Recordando 'La segunda oportunidad'

Un rodaje de 'La segunda oportunidad'./DM
Un rodaje de 'La segunda oportunidad'. / DM

Recordamos el programa de TVE presentado por Paco Costas, cuya finalidad era evitar accidentes de tráfico

Javier Rodríguez
JAVIER RODRÍGUEZSantander

Uno de los programas inolvidables de la historia de TVE es 'La segunda oportunidad', que presentaba Paco Costas. Su finalidad era evitar accidentes de tráfico. Lo dirigía Fernando Navarrete y se emitió de octubre de 1978 a mayo de 1979. De sus narraciones se encargó Rafael Taibo; de la música, Julio Mengod y de las escenas de riesgo el afamado especialista francés Alain Petit, que se jugó el tipo en cada episodio para mentalizar a los conductores sobre qué les sucedería si no respetaban las normas de tráfico.

La mítica cabecera del programa con el coche y la piedra.
La mítica cabecera del programa con el coche y la piedra. / DM

Lo primero que llamaba la atención de la serie era su cabecera, idea de Fernando Navarrete. Un coche (marca Daimler) chocaba violentamente a gran velocidad (145 km/h), contra una enorme roca (16 toneladas) situada en mitad de una carretera. El impacto se rubricaba en off con la frase «El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra. De todas formas, qué bueno sería contar en ocasiones con una segunda oportunidad».

Paco Costas grabando una de sus intervenciones.
Paco Costas grabando una de sus intervenciones. / DM

Inmediatamente se rebobinaba la escena y el automóvil retrocedía por arte de magia. Cuando al reiniciar la marcha se acercaba otra vez a la misma roca, reducía la velocidad… y la esquivaba sin problema. En los capítulos se planteaba el motivo de un accidente, explicando cómo podía ser evitado.

Momento de la grabación del programa.
Momento de la grabación del programa. / DM

Paco Costas, igual que sucediera con el también insustituíble Félix Rodríguez de la Fuente, tenía una forma muy personal de comunicar, por lo que «La segunda oportunidad» enganchaba a la millonaria audiencia de TVE, que, además, no disponía de competencia. En consecuencia, muchas conversaciones en oficinas, bares, etc., giraban en torno a lo visto en la pequeña pantalla.

El presentador en plenas explicaciones.
El presentador en plenas explicaciones. / DM

Cuánto se añora hoy día, en plena era de los programas zafios, insustanciales, vulgares, desagradables, aburridos, superficiales, morbosos, cutres y sin ninguna utilidad (o sea, perfectamente prescindibles) aquel tipo de tele…

Uno de los accidentes mostrados.
Uno de los accidentes mostrados. / DM

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