El futuro del Impluvium

El futuro del Impluvium

El Ayuntamiento adjudicará la gestión del edificio a una empresa privada sin encomendarsela a Emuprosa, principal escollo para su apertura

BLANCA CARBONELLSantander

El Ayuntamiento de Reinosa adjudicará la gestión del Impluivium a una empresa privada. Lo hará el Consistorio directamente, si poner previamente la instalación en manos de la Empresa Municipal de Promoción y Desarrollo Local (Emuprosa), como pretendía el equipo de gobierno municipal (PRC). Este paso previo, debía ser aprobado por el plenario y fue rechazado por la oposición (PSOE, PP y REC), en mayo de 2016, que coincidían en la consideración de que Emuprosa no es la empresa adecuada para gestionar el edificio. Lo cual paralizó las gestiones para la puesta en marcha del centro sociocultural erigido sobre los restos de la Plaza de Abastos.

«Podríamos tener el edificio ya en marcha pero todo esto nos ha entorpecido»; asegura el alcalde de la ciudad, José Miguel Barrio, que añade que, «el equipo de gobierno no quiere seguir inmerso en discusiones estériles. No vamos a perder ni un minuto más. Queremos, desde el consenso y desde la buena voluntad, tirar todos juntos hacia delante buscando un futuro mejor para Reinosa».

En este sentido, el Ayuntamiento sacará un pliego de condiciones para licitar la gestión del edificio, que será adjudicada por la Junta de Gobierno Local, aunque afirma el alcalde que, «intentaremos poner de acuerdo a toda la oposición porque creemos que el proyecto debe ser compartido por todo el Consistorio».

Explica además Barrio que, «vamos a adjudicar el edificio para que sea gestionado desde el ámbito privado, pero con un control minucioso desde el ámbito público».

El Impluvium cuenta con suministro eléctrico desde el pasado tres de mayo y ya han sido realizadas las pruebas de climatización, que han resultado positivas. Ahora la empresa constructora debe finalizar la limpieza del edificio y dar los últimos remates al mismo para entregar en el Consistorio la documentación pertinente.

El siguiente paso sería la recepción del edificio por parte de Emuprosa, a quien el Ayuntamiento sí encomendó la construcción del mismo. El objetivo del Ayuntamiento es que el edificio esté funcionando ya plenamente durante el próximo otoño.

Para ello, Barrio ha informado de que está manteniendo reuniones frecuentes, «con diferentes colectivos de nuestra ciudad, que me han planteado distintas peticiones para celebrar ferias y mercados, recuperando por lo tanto las antiguas funciones de alhóndiga que tenía el edificio. El comercio de Reinosa quiere ocupar el Impluvium para celebrar jornadas de comercio y hay también peticiones para celebrar en otoño una gran feria de la miel de brezo campurriana».

De hecho, existe una propuesta en los presupuestos participativos para este año 2017, que están en este momento en periodo de votación popular, con una cuantía de 25.000 euros, para utilizar el inmueble como centro de ocio para niños y jóvenes.

Para Barrio, «el edificio ofrece muchas posibilidades que se irán definiendo con el tiempo y según las demandas de la ciudadanía». Su objetivo es lograr «un espacio lúdico», que estaría integrado por este Impluvium y el Teatro Principal, dado que, explica el regidor, «entendemos que la actividad debe ser complementaria en estos dos centros y la proximidad física de los mismos puede ser positiva». Su objetivo es que ambos, «como espacios públicos sirvan para el disfrute de los reinosanos. En definitiva yo diría que va a ser lo que los reinosanos nos propongamos que sea, un lugar de estancia, para ser felices y hacer ciudad», considera el alcalde.

El inmueble ha sido concebido como un amplio espacio diáfano sobre el que se erige una gran cubierta de estructura de madera. Contará con dos plantas y un patio central que en todo momento ha sido un elemento fundamental en el diseño del proyecto, ya que las diferentes zonas se organizan a su alrededor. Además, esta distribución permite una iluminación y una ventilación natural. Este proyecto está presupuestado en 1.500.000 euros.

El proyecto que se ha ejecutado en el solar donde estaba la Plaza de Abastos, es el denominado Impluvium, como recuerdo a las casas romanas. Se trata del proyecto ganador del concurso público, a finales del año pasado, convocado por el Ayuntamiento a través de los colegios de arquitectura de Cantabria y Madrid, firmado por los arquitectos Carlos García Fernández y Begoña de Abajo Castrillo.

La Plaza de Abastos sobre la que se erige el Impluvium fue durante más de un siglo el centro neurálgico de la actividad comercial en la capital campurriana; aunque durante sus últimos años estaba en desuso, y se utilizaba para albergar locales. En el año 2012, un incendio destruyó el edificio.

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