mesurado -véase el movimiento #VoteYourFuture en el que participan Leonardo DiCaprio, Edward Norton, Josh Hutcherson, Julia Roberts, Emma Stone y Samuel L. Jackson-, y una gran mayoría opta por la ironía como antídoto contra un personaje que en la últim horas se enfrenta a un goteo de acusaciones de agresión sexual; pero quien mejor ha acertado a definirlo ha sido el actor y guionista John Francis Daley (Spider-Man: Homecoming):

«En defensa de Trump, es un pedazo de mierda.»