La importancia de los bigotes en los gatos

La importancia de los bigotes en los gatos

Los felinos emplean estos pelos largos y rígidos como una herramienta de ayuda para la caza y de reconocimiento del entorno

Raquel Tenorio
RAQUEL TENORIO

Como todos felinos, los gatos poseen unos pelos largos, rígidos y gruesos bajo la nariz que conocemos comúnmente con el nombre de bigotes. Sin bigotes a nuestro gato le faltaría ese aire simpático y gracioso. Pero, perdería muchas más cosas que veremos a continuación.

Los bigotes son utilizados por el gato como una herramienta de ayuda para la caza y también para el reconocimiento de su entorno. Como sabemos, el sentido del tacto es fundamental en todos los mamíferos. En el caso de los gatos, parte de este sentido se canaliza a través de los bigotes o vibrisas, que es su denominación técnica. El sentido táctil en el gato depende de receptores cutáneos que se encuentran repartidos por todo el cuerpo del felino. Parte de esos receptores se acumulan en la base de los folículos pilosos, es decir, en la base de los pelos, y reciben el nombre de «mecanoreceptores». Estos «mecanoreceptores» son los que ayudan al gato a percibir su entorno y transmitir información al cerebro del felino. Funcionan a modo de palanca para amplificar la percepción táctil.

Estos pelos táctiles, no solo se encuentran en la zona inferior de la nariz. Existen cinco zonas en total sobre las que se distribuyen: la supraciliar, la zona del mentón, cigomático, labial y mandibular. Cada grupo corresponde a una ubicación en la anatomía facial: cejas, mentón, carrillo, labio y mandíbula. Los gatos, por lo general, tienen entre 8 y 12 bigotes a cada lado de su nariz, entre 16 y 24 vibrisas en total en la zona de la cara.

Curiosidades

Ya conocemos el aspecto de diferente de estos pelos especiales. Es interesante también saber que los pelos táctiles están muy vascularizados e inervados. De hecho, se insertan a una profundidad tres veces mayor que el resto del pelaje. Al moverse, los bigotes del gato actúan como una palanca con su punto de apoyo en el borde del folículo. De esta manera, cualquier movimiento en el pelo, por ligero que sea, queda amplificado. Y así es como se convierte en un estímulo potente para las terminaciones nerviosas que rodean al folículo. Cada vez que un objeto roza los bigotes de un gato, su cerebro recibe información táctil muy valiosa sobre la proximidad de ese objeto. Además, al entrar en contacto con los objetos del entorno, los pelos táctiles ayudan a percibir las distancias de los obstáculos en plena oscuridad.

Los gatos suelen tener problemas para ver con nitidez los objetos de cerca. Son miopes porque su vista está adaptada a sus necesidades como cazadores, de modo que detectan mucho mejor el movimiento que nosotros. Este es un rasgo determinante para la acción de la caza. Sin embargo, ven con menos nitidez, y ara compensar las limitaciones de visión cercana, los felinos han aprendido a girar sus bigotes hacia delante y a captar estímulos táctiles que, cuando llegan al cerebro, les proporcionan una imagen en tres dimensiones muy detallada de lo que tienen enfrente.

Por otra parte, la posición de los bigotes de un gato da cuenta de su estado emocional. Se podría decir que, cuando se encuentran estirados hacia atrás, cerca de la cara, indican que el gato se siente amenazado. En cambio, cuando están relajados y apuntando en dirección opuesta de la cara, muestran un gato tranquilo y contento. Como dato interesante diremos que no hay que preocuparse porque a nuestro gato se le caiga algún bigote. Como los demás pelos, vuelve a crecer.

El maravilloso mundo de los gatos es infinito. Y tú, ¿tienes alguna historia que contarnos? Recuerda que puedes ponerte en contacto con nosotros a través de la dirección de correo electrónico dmascotas@cantabriadmoda.com.

Nos leemos el próximo sábado con más información sobre nuestros amigos de cuatro patas.

Hasta entonces, ¡feliz fin de semana!

Síguenos en: