Salto de fe

Salto de fe

El arranque de 2019 se merece una declaración de intenciones sincera, con un agradecimiento múltiple

Mela Revuelta
MELA REVUELTA

Mirarse en el espejo y escuchar el corazón es arriesgado, pero merece la pena dar ese salto de fe y así es como comienza este 2019 para mí.

Lejos de arrancarme con una declaración de intenciones para el nuevo año, que en mi vida personal viene a ser casi siempre como esa dieta después del atracón de las fiestas para la que nunca encuentro la suficiente fuerza de voluntad, estreno el calendario con un enorme sentimiento de gratitud.

Gracias 2018 porque fue un año de reencuentros, de vuelta al hogar, de recuperar fuerzas, de parada me atrevería a añadir técnica, de respirar y observar mi cuerpo, de intensos abrazos, de abrir rendijas que llevaban mucho tiempo condenadas, de determinación, de empatía y generosidad para cuantos se quedan con y por mí, de reciclaje, de concentración, de darme permisos. Un año de controlar esa facilidad para proyectar y prometer arrastrada por la ilusión sin dejar de ser hada y sí en cambio de aceptar los márgenes que yo misma establecí, de fluir y de actuar, de gestionar que es importante sin sentir que es una palabra fea… Fue un año de muchos «de más».

Gracias a este canal, porque Cantabria DModa me ha dado respuestas y el empujón para continuar con esta vocación de alma que es la de comunicar por el placer de ser, sin pensar en la forma o el contenido. Gracias por dejarme hacer.

Gracias a la fotografía que no me suelta.

Gracias a la 'la nave Q late…', que mantiene su esencia.

Gracias, tierra por cada estación y cada uno de sus solsticios.

Gracias a todos cuantos estáis ahí envueltos de verdad.

Gracias a mi familia, que son mi buque insignia.

Gracias 2019 por estrenarte con la llegada de la pequeña Noemi, que nos has envuelto de luz a todo el clan.

Y, sobre todo, gracias a mi hermana que como ella misma dice «ahí estoy, al pie del cañón» porque 2018 no fue complaciente en todo y también nos sacudió el corazón y la salud. Gracias por tu valentía, por tu capacidad de amar y hacer hogar en el más mínimo detalle… Gracias por tu inconfundible carcajada que todo lo inunda de alegría.

¡Gracias, fe!

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