Unos muertos muy vivos conquistaron el Palacio de La Magdalena

Los guías cambiaron sus explicaciones habituales por un recorrido a través de las tradiciones del día de los difuntos en el mundo

Sergio Sainz
SERGIO SAINZ

Cayó la tarde, llovía y la oscuridad convertía en toda una experiencia terrorífica llegar hasta La Magdalena. Sin apenas luz en el camino, a lo lejos la sensación era que algo bien diferente esperaba al llegar a la cima. Y es que el Palacio estaba teñido de naranja calabaza, el color simbólico de un 'Halloween' que cobra peso como fiesta, pero que allí poco tenía que ver con las tradiciones al uso. El Ayuntamiento de Santander repetía experiencia del pasado año con sus estancias como homenaje a la noche de difuntos. Un viaje emocional y a través del miedo a las tradiciones nacionales, mexicanas y de Estados Unidos. Con varias piezas teatrales interpretadas por 'Arte en Escena', la compañía que dirige la actriz Marta López Mazorra.

Antes de que comenzaran los cinco pases previstos y con invitaciones agotadas, los actores ultimaban ensayos y maquillajes. La caracterización era un genial trabajo de Ana Mirones y Andrea Tezanos, lo mismo desfiguraban un rostro que convertían en catrinas a las guías del palacio. Con Lola Sainz al frente, como anfitriona y sabedora de todos los secretos del histórico edificio, ella y su equipo se encargaron de guiar por las diferentes estancias y plantas donde albergaban los fantasmas y demás seres tétricos. Algunos estudiantes en prácticas de Turismo, agradecidos por vivir otra forma de contar su trabajo, incluso metiéndose en la piel de actores por un día.

Sin miedo al miedo

El espectáculo fúnebre comenzaba con los espectadores asumiendo en el hall que nada de lo que allí vieran sería como de costumbre. Muchos vestían cual brujas o monstruos, casi mimetizados con la actividad. La primera parada tenía a México y sus rituales como referente, en un guiño a la película 'Coco', donde la música y las calaveras se confundían con el tequila y la fiesta en honor a los desaparecidos. De allí a un festín macabro, el que esperaba en el comedor de gala con muchos muertos de causas fatídicas. La recreación volviendo en el tiempo a cada uno de sus finales fue muy sorprendente. Menos una, la de una duquesa sospechosa de todo mal. Rodeada de fantasmas que asustaban en los rincones ocultos de la estancia.

El universo de 'Don Juan Tenorio', de José Zorrilla, también transportaba a la tradición clásica del teatro, con la propia Marta López Mazorra como Doña Inés y el actor Óscar Villalobos como su galán. Ambos contaron desde su intensa declaración a lo 'No es verdad ángel de amor' hasta el funesto final con cementerio improvisado en el salón de baile.

Cada espacio del Palacio de La Magdalena se descontextualizaba y ganaba en matices tétricos. La escasa luz de las velas y los efectos espectrales sumaban tensión por momentos. En la primera planta lo mismo oías gritos que te codeabas con fantasmas renacidos. Algo más de 'Halloween' eran los guiños al cine de terror y los sustos inesperados.

Estaba claro que si anoche Álex de la Iglesia o Alejandro Amenabar hubieran pisado el Palacio de La Magdalena hubieran sentido la necesidad de rodar una película y dejarse llevar por los miedos y las historias. Los difuntos tuvieron que sentirse muy bien honrados.

 

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