"La ciencia se publica en formato digital"

María Jesús Saiz, la pasada semana, en la biblioteca del Interfacultativo. /
María Jesús Saiz, la pasada semana, en la biblioteca del Interfacultativo.

La apuesta por el préstamo de libros digitales ha revolucionado el servicio, según María Jesús Saiz, directora de la Biblioteca de la UC

JOSÉ CARLOS ROJOSantander

Desde que María Jesús Saiz llegara a la dirección de la biblioteca universitaria, hace 15 años, se han sucedido los cambios. Los espacios han mutado a la par que las necesidades de los alumnos ahora existen salas de trabajo donde está permitido hablar; y algo parecido ocurre con los recursos. Ya no solo se prestan libros: «También dejamos ordenadores portátiles y precisamente este año hemos puesto en marcha el servicio de libros electrónicos», avanza sobre un plan que ha puesto en catálogo 4.100 títulos.

¿La biblioteca del futuro será digital?

Los datos hablan mucho de eso. En 2016 hemos realizado cerca de 17.000 préstamos de ordenadores portátiles; hemos recibido 12.000 solicitudes de ocupación de las salas de estudio y el material electrónico de cualquier tipo ha superado los 300.000 usuarios, una cifra muy superior a lo que registran los libros de papel, que alcanzaron los 120.000.

Esas cifras tienen mucha lógica porque buena parte del material se publica ya en formato digital.

El 80%de las revistas científicas tienen ya formato digital. Lo que queda en papel es bastante residual. Es algo que tiene sus ventajas porque trabajar con ello es mucho más fácil. Por ejemplo, no hay que desplazarse hasta la biblioteca para tomarlo prestado.

Ocurre eso con el e-book...

Efectivamente. Los principios del préstamo son los mismos que los del libro de papel;pero con muchas ventajas. Tenemos, por ejemplo, un manual de álgebra que se presta por un periodo determinado y cuando ese tiempo expira, directamente ya no se puede abrir.

Eso ayuda a que no haya demoras en la devolución.

Claro, sencillamente deja de funcionar. El préstamo de libros electrónicos está funcionando muy bien porque es una solución que se ha alcanzado con el acuerdo de todas las partes, incluyendo a las editoriales, que han entendido que es un modo de hacer las cosas que no daña su preocupación comercial pero que la mismo tiempo es compatible con el interés común.

Llama mucho la atención la demanda que tienen las salas de estudio.

Mucho, tienen un uso muy intensivo, tanto que estamos planteándonos habilitar nuevos espacios de estas características. O quizá la solución sería habilitar una gran sala donde pudieran convivir de cinco a ocho grupos de trabajo, que puedan hablar y hacer ruido.

Las protestas de los estudiantes estaban antiguamente relacionadas con el exceso de ruido y ahora son ellos los que quieren lugares donde poder hablar...

Bolonia ha cambiado un poco las cosas y toda esa carga de trabajos en grupo obliga a encontrar espacios donde ponerse a trabajar. Y ahí es necesario el intercambio de ideas. Además, cada vez es más frecuente que la gente quede en estas salas para estudiar. Las formas de estudio son cada vez más colaborativas.

¿La economía sigue siendo un tema que preocupa a la dirección?

Afortunadamente ya en menor medida. Ahora mismo ya no estoy alarmada porque es el primer año en que no he tenido que anular suscripciones a publicaciones. Es la primera vez en nueve años que podemos mantener lo que tenemos y eso nos da un respiro.

 

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