"Sólo un descerebrado puede disparar y matar a un animal de compañía"

Bela, a la izquierda, sigue desaparecida y Zar, a la derecha, falleció al ser alcanzado por un proyectil. /
Bela, a la izquierda, sigue desaparecida y Zar, a la derecha, falleció al ser alcanzado por un proyectil.

José María Torices, vecino de Fresno del Río, ha denunciado ante la Guardia Civil la muerte de uno de sus perros, un pastor vasco, y la desaparición de otro, una hembra de labrador

ERNESTO SARDINASantander

"Sólo un descerebrado puede disparar y matar a un animal de compañía". José María Torices es contundente cuando le preguntan por lo sucedido a Zar y Bela, sus dos perros y "miembros de la familia". El suceso, que está siendo investigado por el Seprona tras la denuncia presentada ante la Guardia Civil de Reinosa, tuvo lugar el pasado jueves en la localidad de Fresno del Río, en el municipio de Campoo de Enmedio.

Los dos animales, un pastor vasco (Zar) y una hembra de labrador (Bela), "marcharon juntos, como siembre hacían, a recorrer las fincas contiguas a la casa, en las que solían jugar, pero se demoraron en su regreso", explica Torices. "A última hora de la tarde, ya anocheciendo, llegó hasta la casa Zar, el pastor vasco. Estaba solo. Se balanceaba y pronto me di cuenta de que tenía un orificio en uno de los costados por el que sangraba. Pensé que se habría trabado con alguna alambrada o incluso que se hubiera peleado con el perro del vecino, pero él mismo me sacó de la duda, negando esa posibilidad", asegura el propietario de los perros.

"Llamé al veterinario y pronto nos dimos cuenta de que tenía otro orificio en el costado opuesto, el de salida del proyectil", explica Torices que cree que con esos indicios el disparo se habría efectuado con "un arma de pequeño calibre".

El animal tenía un pulmón perforado y aunque llegó hasta casa y fue atendido por el veterinario no pudo recuperarse y falleció al día siguiente.

Esa misma noche, la del jueves, José María Torices y los miembros de su familia salieron con linternas en búsqueda de Bela, la hembra de labrador. "Recorrimos sus lugares habituales y la llamamos varias veces, pero no logramos que apareciera. Nos tememos lo peor, que fuera abatida en el acto y que su cuerpo haya sido ocultado para no dejar pistas", se lamenta Torices.

Búsqueda

Tanto los vecinos, como los miembros del Partido Animalista se han volcado desde la jornada del viernes en la búsqueda de la hembra de labrador sin conseguir ningún resultado, "una dedicación que queremos agradecer", reconoce un Torices abatido. "Se trata de dos animales de compañía que no molestaban a nadie, Zar sólo ladraba cuando estaba dentro de casa y Bela era muy cariñosa".

En un texto que ha difundido la familia a través de las redes sociales, el propio Torices se dirige así al autor de los hechos: "Quizá para ti sólo son dos perros, pero para mí y mi familia eran dos miembros más de la misma y tú has hecho que nos suponga a todos una gran pena su pérdida. Casi prefiero no saber quién eres, pero lo que sí haré será todo lo posible para que la justicia te alcance y te haga pagar por este acto criminal que denota un desequilibrio psiquiátrico, que seguro que ya lo estás sufriendo".

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