Almendros en luz...

Almendros en luz...
Mela Revuelta

Una lámpara inspira unas palabras llenas de cariño y emoción

Mela Revuelta
MELA REVUELTA

Colgada estoy de tanto querer que no me cabe en el techo… Una lágrima por cada una de los corazones que gustándose se olvidaron por no decir lo siento, un desconchado por cada uno de los cabezazos que el miedo embistió para no asomarse a la luz.

Y, pese a todas las muescas de la vida, prefiero seguir colgada a cambiar la tranquilidad de mi corazón por dejar de querer como lo hago. En cada mella, en cada hendedura… soy. Aprendí a mirarlas desde otra perspectiva, a reencuadrarlas buscando otra belleza. Desprenderme de «porqués» e iluminarme de «paraqués».

Últimamente amo los ratitos a oscuras o digamos que no necesito más luz para que se vea mejor. Me gusta el reflejo de una vela en cada una de esas tallas de cristal que algunos llaman «almendros». Y es que la luz también florece.

Me gustan las conversaciones a media voz como si le hubieran cambiado la letra de su canción a Gardel «a media voz los besos, a media voz los dos y todo a media voz…». Me gusta porque todo es cuestión de amor y todo es según el color del cristal con que se mira, esto último no lo escribí yo, sino Ramón de Campoamor y Campoosorio.

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