Viajar, una terapia por descubrir

Viajar, una terapia por descubrir

Desde los destinos más económicos a los más lujosos, todos los planes que nos saquen de la rutina afectan positivamente a nuestro cuerpo y mente

Alicia Aldonza Pérez
ALICIA ALDONZA PÉREZSantander

Todos, en algún momento de nuestras vidas, hemos viajado y experimentado las sensaciones que con ello sentimos. Viajar se puede convertir en una gran terapia para nuestra salud psíquica y física. Podemos considerar como viaje, desde las pequeñas salidas hasta las grandes, desde los viajes más económicos hasta los más lujosos y caros, todos podemos viajar adaptándonos a nuestras posibilidades y gustos.

Emprender un viaje supone un cambio en nuestra vida que va a influir en nuestra conducta, es un cambio en nuestra rutina que afecta de forma favorable y beneficiosa tanto al cuerpo como a la mente. Hasta en el peor de los casos en que un viaje salga mal, siempre tendremos una parte positiva, como puede ser; descubrir lo que no te gusta, aprender a salir adelante cuando surge un contratiempo, etcétera.

Al viajar activamos nuestros sentidos y ponemos en nuestras vidas un poco de emoción, nos hace vibrar y sentirnos vivos, conocer nuevos olores, sabores, empaparnos de las culturas, costumbres, nuevas gentes; abrir el alma a nuevos mundos, aprender del entorno y de todo aquello que se cruza en nuestro camino.

Todos estos cambios que experimentamos en el interior, es a la vuelta cuando los notamos de forma más intensa e, incluso, nos llegamos a sentir algo extraños en nuestra propia casa y entorno.

El principal aspecto de la función psicológica de las vacaciones consiste en equilibrar las limitaciones y carencias de la vida cotidiana y romper con la monotonía.

¿Por qué viajar cómo terapia?

-Viajar es un gran antidepresivo, la emoción del viaje eleva nuestros niveles de endorfinas.

-Un viaje nos libera de las tensiones de la vida cotidiana: obsesiones, manías, estrés, etcétera.

-Nos hace más tolerantes y receptivos, de forma que nos ayuda a fomentar la empatía a través de conocer nuevas culturas, hábitos, gentes, etc.

-Viajar nos brinda la oportunidad de superar miedos y fobias, haciendo que seamos más valientes y resolutivos.

-A través de los nuevos estímulos que recibimos (visuales, auditivos, gustativos, etcétera) agudizamos nuestra curiosidad.

-Las salidas que realizamos hacen que carguemos baterías e, incluso, deseemos llegar a casa para seguir nuestro ritmo cotidiano con más fuerza.

-Al viajar permitimos dejar entrar aire fresco en nuestras vidas y oxigenar nuestra mente.

-La experiencia turística nos ayuda incluso a conocernos un poco mejor interiormente y hace surgir nuestro «mágico» yo interior.

-Viajando podemos descubrir potencialidades que hay en nosotros mismos y que estaban dormidas, llegando a sorprendernos de la maravilla de nuestro interior.

Tanto en lecturas, como de forma directa, he escuchado a Bernabé Tierno que los pensamientos positivos estimulan la producción de betaendorfinas, encefalinas, dopamina y serotonina; sustancias que segrega el sistema endocrino consideradas como las moléculas de la felicidad. Esto sucede especialmente cuando viajamos porque las encefalinas, por ejemplo, se activan ante la relajación y el bienestar, y producen efectos analgésicos y tranquilizantes. La serotonina modula el buen humor y hace posible que se alivien las cefaleas, los problemas cardiovasculares, la fatiga, etcétera.

En definitiva, hacen que nos sintamos mucho más revitalizados, felices y capaces de disfrutar el día a día. Viajar no solamente es un placer, sino que hay que convertirlo en un deber como gran preventivo frente a las depresiones y como revitalizador y activador de nuestras potencias mentales en tiempos de crisis. Son muchos los profesionales que aconsejan a sus pacientes «viajar».

En conclusión, viajar es gratamente beneficioso, pues, no solo nos distraemos y ampliamos nuestra cultura, sino que nos facilita conocer nuevas perspectivas de la vida, descubrirnos y con todo ello ayudar a conseguir el equilibrio psíquico de nuestra personalidad y vida en general. Viajando, practicamos una de las actividades más saludables para el ser humano.

¡Un abrazo optimista!

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